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Finanzas personales: lecciones que va dejando el COVID-19

 

“La peste había quitado a todos la posibilidad de amor e incluso de amistad. Pues el amor exige un poco de porvenir y para nosotros no había ya más que instantes”.

La peste (Albert Camus).

   

El coronavirus ha dejado en evidencia la vulnerabilidad de la sociedad. No es casualidad que los gobernantes más proteccionistas hayan merecido el aplauso popular.

Ahora bien, las pandemias son cíclicas[1], por lo que es importante obtener lecciones a partir de lo sucedido. Desde el punto de vista de las finanzas personales,  es preciso reflexionar en torno a la importancia de no realizar compras compulsivas bajo el influjo del pánico así como la necesidad de contar con un esquema de ahorro para hacer frente a imprevistos. Por otro lado, los emprendedores deberán empezar a analizar qué tan expuesto está su negocio a una pandemia de salud.

 

La pandemia y los gastos bajo el influjo del pánico

El coronavirus afectó diversas latitudes del planeta antes de su llegada a nuestro país. Es por ello que, conocidos los estragos que este virus era capaz de ocasionar, con fecha 15 de marzo de 2020 el gobierno dispuso la emisión de Decreto Supremo n° 044-2020-PCM, a  través del cual se declaró el  Estado de Emergencia Nacional. 

Bajo la premisa de que la protección de la salud es de interés público, el artículo 1° del referido cuerpo normativo dispuso el aislamiento social obligatorio (cuarentena) por el plazo de quince (15) días calendarios. Posteriormente, se decidió ampliar el aislamiento hasta el 12 de abril, configurándose veintiocho (28) días calendarios con inmovilización obligatoria.

No obstante lo señalado, en los días previos a que se diese esta medida del gobierno, muchas personas se dejaron llevar por el pánico y descontrol, incurriendo en compras desmedidas de gel desinfectante, mascarillas y alimentos. Incluso, aunque carecía de relevancia para hacer frente a la amenaza del COVID-19, los ciudadanos llevaron a cabo un consumo irracional de papel higiénico, provocando que algunos establecimientos comerciales se vean obligados a limitar su venta.

A lo mejor en la mente de algunos compradores circulaban reminiscencias de la película “Impacto profundo”, recuerdos de pasajes de las plagas de Egipto o falsos recuerdos de las predicciones de Nostradamus. No lo sabemos. Solo está claro que lo irracional se impuso a lo racional.

 

La pandemia y la limitación para generar ingresos

El gobierno decretó la limitación al ejercicio del derecho a la libertad de tránsito de las personas. Como consecuencia de ello, únicamente se garantizó el funcionamiento de empresas que procuren el abastecimiento de servicios esenciales, tales como: abarrotes, medicinas, así como la continuidad de los servicios de agua, saneamiento, energía eléctrica, gas, combustible, telecomunicaciones, limpieza y recojo de residuos sólidos, servicios funerarios, servicios financieros, de seguros y pensionarios, entre otros. La medida se radicalizó poco después, cuando con fecha 18 y 30 de marzo, se decretó el toque de queda de 8 pm. a  5 am. y de 6 pm. a 5 am., respectivamente.

Ello, siendo la economía peruana informal y de precariedad laboral, en la práctica constituyó para muchos ciudadanos un golpe durísimo de afrontar. Si el trabajo les representaba una lucha diaria, el coronavirus les lanzó un gancho a la mandíbula. En efecto, la medida implicó un impedimento en la generación de ingresos de muchos trabajadores independientes que se ganan el día en las calles. En este último caso, a las personas solo les queda hacer uso de sus ahorros para poder afrontar los gastos destinados a su alimentación, higiene personal, entre otros[2].

No obstante, la Encuesta Nacional de Demanda de Servicios Financieros y Nivel de Cultura Financiera en el Perú reveló que solo el 60% de la población a nivel nacional ahorra por voluntad propia. Es por ello que  durante la coyuntura desatada por el brote de coronavirus, las redes sociales reflejaron que muchas personas se han visto afectadas severamente por la restricción para generar ingresos durante el aislamiento social[3].

