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El “delito” de ser diferente

"Podía oír cómo golpeaban a Korey Wise en la habitación contigua", recuerda Salaam: "Entraban en la mía, me miraban y me decían… ¿sabes que eres el siguiente, verdad? El miedo me hizo pensar que no lograría salir con vida de esa situación".[1]

A inicios del 2019 fue estrenada la miniserie  Así nos ven (When they see us) en Netflix, la cual relata las historias de Antron McCray, Kevin Richardson, Yusef Salaam, Raymond Santana y Korey Wise, quienes en 1989 eran adolescentes de 14 a 16 años de origen afroamericano y latino que fueron obligados a confesar un crimen que no cometieron, la violación de Trisha Meili, una joven banquera que fue encontrada brutalmente golpeada y estuvo en coma durante 12 días, en el Central Park de Nueva York. Caso que fue denominado el crimen del siglo, así como los acusados fueron conocidos como “los cinco de Central Park” por la prensa.  Estos confesaron ser culpables, aunque luego lo negaron; a lo largo de los juicios, señalaron que fueron obligados a mentir y admitir tales delitos. Por tales motivos, fueron condenados hasta con 15 años de cárcel acusados de violación, asalto, robo, disturbios e intento de homicidio.

Hoy conocidos como los “cinco exonerados” como prefieren ser llamados, ya que, tras 13 años dentro del sistema penitenciario y el impacto de las consecuencias de esta terrible experiencia, Matías Reyes, quien cumplía una condena de 33 años de cárcel por tres violaciones y un homicidio, confesó y admitió la culpabilidad del caso de la corredora, es así que una prueba de ADN confirmó ello, pese a la insistencia el cuerpo policial y la fiscalía de que las condenas eran correctas. Todo esto finalizó en 2014, tras una demanda federal de derechos civiles entablada contra la ciudad por los cinco exonerados la suma de 41 millones de dólares como compensación.

Si bien la miniserie que consta de cuatro capítulos retrata el inicio de un proceso con un trágico desenlace donde fueron vulnerados los derechos de los involucrados, quienes aún eran menores de edad, entre ellos, los de defensa, de igualdad y a la no discriminación, ya que a lo largo del proceso se evidencia un marcado sesgo de racismo y estigmatización por parte de los operadores de justicia que lograron la condena de estos cinco menores de edad.

Es necesario analizar el contexto del caso, pues este se convirtió como un símbolo para continuar con la criminalización de menores de edad de grupos vulnerables, desencadenando la aprobación de leyes para endurecer las condenas a los jóvenes en todo el país, y el aumento drástico de niños juzgados y condenados como adultos en los tribunales penales para adultos, así como una campaña de movilización y miedo. Ello no solo aumentó, sino que también transformó el panorama de los arrestos, la privación de libertad, la estigmatización y la demonización de menores de edad en el proceso de reconfiguración de la justicia juvenil en el país.

Como se señaló en líneas anteriores, hubo un afán por resolver el caso, pues se presionó a los investigadores con relación al interrogatorio de los jóvenes, ya que de los 30 niños que estaban en la zona, solo estos cinco fueron arrestados de manera arbitraria. Tras esto, fueron objeto de violación de protocolos como interrogatorios exhaustivos, sin la presencia de sus apoderados u padres, menos de un abogado durante las supuestas confesiones que pese a resultar contradictorias entre sí, cuyo material fue suficiente para su condena, ante la ausencia de evidencia física en su contra como ADN, que pese a encontrar una muestra no concordaba con los señalados.

No obstante, ello respondería a una problemática aún evidenciada dentro del sistema de justicia estadounidense donde se dan grandes diferencias que responden a una discriminación estructural y de criminalización de ciertos grupos, pues así lo señala un estudio del Instituto W. Haywood Burns, cuyo enfoque de investigación se orienta en eliminar las disparidades raciales y étnicas en el sistema de justicia. Este señala que, en el 2013 los jóvenes afroamericanos tuvieron 4,6 veces más probabilidades de encarcelamiento que los jóvenes blancos; los jóvenes indígenas, 3,3, y los latinos, 1,7 veces más probabilidades [2]. Asimismo, el Instituto afirma que esta cifra sea porque en EE. UU. haya un problema alarmante de delincuencia, sino de encarcelación. Problema que afecta principalmente a los jóvenes afroamericanos en el país.

En tal sentido, es una problemática preponderante, puesto que, en un reciente informe de la CIDH, esta resalta una preocupación por la existencia de discriminación racial en el sistema de justicia penal desde la etapa inicial como en el momento de la detención en base al establecimiento de ciertos perfiles raciales hasta los juicios penales y la imposición de sentencias, así como, la desigualdad en las condenas y la representación desmesurada de afroamericanos y otros grupos marginados en centros penitenciarios y cárceles[3].  Por lo que, se evidencia la subsistencia de una tendencia discriminatoria en cada etapa del proceso de justicia penal que se vuelve un círculo vicioso, donde las desigualdades en el control policial, los arrestos y la detención preventiva generan disparidades en las acusaciones e incluso condenas, que se reflejan en las altas tasas de encarcelamiento de este grupo.

Finalmente, tras reflexionar, concluimos que nos encontramos ante una evidente vulneración en el acceso y ejercicio de derechos civiles, sino también de derechos humanos, principalmente, en el acceso a la justicia, debido a que las acciones de autoridades deben estar conforme a principios de igualdad y no discriminación, a esto se suma, los principios de legalidad y proporcionalidad y la vulneración de derechos como la libertad, integridad y vida, asimismo, el sistema de justicia debe responder cumpliendo los estándares interamericanos ante la gravedad de violación de derechos humanos.


Fuente de la imagen: https://mundo.sputniknews.com/america-latina/201902191085589223-acceso-justicia-tribunales-mexicanos/

Referencias:

[1] https://www.eldiario.es/theguardian/Donald-Trump-Central-Park-demagogo_0_487502062.html

[2] W. Haywood Burns Institute, en

http://data.burnsinstitute.org/#comparison=&placement=&races=&offenses=&year=1997&view=map

[3] Afrodescendientes, violencia policial, y derechos humanos en los Estados Unidos : Aprobado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el 26 de noviembre de 2018 / Comisión Interamericana de Derechos Humanos

http://www.oas.org/es/cidh/informes/pdfs/ViolenciaPolicialAfrosEEUU.pdf

Escrito por Lesly Pacheco Chavarría, miembro del Consejo Editorial.

 

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