La Organización Internacional del Trabajo cumple 100 años: ¿Qué nos espera?

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) fue creada en 1919, en el contexto de la suscripción del Tratado de Versalles que ponía fin a la primera guerra mundial. La OIT no fue sino una respuesta ante la explotación laboral existente en aquellos años, producto de la primera revolución industrial, que requería una regulación global y humana para el trabajo asalariado.

Recordemos que, la carga de trabajo extrema en las fábricas, las protestas de los obreros, las huelgas incipientes y los accidentes ocurridos hasta inicios del siglo XX dieron lugar a múltiples revueltas de trabajadores[1], quienes exigían una protección oficial ante nuevos derechos, que hasta el momento no habían sido regulados y ni siquiera se pensaba en su existencia. En el contexto del reconocimiento de los derechos laborales -en las constituciones de Querétaro y Weimar- surge la OIT, como un organismo internacional tripartito[2].

La OIT se basa en el principio de justicia social y desarrolla normas esenciales que rigen las relaciones laborales a nivel internacional, con estándares mínimos y obligatorios para los países que se adhieren a los mismos.

Existen varios asuntos laborales cuya regulación continúa vigente hasta la fecha, incluso algunos desde aquella época. De acuerdo con la información obtenida de la propia OIT, dichos asuntos -entre otros- son los siguientes:

  • Reglamentación de las horas de trabajo y la jornada máxima laboral.
  • Reglamentación de la contratación, prevención del desempleo y salario digno.
  • Reconocimiento del principio de igualdad de retribución en igualdad de condiciones.
  • Reconocimiento del principio de libertad sindical.
  • Protección del trabajador contra enfermedades o accidentes ocupacionales.
  • Protección de niños, jóvenes, mujeres y trabajadores extranjeros.[3]

Estos asuntos se condicen con los derechos esenciales (o pilares) de la OIT, que tienen como base la promoción del trabajo decente, la prohibición del trabajo infantil, la no discriminación en el empleo y la libertad sindical, habiéndose incluido adicionalmente una garantía de seguridad y salud en el trabajo.

Luego de dicho antecedente, es fundamental precisar que, desde los últimos años, es objeto de atención de parte de la OIT un asunto muy importante: el futuro del Derecho del Trabajo. Así, en el Informe Inicial para la Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo elaborado por la propia OIT en el año 2017, han surgido asuntos que no podemos dejar de atender.

El primero de ellos es el tratamiento que debería recibir el trabajo colaborativo y el trabajo a pedido mediante aplicaciones. Para la OIT, estas modalidades de trabajo se realizan a distancia, siempre mediante plataformas on line o aplicaciones, diseñadas y administradas por empresas que imponen normas de calidad a los trabajadores que ejecutan dichas prestaciones. La pregunta que surge en estos casos es ¿existe subordinación? – y en consecuencia si- ¿existe protección de parte del Derecho Laboral para estas personas?

Ciertamente la respuesta no es sencilla ni está dicha, y vendrá acompañada de los análisis que podría esbozar la jurisprudencia, tal como ya se ha hecho en el Reino Unido (caso UBER), en Italia (caso FOODRORA) y recientemente en Holanda (caso DELIVEROO), en donde se ha concluido que sí existe relación laboral con los prestadores de estos servicios, y que los mismos no son freelancers. Lo que sí debemos tener claro, es que actualmente no existen medidas expresas de protección para el trabajo colaborativo ni para la modalidad del trabajo a pedido mediante aplicaciones[4], por lo que dependemos plenamente de los criterios de la jurisprudencia en cada caso.

El segundo aspecto importante que ha venido analizando la OIT en el referido Informe es el impacto de la tecnología en el empleo. Así, la OIT prevé que más del 50% de empleos existentes en la actualidad desaparecerá o se modificará notablemente en los próximos 15 a 20 años. Estas cifras son alarmantes, y click here probablemente no estemos listos para este cambio. Tampoco debería sorprender el hecho de que nuestros hijos trabajen en profesiones o se dediquen a actividades que actualmente no existen, gracias a la intervención de la tecnología.

Como se puede apreciar, luego de 100 años de su creación, la OIT tiene nuevos retos. Ya no sólo debe pensar en crear derechos laborales para las personas sin protección alguna, sino además debe pensar en cómo garantizar los derechos laborales ante un contexto de cambio tecnológico que involucra nuevas formas de trabajo, dado que nos encontramos viviendo en la cuarta revolución industrial. No bastará con realizar informes sobre el particular, sino que se debe comenzar con un plan de acción inmediato que permita lograr la protección laboral, dentro de los límites de la razonabilidad y la naturaleza de cada actividad.

A partir del día 13 de marzo de 2019, la OIT lanzará contenidos sobre el futuro del trabajo a través del siguiente acceso: https://www.ilo.org/100/es/story. Esperemos encontrar algunas respuestas adicionales a las problemáticas que viene enfrentando nuestra disciplina, para reformularla cuantas veces sea necesario, sin la necesidad de hablar sobre el “fin del Derecho Laboral” sino sobre su evolución.


Fuente de la imagen (*): https://www.google.com/searchbiw=1094&bih=504&tbm=isch&sa=1&ei=UEFcXP2XB4Gc5wKa4

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Bibliografía

[1] Alfonso Mellado, C. y otros (2016). Derecho del Trabajo. 5ª edición. Valencia: Tirant lo Blanch.

[2] Tripartismo: “La cooperación tripartita se entiende en sentido amplio y designa, en general, todos los tratos entre el Estado –representado por los gobiernos–, los empleadores y los trabajadores que versan sobre la formulación o la aplicación de la política económica y social”. Fuente: OIT (https://www.ilo.org/public/spanish/dialogue/themes/tri.htm)

[3] Fuente: OIT (https://www.ilo.org/global/about-the-ilo/history/lang–es/index.htm)

[4] Fernández Brignoni, H. (2017). El impacto de la tecnología en el derecho del trabajo. Reflexiones sobre la evolución de la disciplina jurídica. Material del V curso avanzado en Derecho Social. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú y Universidad de Salamanca.

Escrito por Andrea Vera Pérez

Andrea Vera Pérez

Abogada laboralista por la Pontificia Universidad Católica del Perú y Magíster en Dirección Estratégica del Factor Humano por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas. Ha realizado estudios de postgrado en Derecho del Trabajo y en Recursos Humanos en la Pontificia Universidad Católica del Perú y en la Universidad de Sevilla. Actualmente, es Gerente de People Advisory Services en EY.

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