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El corazón delator: mirada jurídica

“El corazón delator” es considerado generalmente un clásico de la literatura gótica, está entre los cuentos más conocidos del escritor estadounidense Edgar Allan Poe, publicado por primera vez en el periódico literario The Pioneer en enero de 1843. Entre sus cuentos se encuentran también “El gato negro”, “El retrato oval”, “El escarabajo de oro”, entre otros, los cuales refuerzan su género literario.  A continuación me centraré en explicar las implicancias jurídicas del cuento de terror titulado “El corazón delator”, teniendo en cuenta la moral como signo de responsabilidad subjetiva, desencadenando en un accionar auto punitivo. La historia presenta a un narrador en primera persona el cual está obsesionado con el ojo enfermo de un anciano con quien vive, al grado de querer asesinarlo por ello. Cuidadosamente, vigila a su víctima durante varias noches hasta lograr su objetivo para luego esconder el cuerpo bajo las tablas del suelo de la casa. La policía, al ser avisada por un vecino, entró a la casa, pero debido al buen trato del hombre no sospecha nada. Sin embargo, éste, al escuchar un sonido que lo descontrola, se termina por delatar. 
  1. La culpa
La moral, según la Rae, es el conjunto de costumbres y normas que se consideran buenas para dirigir o juzgar el comportamiento de las personas en una comunidad; esta es subjetiva, ya que varía con el tiempo y/o el espacio. Es preciso señalar que en realidad, no existen actos puramente externos, pues todos los actos humanos tienen también un componente interno, en la medida en que emanan de la inteligencia y de la voluntad del hombre. Existen, en cambio, actos humanos puramente internos, que permanecen en el interior del hombre sin manifestarse externamente (...). La Moral se ocupa de todos los comportamientos humanos –puesto que todos presentan una dimensión interior–, mientras que el Derecho se ocupa tan sólo de los comportamientos humanos que se manifiestan al exterior[2]. En el cuento, el narrador, el cual muestra signos de locura a lo largo de toda su narración, señala “al viejo” como una persona a la cual él aprecia por su amabilidad. No obstante, debido al defecto de su ojo es que señala un gran odio hacia este sentido en específico, más no a la persona en sí[3].  Aun así, decide perpetuar el asesinato sin ningún tipo de remordimiento o análisis del hecho per sé. Poe describe en último momento sin un análisis del personaje sobre la culpa de sus actos un desenlace poco esperado para el lector debido a la poca delicadeza del narrador por razonar sobre lo correcto o incorrecto, incluso por la falta de remordimiento. Sin embargo, la culpa es reflejada en los últimos párrafos, con la falta de tranquilidad demostrada, pero sin ser expuesta de forma limpia, bajo alegorías. Es así que el personaje principal de la historia adopta una conducta auto punitiva confesando su delito ante los policías al encontrarse en una desesperación interna debido al sonido constante el cual aumentaba con el pasar del tiempo.

2. ¿Homicidio doloso o locura?

La tasa de homicidios  en el pais es un reflejo de la inseguridad cotidiana,  constituyen la forma más extrema de violencia en una sociedad, aquella que se ejerce de manera intencional para quitar la vida a otra persona[4] (Art. 108 Código Penal). Cabe resaltar que, según el paradigma dominante en nuestra doctrina y jurisprudencia, los enfermos mentales son considerados irresponsables cuando cometen un acto delictivo. Aunque aparentan ser iguales, los individuos se comportan de forma diferente, principalmente en función de su carácter y su posición frente al mal y a la violencia[5]. El asesinato se da de forma violenta y calculada por el narrador, el cual, como ya se había mencionado, al parecer presenta signos de locura a pesar de querer demostrar total cordura al mencionar la agudeza de sus sentidos. Por otro lado, saliendo del marco de la locura, este hecho debido a los acontecimientos relatados, se calificaría como un homicidio doloso. Tomando en cuenta el inicio del cuento, no se expresa de manera explícita el desenlace del delito, más deja por entendido que el perpetrador del delito se le acusó como un inimputable, por lo que no lo llevaría a cumplir una condena en la cárcel, si no en un centro psiquiátrico. En conclusión, “El corazón delator” presenta la moral desde el punto de vista de una persona con problemas psíquicos, el cual debido a su condición mental no conlleva a un desenlace penal, sino más bien psiquiátrico tal como inicia la historia.  A todo ello, quisiera plantear una interrogante, ¿es el caso de los enfermos mentales, una huida a la responsabilidad al derecho penal?
[1] https://derecho.usmp.edu.pe/curso_introductorio/comprension_lectora/relato3%20El%20corazon%20delator%20de%20Allan%20Poe.pdf [2] https://www.gestion-sanitaria.com/2-moral-derecho.html [3] https://blogs.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/divan-digital/2012-04-16/el-odio-hace-nuestra-mente-mas-peligrosa-de-lo-que-se-creia_587927/ [4] Plan Nacional de Seguridad Ciudadana 2013-2018: https://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/publicaciones_digitales/Est/Lib1532/cap11.pdf [5] https://hayderecho.com/2013/05/18/la-huida-de-la-responsabilidad-en-el-derecho-penal-el-caso-de-los-enfermos-mentales/ Fuente de la imagen: https://imagessl.tagusbooks.com/a/l/t0/53/9782378076153.jpg