POLITICA LABORAL EN EL PERU: el regreso a las cavernas

Días antes de enfrentar la segunda vuelta, el ahora Presidente de la República Ollanta Humala distanció sus promesas en el sector trabajo de las que defendía la candidata fujimorista utilizando una idea importante: inclusión social antes que flexibilidad laboral. Año y medio después, entendemos que se trataba más de un cliché de campaña que de un proyecto serio de gobierno.

La prepotencia y el avasallamiento a los trabajadores y sus derechos, siguiendo la receta de Fujimori de inicios de los noventas, hacen pensar que no sólo se trata de un “cambio de rumbo en las ideas” sino, lo que es peor aún, un “cambio en el actuar”. Mirando hacia el pasado, pensé que el Perú había evolucionado en la consolidación de un Estado de Derecho democrático y social. Creo que muchos peruanos, luego de la desazón de un gobierno que decidió aparcar unilateralmente el proyecto de la “Gran Transformación”, pensamos que el retroceso en reglas mínimas de convivencia era imposible. No obstante, los hechos actuales ponen en entredicho esta ilusoria evolución social y democrática.

A la complacencia del actual gobierno de mantener la misma legislación del trabajo del periodo fujimorista, se suma un actuar cavernario digno del “hombre de cromagnon”. Presidente, ministros, congresistas y, en general, altos funcionarios, creen que la mejor manera de ejecutar sus ideas, antes que discutirlas, es “desarmar” al rival o “enlodar” su reputación. Las razones y el debate de ideas no existen. Hace unos días hemos visto cómo el ministro de Trabajo agrede físicamente a trabajadores de una empresa aérea, amenazándolos con su despido. Este ministro no entendió razones, cuanto sí buscó desaparecer a la trabajadora que cumplía su labor. Cuando le dijo que la iba a despedir, yo sí le creo. Y esto explica su cercanía con las empresas.

El año 1990, Fujimori dejó sin efecto convenios colectivos de entidades estatales y tuvo una fuerte política antisindical, hoy en día con la anuencia del ministro de Trabajo se interviene vergonzosamente en la negociación de materias económicas en el Sector Público. La Ley de Presupuesto del Sector Público para el año 2013, publicada el 4 de Diciembre de 2012, repite una vez más la fórmula de prohibición absoluta de incrementos remunerativos en entidades estatales. Pero, no es sólo eso, pues si los árbitros designados admiten aumentos de sueldos, en atención a la independencia que le otorga la Constitución a la jurisdicción arbitral, el laudo será nulo de pleno derecho. Es decir, tanto los árbitros, como los jueces que evalúen los laudos impugnados, deben someterse a la nueva norma de normas: La Ley de Presupuesto.

El principio de jerarquía constitucional ha sido invertido, como hace algunos años lo hizo Fujimori, sin embargo, nadie en el gobierno se sonroja siquiera. Los árbitros que desacaten este mandato cavernario serán sancionados por supuesto, con su retiro del registro de árbitros del Ministerio de click here Trabajo.

Si el Presidente Humala en algún momento se alzó en armas contra aquel que incumplió la Constitución, creo que podrá entender que en el Perú todavía existen ciudadanos que defienden el marco democrático. Por eso, siendo árbitro del registro del Ministerio adelanto que si me toca laudar en un futuro próximo, laudaré apegado a lo que dice la Constitución y no su norma de presupuesto infame.

Es lamentable que el modo de actuar de los altos funcionarios del gobierno, presididos por el ministro de Trabajo, se esté pareciendo tanto a los malos modales fujimoristas. Mentiras, intransigencia, prepotencia son los rasgos definitorios de una clase política cuyos valores están en escombros. No tengo muchas esperanzas, pero sólo espero que el futuro de este gobierno no sea el mismo que el que tuvo el gobierno de Fujimori.

Escrito por Elmer Arce

Elmer Arce

Abogado por la Pontificia Universidad Católica del Perú y Doctor en Derecho por la Universidad de Cádiz, España. Ha realizado estudios postdoctorales en el Instituto Universitario Europeo de Florencia, Italia (2002), en la Universidad de Granada (2006) y en la Universidad de Sevilla (2007), España. Actualmente, se dedica a tiempo completo a la docencia y a la investigación del Derecho del Trabajo, siendo profesor ordinario del Departamento de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

¿Qué opinas del artículo?

comentarios