Felices 125 años “Registro General de las Propiedades”


2 de enero del año 1888, Gobierno de Andrés Avelino Cáceres, se dio la primera norma en la época republicana que estableció de forma centralizada un Registro General.

Una norma que se dio en un contexto del crédito territorial casi nulo, agricultura en crisis, inseguridad jurídica, tráfico inmobiliario estancado, se buscó “(…) dar seguridades á los que contraten sobre las propiedades inmuebles.” (Considerando de la Ley).

Así pues los textos de la época, como la Gaceta Judicial en su tercera etapa, señalaron que:

La ley de 02 de Enero de 1888, que mandó a establecer en la República el Registro de la Propiedad Inmueble, resolvió en el Perú el doble problema que desde largo tiempo preocupaba la opinión pública y que estaba ya resuelto en todos los países progresistas: ‘adquirir sin temor de perder lo adquirido y prestar con seguridad sobre la propiedad raíz’. Y luego añadían “(…) Es de advertir, que el objeto de la ley del Registro es solo favorecer a los terceros interesados quedan de buena fe su dinero, y no afecta los derechos existentes entre los contrayentes; por lo que los efectos de la falta de inscripción se limitan a los primeros. (…)”[1]

Además de señalar de forma implícita la norma que su fin fue tutelar la seguridad del tráfico, es interesante corroborar que entre los actos inscribibles se encontraban la hipoteca, los derechos de usufructo, uso y habitación, las interdicciones judiciales, los contratos de arrendamiento entre otros, y las promesas de los contratos que estaban regulados en el artículo 3 de la Ley. Así pues, los derechos personales que se generaban también tenían mérito para lograr su inscripción.

En el artículo 6 se verificaba la rogatoria amplia, otorgando legitimación tanto al adquirente como al transmitente, así como a quien tuviese “notorio” interés en asegurar el derecho. De igual forma, el artículo 7 regulando en forma negativa el principio de oponibilidad registral.

De otro lado, el principio de especialidad, principio importantísimo para la época, se reguló en el artículo 9 buscando darle claridad al asiento registral. Se esboza el principio de titulación auténtica y manifestaciones de la publicidad formal en los artículos 10 y 16.

Importante es señalar que el mismo artículo 16 señala que el registro no convalidad nulidades “16. (…) Si se inscribiesen actos o contratos que son nulos por la ley, no se subsana la nulidad con el hecho de la inscripción”.

Una Ley interesante click here que hace 125 años esbozó el sistema que tenemos el día de hoy, la cual tuvo que adecuarse a las necesidades del momento a fin de dar seguridad a las titularidades y generar la circulación de la riqueza.

Que este 2013 sea de crecimiento institucional de nuestra querida institución, se deje de lado los conflictos y se busque soluciones a los mismos, que tanto registradores, vocales y personal de dirección de la SUNARP tengan la lucidez de dirigirse por el mismo rumbo y hacer crecer estar esta institución que por tantos años se ha estancado. No están en una institución advenediza, sino en una con más de un siglo de historia.


(*) Fuente de Imagen: Literarnival literarni-val.usersboard.net

[1] En: GACETA JUDICIAL: Diario de doctrina, legislación, jurisprudencia y crónica (21 de marzo de 1891), Lima.

Escrito por Gilberto Mendoza

Gilberto Mendoza

Mg. Gilberto Mendoza del Maestro. Profesor de Derecho Civil y de la Maestría en Derecho Civil en la PUCP.

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