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Breves notas sobre los derechos sexuales y reproductivos de las personas con discapacidad

Hace unos meses, fui al Teatro La Plaza a ver una de las obras de teatro que a mi parecer fue una de las mejores de este año, se llama, Hamlet. Esta obra de teatro dirigida por Chela de Ferrari y un elenco conformado por personas con discapacidad, nos ayuda a entender un poco de cómo ven ellas y ellos al mundo, así como, el mundo ve a ellas y ellos. Entre las principales temáticas de la obra, se encuentra la discriminación, que es manifestado en cada uno de los actos. Además, desde las butacas, podemos percibir a partir de nuestros sentidos, a personas con discapacidad que manifiestan ser capaces de todo y que, tener Síndrome de Down, no es un impedimento para poder hacer lo que más les gusta.

Así es, no deberíamos sorprendernos porque ellas sepan actuar, bailar y cantar, sino las barreras que impiden que ellas puedan desenvolverse. En el curso de la obra, hay alusiones a este aspecto como la catalogación de “pobre”, “ayúdenle” o “no sabe nada” a la persona con discapacidad, para más tarde ser decir lo siguiente por uno de los actores: “Tú no eres como yo de ningún modo. Entiendo que no entiendas, ¡entiendo todo!” en dirección al público, en referencia  a la incomprensión y exclusión de la sociedad.

Un aspecto que me llamó la atención y que es objeto de análisis del presente artículo es la sexualidad y la maternidad. En la actualidad, a pesar que exista un impulso en la inclusión de las personas con discapacidad en nuestra sociedad, como es el acceso a la educación inclusiva, la cuota laboral de discapacidad, accesibilidad y ajustes razonables en espacios y otros, este tema sigue siendo aún muy tabú; sobre todo cuando se habla de personas con discapacidad, dejándose de lado los derechos sexuales y reproductivos reconocido por nuestra Constitución.

¿Qué sucede en relación a ello?

Placer, Sexualidad e igualdad

María Esther Mogollón (s.f.) decía que el ejercicio de la sexualidad no siempre se encuentra relacionado con la reproducción y de limitarse a ver a las personas con discapacidad como quienes se les debe prestar lástima, asistencialismo o paternalismo. Pues, se les debe considerar como personas quienes poseen sentimientos y necesidades, y que por razones de discapacidad, la sociedad los señala como personas asexuales, “niños eternos” o hipersexuados. Esta mirada nos muestra que el entorno denigra a la persona con discapacidad restringiéndole la autonomía de decidir por su cuerpo y de sentir placer o displacer.

Esto se suma a la insuficiente educación sexual que reciben las personas con discapacidad en la actualidad por los prejuicios y/o estereotipos de la sociedad, la carencia de un entorno normalizado, la sobreprotección de la familia, la ausencia de espacio y tiempos privados, las resistencias de la familia y de la sociedad que impide la formación de parejas, la negación de la educación sexual por falta de información y entre otros (López, 2000). Sobretodo recordando que la educación sexual es vital para informar sobre el consentimiento, la igualdad de género y la comunicación interpersonal, evitándose así violaciones a mujeres con discapacidad, embarazos no deseados y riesgos. (Guttmacher Institute, 2017) posibilitando una procreación responsable y el disfrute del placer sexual. Esto último se condice con lo siguiente:

“Tanto para Lazarte como para Fernández, el conocimiento transmitido por la educación sexual no se limitaría a la anticoncepción sino que abarcaría aspectos vinculados al placer sexual y el erotismo (…)La educación sexual en este discurso opera como una estrategia de transmisión de conocimientos sexuales cuyos efectos supuestos contribuirán a fundar una nueva moral sexual basada en la libertad”(Boccardi, 2016, p.5)

Es así que el derecho al placer, debe ser pleno y debe ser igual para todos sin distinción alguna. Debe ir de la mano de la educación sexual. Un ejemplo de ello es España, en donde la ONG Hand Angels impulsa que las personas con discapacidad puedan gozar de este derecho sobretodo quienes tienen problemas de movilidad (BBC, 2017), y países europeos que buscan incorporar el acompañamiento sexual (tema muy debatible) para  las personas con discapacidad en su marco normativo: Aprobado en cantón de Ginebra, discutido en Bélgica y  se dé por “asimilado” en Holanda y Dinamarca porque la prostitución es legal (Míguez Passada, 2019)

