Violencia simbólica contra mujeres

Violencia Simbólica contra mujeres
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(Ciudad Juárez, Campo Algodonero)
La violencia simbólica se da de manera invisible y se reproduce en la sociedad de manera “normalizada”. Se exterioriza a través de mensajes, signos, publicidad, normas, acciones; entre otras, que ejercen dominación y discriminación sobre las mujeres.
En esa línea, la violencia simbólica se ejerce a través de un sistema de doble vínculo: habitus y campo; siendo el habitus un sistema de arbitrios culturales (establece lo bueno y lo malo, lo verdadero y lo falso, lo correcto e incorrecto; entre otros patrones) ejerciendo fuerza de poder y el campo; siendo un sistema de relaciones sociales, donde se encuentra el dominante y dominado[1].
Siendo ello así, esta se ejerce con complicidad de los individuos; de manera consiente o inconsciente; por constar de una matriz simbólica. Así pues, el fundamento de este tipo de violencia, se basa en la existencia de un dominante y un dominado, donde el dominado termina por ejercer relaciones de dominación. Un claro ejemplo de matriz simbólica es la sociedad cultural; que posee símbolos, roles, costumbres, estereotipos; entre otros, que terminan por ser reproducidos por dominantes y dominados. Bordieu resume la violencia simbólica de la siguiente manera:
"La violencia simbólica es, para expresarme de la manera más sencilla posible, aquella forma de violencia que se ejerce sobre un agente social con la anuencia de éste (…). En términos más estrictos, los agentes sociales son agentes conscientes que, aunque estén sometidos a determinismos, contribuyen a producir la eficacia de aquello que los determina, en la medida en que ellos estructuran lo que los determina".[2]
 Así pues, los dominados, al ser parte de dicha estructura de violencia y dominación; son agentes que colaboran al mismo; por reproducir dicha violencia.
De acuerdo a Bordeiu, esta violencia está dotada de poder:
“Todo poder de violencia simbólica, o sea, todo poder que logra imponer significados e imponerlas como legítimas disimulando las relaciones de fuerza en que se funda su propia fuerza, añade su fuerza propia, es decir, propiamente simbólica, a esas relaciones de fuerza”[3]
Es decir, para Bordieu, la fuerza y poder de la violencia simbólica radica en que, dota de legitimidad los significados y acciones que representa a través de dicha violencia; siendo ésta de dada de manera oculta y sigilosa; terminando por ser invisibilizada y totalmente normalizada.
Caso Gonzáles y Otras (Campo Algodonero) vs México: Un claro ejemplo de violencia simbólica fue lo sucedido a Claudia Ivette González, Esmeralda Herrera Monreal y Laura Berenice Ramos Monárrez en Ciudad Juárez; lo que dio origen a la sentencia de la Corte IDH Campo Algodonero Vs México.[4] Las tres jóvenes, fueron brutalmente asesinadas en un campo algodonero; siendo parte de un patrón de asesinatos de género producidos en dicho lugar. El Estado Mexicano es acusado por la falta de prevención y, por ende, acciones al no ser un crimen aislado; ya que habían centenares de mujer y niñas asesinadas previamente; además, su falta de acciones para la investigación al momento de la desaparición de las jóvenes en cuestión y por su falta de determinación al momento de otorgar justicia y reparación.
A partir del caso, se puede evidenciar la violencia simbólica ejercida por parte del Estado Mexicano. Y es que, entre los agentes posibles, también se encuentran los Estados, siendo uno de los más determinantes; al poder ejercer símbolos, roles, normas; entre otros, que sean reproducidos por los agentes sociales. En ese sentido, el Estado Mexicano dejó que sucedieran cientos de asesinatos en el campo (al existir un patrón de asesinatos solo a mujeres) ; transmitiendo un mensaje a los dominantes : se puede violar y asesinar a mujeres (dominadas) sin que esto sea objeto de investigación inmediata y condena. Y es así que dichos asesinatos pudieron evitarse; sin embargo, el Estado no tomó acciones para ello y de tal manera, transmitió ese mensaje a los asesinos. violenci

[1] La violencia simbólica como Reproducción Biopolítica del Poder. http://www.scielo.org.co/pdf/rlb/v9n2/v9n2a05.pdf [2] Bourdieu y Wacquant, Respuestas por una antropología reflexiva. Madrid: 2001: 120 [3] Bourdieu y Passeron, La Reproducción, Elementos para una teoría del sistema de enseñanza.Madrid: Editorial Popular.1996: p.44 [4] Caso Gonzáles y otras (Campo Algodonero) vs México http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_205_esp.pdf

Escrito por Consejo Editorial

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Directora: Alexandra Fuster Neira Consejo Editorial: Alondra Morales, Magally Reupo, Lesly Pacheco.