El fraccionado y débil Congreso del Perú 2020

El nuevo Congreso de la República del Perú, tras las elecciones del 26 de enero de 2020, se instituye como un Poder del Estado, por un lado, fraccionado en tanto aglomera un conjunto de representantes de agrupaciones políticas sin una definida mayoría relativa que oriente la toma de decisiones, y por otro lado, débil en tanto la elección de dichos representantes tiene tras de sí una relativa legitimidad por el ausentismo o la insatisfacción electoral.

 El fraccionamiento de un Congreso de la República es normal en un Estado democrático en tanto existe pluralidad de agrupaciones o partidos políticos y pluralidad de opiniones en los ciudadanos. Sin embargo, este fraccionamiento y pluralidad para que tenga eficacia legislativa requiere de mayorías relativas que reciban al menos un 30% de los votos del electorado. Solo bajo la fuerza de una agrupación política que reciba un porcentaje de votos como el indicado es que es posible coordinar iniciativas, acuerdos y decisiones sobre las promesas políticas de ésta y otra agrupación política interesada y sus representantes electos.

El resultado electoral del 26 de enero muestra que el fraccionamiento sin una definida mayoría relativa entre las agrupaciones políticas y sus representantes electos es evidente, al encontrarnos cerca del 100% de las actas contabilizadas. De un total de 115 congresistas ya electos (de un total de 130) los partidos políticos aparecen con un máximo de 25 representantes electos y un mínimo de 9 representantes electos (Diario La República 30-01-2020). Esto significa que el partido con el mayor número de congresistas electos no alcanza el 20% del total de representantes del Congreso, en tanto el partido con el menor número de congresistas electos llega al 7% del total. ¿Cómo integrar los intereses de estos fraccionados grupos si cada uno se puede sentir con derecho de materializar su propuesta electoral?

Bajo estos resultados, orientar una decisión legislativa de transformación del Estado o la sociedad peruana desde su Congreso de la República se convierte en una ilusión.

Sin embargo, el problema mayor de la situación del actual Congreso de la República electo se encuentra en la debilidad de su legitimidad. Esta debilidad se aprecia en los porcentajes de ausentismo u omisión en el cumplimiento del derecho de participación ciudadana en el proceso electoral. Según la ONPE (En línea al 31-01-2020), el ausentismo de los electores supera el 25% del total. Esto significaría que el 25% de la población nacional no tiene interés o no ha podido tomar parte del proceso electoral del presente Congreso de la República. Pero, si a este porcentaje sumamos el total de votos blancos y nulos, que tienen un valor semejante al ausentismo en tanto relaciona cierta disconformidad, duda, desinterés o desconocimiento del proceso electoral, notaremos que aquel 25% puede acrecentarse a una cifra superior al 35% del total nacional.

El análisis de los resultados de tres circunscripciones electorales del Perú puede ayudarnos a comprobar esta debilidad de legitimidad del Congreso electo. Analicemos los resultados electorales de las circunscripciones electorales de Lima-residentes extranjeros (región costa), Puno (región Andes) y Amazonas (región Amazonía) como muestra representativa regional del país.

Así, en la circunscripción electoral de Lima y residentes extranjeros (6’860,089 electores), a un 99.74% de actas procesadas y 81.18% de actas contabilizadas, se alcanza un 75.51% (5’185,900 votos) de participación ciudadana en las elecciones, en tanto el porcentaje de ausentes es del 24.49% (1’674,189 votos). Si a esta última cifra sumamos el total de votos blancos (84,352 votos) y nulos (574,271 votos), obtenemos un total de 2’332,812 votos entre ausentes, blancos y nulos que representa el 34.01% de la circunscripción electoral.

