El Fashion Pact: la moda sostenible se pone de moda

En artículos anteriores, he escrito sobre el movimiento de la moda sostenible, el cual nació en Reino Unido con la diseñadora Kate Fletcher en el 2008 y se expandió a raíz del incendio de una empresa textil en Bangladesh – el 24 de abril de 2013; movimiento que tiene asimismo sus pilares en el respeto de las normas medioambientales y los derechos laborales.

Desde el punto de vista medioambiental, los promotores de este movimiento se inclinan hacia la fabricación “eco friendly” de prendas y accesorios en general, de tal manera que concientizan a los consumidores sobre el adecuado uso de la energía eléctrica, la disminución de las emisiones de carbono y la no contaminación de ríos por la tinturizacion de las prendas o el blanqueo de las mismas, entre otros. Sin duda, lo que una vez la revista Vogue calificó como tendencia temporal – haciendo mención a la moda sostenible – el día de hoy se ha convertido en un modelo de cambio para que la fabricación de diferentes productos, menos agresivos al medio ambiente, donde se utiliza tejidos y materiales orgánicos y se promueve la duración de la ropa en base a una economía circular.

Del mismo modo, los compradores internacionales ya exigen a sus proveedores que cumplan con determinados parámetros medioambientales como laborales. En ese sentido, en el mercado, existen diferentes certificadoras internacionales tales como el certificado Fair Trade (comercio justo), el cual valida el cumplimiento de las normas laborales y medioambientales; la Ecoetiqueta Europea, la cual evalúa los efectos medioambientales de un producto a lo largo de su ciclo de vida, es decir, materias primas, producción, distribución, utilización y desecho; o el sello Made in Green creado por la Asociación de investigación de la industria textil (AITEX), el cual acredita toda la trazabilidad de un producto verificando que sea fabricado en centros de producción donde se respete el medio ambiente y los derechos de los trabajadores.

En la actualidad, tenemos varios ejemplos de marcas que se unen a la moda sostenible sin importar el target o el poder adquisitivo de su consumidor. Podemos encontrar marcas de lujo como Stella Mc Cartney o pasar por la fast fashion H&M – donde se lanzó su colección “Conscious” en el cual comprador podrá verificar desde su página web los orígenes de la fabricación de las prendas, así como los materiales que se han utilizado. Grandes personalidades también se han sumado a este movimiento, tales como la actriz Emma Watson o la duquesa de Sussex, Meghan Markle e inclusive el príncipe Carlos de Inglaterra, quien recientemente ha anunciado que va a participar como proveedor de la firma londinense Vin+Omi – formada por dos diseñadores en el 2004 – la cual promueve la sostenibilidad y la innovación en la industria textil. En el Perú, también tenemos varias marcas que se han sumado a este movimiento, tales como, Pimalpaka, Las Polleras de Agus, Ayni, por citar solo algunas.

Asimismo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó el 14 de marzo de 2019, en Nairobi, una alianza a favor de la moda sostenible tratando de contrastar el hecho de que la industria de la moda sea considerada como la segunda industria más contaminante del mundo. En ese sentido, se buscó soluciones y mejoras para que esta industria se vuelva más sostenible y puedan asimsimo los gobiernos considerar establecer políticas que reviertan esta situación.

Es, en este contexto, que el pasado 26 de agosto de 2019, los principales líderes de la industria de la moda, textil y fashion retail se reunieron con el Presidente de Francia, el señor Emmanuel Macron, para firmar el Fashion Pact coincidiendo con la cumbre G7 celebrada en Biarritz, Francia, en donde se han comprometido a trabajar en el marco de la iniciativa Science Based Target (SBT) con objetivos medibles científicamente, basándose en tres puntos importantes: a) detener el cambio climático, b) restaurar la biodiversidad y c) proteger los océanos. Pacto que ha sido firmado por 32 marcas, entre las cuales destacan, Hermes, Chanel, grupo Kering, Adidas, Burberry, Capri Holding Limited, Ferragamo, Gap, Galerias Lafayette, Giorgio Armani, H&M, Giorgio Armani, Karl Lagerfeld, Nike, Nordstrom, Prada Group, Inditex (Zara), Puma, Ralph Lauren, Stella McCartney, Zegna, Carrefour, el portal de lujo Matches Fashion, entre otras.

¿Cuáles son sus principales objetivos? Garantizar la utilización de energía 100% renovable para el 2030 y reducir a cero las emisiones de carbono para el 2050. También, se sugiere la promoción de la explotación agrícola respetando el ecosistema natural, así como el cuidado de las especies. Y, por último, respecto al tema de los océanos, se pretende eliminar el uso del plástico de un solo uso en click here el 2030 y apoyar en la innovación de materiales para reducir la contaminación de los micro plásticos.

Ahora bien, frente al Pacto Fashion, algunas ONGs han mostrado opiniones escépticas. Greenpeace o la organización de defensa del bienestar animal WWF, por ejemplo, consideran que el cumplimiento de este pacto debería tener un control o una auditoria con una entidad independiente ya que el Pacto Fashion establece que cada marca debe cumplir con lo acordado bajo sus propios estándares, dejando la interrogante sobre si se debió o no involucrar o consultar a ONGs para desarrollar este proyecto. En ese sentido, algunos creen que la firma de este Pacto no ha sido más que una estrategia de marketing o una publicidad engañosa conocida como Greenwashing, es decir, afirmar ser marcas green o verdes, cuando en realidad no lo son.

Sin embargo, lo cierto, es que ahora más que nunca la moda sostenible se encuentra generando más seguidores y tal vez el Fashion Pact haya sido una respuesta oportuna de las grandes marcas frente al consumidor – quien tiene todo el derecho de preguntar quién y cómo se fabricó su ropa bajo la concientización de los parámetros medioambientales y laborales mencionados. Por eso, mientras tanto solo resta esperar si los compromisos asumidos en el Fashion Pact se cumplirán por el bien de nuestro planeta y de todos los que vivimos en ella.

Escrito por Annalucia Fasson Llosa

Annalucia Fasson Llosa

Socia del Área Corporativa y Jefe del Área de Derecho de la Moda y Retail en el Estudio Muñiz. Cuenta con una maestría en Finanzas y Derecho Corporativo en la Universidad ESAN y ha realizado estudios especializados en derecho de la moda en la Universidad de Fordham (Nueva York). Asimismo, cuenta con un Seminario de Internacionalización de Empresas y Gestión de Personas en la Escuela de Negocios ESADE (Barcelona) y con una especialización en seguros por el Instituto de Formación Bancaria.

Es profesora del curso de Estructuración Legal en la Industria de la Moda y Retail del Programa de Especialización para Ejecutivos (PEE) de la Universidad de ESAN; del curso de Normas Legales de la carrera de Diseño de Moda así como de los cursos de Etica y Moda y de Derecho de la Moda de la carrera de gestión textil del Centro de Altos Estudios de Moda así como de Derecho Comercial del diplomado de Fashion Management en el mismo centro de estudios. A su vez ha sido profesora del curso de Moda y Propiedad Intelectual y de Publicidad y Moda del Programa de Especialización de Propiedad Intelectual de la Universidad Pacífico. Actualmente es mentora de la incubadora Emprende UP de la Universidad Pacífico, para los emprendimientos en real estate y retail en general.

Ha sido ponente en congresos internacionales organizados por la Universidad Mayor de Chile, el Instituto de Fashion Law Argentina y el Instituto Fashion Law España. Ha sido reconocida con el Highly Recommended en Media & entertainment – Luxury & fashion en el 2018 así como Líder en Luxury & fashion en el 2019 por la revista Leaders League.

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