En aras de paliar un poco esta situación, el gobierno dispuso el  otorgamiento del bono de 380 soles para la protección económica de hogares en pobreza o pobreza extrema[4]. Sin embargo, el referido beneficio solo estaba previsto que impacte en 9 millones de peruanos, agrupados a través de 3 millones de familias. Por ello, mediante Decreto de Urgencia N° 033-2020, se amplió el otorgamiento del bono de 380 soles a favor de hogares vulnerables con trabajadores independientes. Finalmente, como una medida de urgencia adicional se dictaron medidas para garantizar los créditos para capital de trabajo otorgados a las MYPE, así como reestructurar y refinanciar sus deudas[5].

¿Qué ha pasado con quienes carecían de ese ahorro para imprevistos, no son merecedores de bonos y están excluidos del uso de tarjeta de crédito? Pues se han visto obligados a recurrir al apoyo solidario de terceros para hacer frente a las consecuencias de la pandemia. 

 

La pandemia y los negocios

Hablábamos del cierre de establecimientos y negocios no esenciales, pues ello ha generado cuantiosas pérdidas económicas. Las empresas que prestan servicios de consultoría, las empresas de capacitación, entre otros, se han visto perjudicadas. Los sectores de venta de comida, transporte y turismo parecen ser los más afectados. Sobre este último, la Cámara Nacional de Turismo (Canatur) ya anunció una pérdida esperada de 650 millones de dólares[6]

Por lo tanto, el Coronavirus nos deja las siguientes lecciones aprendidas:

  • Evitar la realización de compras bajo el influjo del pánico.
  • Contar con un esquema de finanzas personales y empresariales que contemple un ahorro de emergencia para hacer frente a imprevistos.
  • Evaluar qué tipo de negocio realizamos y, por tanto, qué tan expuesto está a una pandemia de salud. Así, por ejemplo, lo sucedido demuestra que los negocios relacionados al turismo, venta de comida y transporte han resultado muy afectados.
 

Referencias:

[1] Gripe A (H1N1) 2009-2010: 18 000 personas fallecidas; Virus del Ébola (2014), 4500 personas fallecidas; Virus del Zika (2014), 4030 personas fallecidas.

[2] También pueden emplear la tarjeta de crédito, pero muchos están excluidos de este instrumento (por presentar historial crediticio o por no cumplir los requisitos previstos por las entidades financieras).

[3] Algunos comentarios hallados: “La casa de concreto de los peruanos, ni la mototaxi o taxi se comen, sino se trabaja no hay alimentos (…)”; Solo espero que realmente sean solo 15 días de cuarentena porque sino es así hay muchas personas saldrán a trabajar por falta de dinero”; “Dios mío cómo sobreviviremos (…). Tengo mis hijos y ya no tenemos qué comer. Y peor estoy mal de la ansiedad y depresión. Yo mañana saldré a trabajar por mis hijos”.

[4] Decreto de Urgencia N° 027-2020.

[5] Decreto de Urgencia N° 029-2020.

[6] https://ojo-publico.com/1686/dato-de-gremio-de-hoteles-sobre-perdidas-por-covid-19-es-falso

Fuente de la imagen:

https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn%3AANd9GcSwiNqhPfRS3YTT0TnC8LJfbiRLTT74D8Yj2WrDESvAlllHXWd8&usqp=CAU

 

Escrito por Jorge Antonio Machuca Vilchez

Jorge Antonio Machuca Vilchez

Magíster en Derecho Bancario y Financiero (PUCP). Diplomado en Derecho de Consumo por la Universidad de Castilla – La Mancha. Egresado de la Escuela Profesional de Literatura de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Docente en la Escuela de Postgrado de la Universidad Pacífico, Universidad Privada del Norte (UPN) y en el IFB. Actual Director de Iuris Dictio (2016 - a la fecha).