Un resultado de mayor debilidad lo encontramos en la circunscripción electoral de Puno, a pesar de contar con una participación política electoral más alta que la de Lima y los residentes extranjeros. Al 100% de las actas procesadas y 93.10% de las actas contabilizadas de la circunscripción electoral puneña (842,667 electores), se obtiene una participación electoral de 80.18% (675,613 votos), con un porcentaje de ausentismo de 19.82% (167,054 votos). Nótese que la participación electoral es 5% más que la de Lima y residentes extranjeros. Sin embargo, al sumar los votos blancos (12,215 votos) y nulos (121,699 votos), obtenemos un total de 300,968 votos de ausentismo e insatisfacción electoral que representa el 35.72% de la circunscripción electoral.

Por último, en la circunscripción electoral de Amazonas, se presenta el mayor porcentaje de ausentes e insatisfacción electoral. Al 100% de actas procesadas y 96% de actas contabilizadas, del total de la circunscripción electoral (286,077 electores) se obtiene un 62.63% (179,183 votos) de participación electoral, en tanto el porcentaje de ausentismo llega al 37.37% (106,894 votos). Si a esta última cifra sumamos el número de votos blancos (5,589 votos) y nulos (34,175 votos) obtenemos el alto porcentaje de 146,658 electores ausentes o insatisfechos que representa una mayoría absoluta adversa al sistema electoral de 51.27% de la circunscripción electoral.

¿Qué hacer?

Las cifras citadas de ausentismo y votos blancos y nulos confirman la debilidad de nuestro proceso electoral y nuestro Congreso de la República recientemente electo, pero también de nuestra Sociedad y nuestro Estado. Sumando el resultado fraccionado de representantes partidarios elegidos o elegidas, referido anteriormente, es muy difícil pensar en la posibilidad de un Poder Legislativo funcional a las necesidades del país.

Bajo estos criterios, el esfuerzo y compromiso de las y los candidatos honestos ya elegidos debe triplicarse. No basta separarse de los deshonestos y oportunistas, sino de luchar legislativamente por recuperar una cuota de legitimidad. Caso contrario, su fracaso seguirá orientando la necesidad de nuevas formas de representación y re-organización del Estado, lo que supone instituir una nueva Constitución Política.

El Braille en el Perú

  1. Introducción

A propósito de la conmemoración del Día Nacional de las Personas con Discapacidad, el presente texto tratará sobre ellos, en especial las personas con discapacidad visual. Hoy en día, entendemos a la discapacidad como deficiencias más barreras, recordando que quedaron atrás los modelos de la prescindencia y el rehabilitador, en el que se instituía a la persona con discapacidad como un ser que debía ser desprovisto de su autonomía y derechos. En el Perú, a partir de la vigencia de la Convención Internacional de las Personas con Discapacidad el 3 de mayo de 2008 y la Ley general de la persona con discapacidad 29973, hay avances respecto al reconocimiento de sus derechos; sin embargo, son insuficientes. La generación de políticas públicas entorno a la accesibilidad e inclusión social son carentes, lo que conlleva a que las personas con discapacidad no se desarrollen plenamente.

Uno de los temas que acarrea total preocupación es el acceso a la educación, porque según los informes del INEI, en el 2018, este grupo vulnerable no asiste a un centro educativo o abandonan sus estudios. Estas barreras educativas pueden variar en el modo, ya sea porque no se incentiva la participación en clase de las personas con discapacidad o se le deniegue el acceso a un colegio, o no se realizan los cambios significativos para que pueda desenvolverse, etc. Este último es muy común, por ejemplo, cuando no realizan adaptaciones en el lugar como la construcción de rampas, elevadores; o, también cuando los libros no se encuentran en braille.

En ese sentido, si la educación es para todos ¿Por qué no hacer, por ejemplo, que los libros puedan estar adaptados en el sistema braille?

  1. ¿A qué nos referimos como educación inclusiva?

Según el portal web del Ministerio de Educación (s.f), es aquella “que genera oportunidades de participación y aprendizaje para todos los estudiantes. La escuela inclusiva apuesta por entornos en los que todos las niñas y niños aprendan juntos independientemente de sus condiciones personales, sociales y culturales”. Bajo esa lógica, podríamos afirmar que se debe dar bajo un contexto de igualdad, así como, brindar las herramientas necesarias para su educación tal como establece el artículo 24 de la Convención Internacional de las Personas con Discapacidad:

“Los Estados Partes brindarán a las personas con discapacidad la posibilidad de aprender habilidades para la vida y desarrollo social, a fin de propiciar su participación plena y en igualdad de condiciones en la educación y como miembros de la comunidad. A este fin, los Estados Partes adoptarán las medidas pertinentes, entre ellas:

a) Facilitar el aprendizaje del Braille, la escritura alternativa, otros modos, medios y formatos de comunicación aumentativos o alternativos y -20- habilidades de orientación y de movilidad, así como la tutoría y el apoyo entre pares” (Organismo de las Naciones Unidas, s.f ,p.19)

Sobre este punto, deberíamos preguntarnos si el aprendizaje del braille sería la opción más óptima en nuestro país. Hoy, gracias al avance de la tecnología, existen múltiples herramientas entre ellas los aparatos electrónicos como los lectores de computadoras, máquinas de escribir Perkins, tablets que convierten el texto en braille, etc.  Sin embargo, basándonos en una realidad como la nuestra, en la que el acceso a internet y la disposición para la compra de estos aparatos estaría destinado para cierto grupo, más no para todos, debido al costo que implica (Diario La República, 2017). Esto es una realidad que se asemeja mucho a la sociedad mexicana al demostrarse que “dichas herramientas, por lo general, son muy costosas y no están al alcance de los estudiantes, salvo a través de programas de apoyo social o gubernamental” (Aquino, Silvia; García, Verónica; Izquierdo, 2012, p.15)

Respecto al braille, como herramienta óptima, consideramos que sí es viable porque la regleta y el punzón son más económicos y de bolsillo. Además, esto genera, mayor autonomía y menor dependencia de los aparatos electrónicos.

A ello cabe suma lo aportado  en una entrevista por Billy Condorcahuana Roca, egresado de carrera de la Ciencias Sociales de la UNMSM y docente de lenguaje braille en la Biblioteca Nacional del Perú, quien manifiesta que el lenguaje braille además de ser de carácter universal, es importante para mantener la caligrafía debido a que aquellos y aquellas que tienen esta discapacidad, solo desarrollan el habla; y no, la escritura, enfatizando lo importante de que tanto personas con o sin discapacidad aprendan braille porque es un factor importante para la inclusión de las personas con discapacidad.

  1. Braille en el Perú

El braille es un sistema de escritura y lectura que necesita ser explorado de manera táctil, se configura a partir de puntos para realizar diferentes signos (Simón, Celilia; Ochaíta, Esperanza; Huertas, 1995). Este sistema de lectoescritura es utilizado por personas con discapacidad visual para poder escribir, leer y redactar.

Entendemos que una de las maneras para recibir información y comprender es a partir de un medio escrito como son los libros, artículos, periódicos etc., deberíamos apostar porque estos también puedan ser obtenidos en sistema braille.

En la actualidad, la Biblioteca Nacional del Perú cuenta con modernos equipos y textos en braille en el cual las personas con discapacidad pueden obtener un texto en formato accesible (García, 2018), así también, se cuenta con un programa de bibliotecas municipales inclusivas en Lima Metropolitana con la finalidad de fomentar la lectura en braille (Diario El Comercio, 2019)

Además, el tratado que impulsa la publicación de libros en braille es El tratado de Marrakech para facilitar el acceso a las obras publicadas a las personas ciegas, con discapacidad visual o con otras dificultades para acceder al texto impreso, que fue impulsado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), adoptado el 27 de Junio de 2013, suscrito el 28 de junio del mismo año, aprobado por RS N°30371 el 28 de noviembre de 2015, ratificado por decreto supremo el 04 de diciembre del 2015 y entrando en vigor el 30 de Setiembre del 2016 en el Perú (Diario Oficial El Peruano). Este tiene como objetivo flexibilizar las normas contenidas sobre derechos de autor entorno a la producción y circulación de obras accesibles, por ende, generar espacios accesibles e inclusivos para personas con discapacidad visual.

  1. ¿Cuál es el problema?

La Defensoría del Pueblo exhortó, a mediados de este año, al Estado a facilitar el aprendizaje en Braille a personas con discapacidad visual como también a la publicación de libros en braille para continuar con los estudios. Esta entidad señala que existen 473 mil 583 personas que tienen discapacidad visual, entre ellas 61 % son mujeres y 39 % son hombres, asimismo, se señala que ellas solo conocen como sistema de comunicación el habla (Diario Correo, 2019).

Asimismo, los ajustes y las adaptaciones para el desarrollo del estudiante no se dan siempre y los textos traducidos al braille tampoco. Sin embargo, lo que más llama la atención es que los profesores no se encuentran capacitados para poder dirigirse a una persona con discapacidad, consiguiendo que la discriminación sea aún más frecuente (Diario Correo, 2018).

  1. ¿Qué se necesita para afrontar esto?

-Se necesita que las entidades e instituciones públicas y privadas apuesten por bibliotecas mucho más accesibles donde tengan textos en braille.

-Fomentar que las personas con discapacidad también puedan aprender el braille para desarrollar sus actividades.

-Liberarse de las barreras actitudinales sobre las personas con discapacidad debido a que aquellos y aquellas tienen capacidad, son autónomas ostentan derechos como cualquier otra persona.

-Crear estrategias para que las personas con discapacidad puedan participar e intervenir en espacios públicos y privados.

-Entre otros.


Referencias

[1]Aquino, Silvia; García, Verónica; Izquierdo, J. (2012). La inclusión educativa de ciegos y baja visión en el nivel superior. Un estudio de caso. Sinéctica, (39). Recuperado de http://www.scielo.org.mx/pdf/sine/n39/n39a7.pdf

[2] Diario Correo. (2018). 66,3% de los jóvenes con discapacidad abandona sus estudios secundarios. Recuperado de https://diariocorreo.pe/peru/la-desercion-escolar-en-los-estudiantes-con-discapacidad-visual-807248/

[3] Diario Correo. (2019). Personas invidentes sin acceso a aprender a leer ni escribir en sistema braille. Recuperado de https://diariocorreo.pe/edicion/arequipa/personas-invidentes-sin-acceso-aprender-leer-ni-escribir-en-sistema-braille-863518/

[4] Diario El Comercio. (2019). Lima lanza programa de bibliotecas municipales inclusivas con libros en braille. Recuperado de https://elcomercio.pe/lima/sucesos/municipalidad-lima-implementa-programa-bibliotecas-municipales-inclusivas-braille-discapacidad-visual-noticia-618596-noticia/

[5] Diario La República. (2017). El Perú cae en ránking de Índice de Desarrollo de Tecnologías de la Información y Comunicación. Recuperado de https://larepublica.pe/economia/843605-peru-cae-en-ranking-de-indice-de-desarrollo-de-las-tecnologias-de-la-informacion-y-comunicacion/

[6] Diario Oficial El Peruano. (n.d.). Normas legales. Recuperado de https://busquedas.elperuano.pe/normaslegales/entrada-en-vigencia-del-tratado-de-marrakech-para-facilitar-convenio-internacionales-1418692-1/

[7] García, E. (2018). Biblioteca inclusiva. Recuperado de Diario El Peruano website: http://www.elperuano.pe/noticia-biblioteca-inclusiva-64751.aspx

[8] Organismo de las Naciones Unidas. (n.d.). Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Recuperado de https://www.un.org/esa/socdev/enable/documents/tccconvs.pdf

[9] Simón, Celilia; Ochaíta, Esperanza; Huertas, J. A. (1995). El sistema Braille: bases para su enseñanza-aprendizaje. CL & E, 91–102. Recuperado de file:///C:/Users/SNIPER/Downloads/Dialnet-ElSistemaBraille-2941799.pdf

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