El derecho a la maternidad

La percepción negativa hacia las personas con discapacidad está cargada de mitos y prejuicios considerándolas personas inferiores, dependientes y poco atractivas creando consigo que la maternidad pueda ser decidida por la sociedad; y no, por la propia persona. La CEDAW ha dictaminado la importancia de ejercer el derecho a recibir información para asegurar su salud y bienestar, orientación y acceso a servicios de atención médica. Asimismo, la Conferencia sobre Derechos de Viena en 1993 se  pronunció al respecto al referirse que el derecho a la salud sexual crea un estado de bienestar, físico mental y social; y la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, instrumento que dota de capacidad a la persona con discapacidad, logró que ella pueda ser autónoma y tomar sus propias decisiones. Es así que, la persona con discapacidad tiene el derecho de ejercer los derechos sexuales y/o reproductivos si así lo desea (Cruz, 2014).

Adicional a ello, hasta el 2018, se estimó que las mujeres con discapacidad son las más vulnerables en casos de violencia. Representándose, el 18.1% por violencia sexual, 45.8% por violencia psicológica, 35.2% por violencia física y el 0.9 por violencia económica o patrimonial (Radio Programas del Perú, 2018). De esta manera, se percibe que, las mujeres con discapacidad son víctimas de una discriminación interseccional. La sociedad además de discriminar a la mujer, lo hace aún más con una mujer que tiene discapacidad, cuyas barreras por motivos de genero se suman con las barreras por razones de discapacidad.

A partir de lo dicho anteriormente, la mujer con discapacidad que decide ser madre se le debe brindar las facilidades y herramientas suficientes para que pueda serlo y la sociedad debe adecuarse a ello, eliminando los principales mitos y barreras que imponen a las mujeres con discapacidad. Generando, así, un entorno en el que no tenga miedo a tomar decisiones y pueda desenvolverse en una sociedad donde se le respeten todos los derechos que se le atribuyen.

Conclusión

A partir de lo dicho anteriormente, debemos tener el deber de crear una sociedad mucho más inclusiva que pueda adaptarse a la persona con discapacidad; y no, viceversa. Si bien, los esfuerzos por generarse han ido aumentando, no debemos dejar de lado otros como son los derechos sexuales y reproductivos que le son conferidos a las personas con discapacidad.

Por otro lado, quisiera enfatizar que si bien el teatro dista por tener un fin educativo, debemos abrazar este tipo de propuestas que deciden cuestionar el entorno que vivimos y asistir a estos espacios donde el espectador sale del teatro con más preguntas que respuestas.

Vayan al teatro.


Fuente de la imagen (*): https://www.larcomar.com/hamlet-la-linda-sorpresa-detras-del-clasico-shakesperiano/

Bibliografía

BBC. (2017). Los voluntarios que ayudan a sentir placer sexual a personas con discapacidad. Recuperado de https://www.bbc.com/mundo/media-39850866

Boccardi, F. (2016). EROTISMO Y PLACER SEXUAL . UN RECORRIDO POR LA MEMORIA DISCURSIVA DE LA EDUCACIÓN SEXUAL INTEGRAL EROTICISM AND SEXUAL PLEASURE . A JOURNEY THROUGH THE Rosalind Petchesky Introducción En la siguiente presentación , recorreremos la memoria discursiva de la. Cuadernos de Educación, XIV(14), 1–12.

Cruz, P. (2014). Mitos acerca de la maternidad en mujeres con discapacidad. Perinatología y Reproducción Humana, 28(2), 91–96.

Guttmacher Institute. (2017). En el Perú la educación sexual en las escuelas debe fortalecerse. Recuperado de https://www.guttmacher.org/es/news-release/2017/en-el-peru-la-educacion-sexual-en-las-escuelas-debe-fortalecerse

López, F. (2000). Educación sexual y discapacidad. III Congreso “La Atención a La Diversidad En El Sistema Educativo, 1–27.

Míguez Passada, M. N. (2019). Discapacidad y sexualidad en Europa. Hacia la construcción del acompañamiento sexual. Revista Española de Discapacidad, 7(1), 133–152. https://doi.org/10.5569/2340-5104.07.01.07

Mogollón, M. E. (n.d.). Cuerpos diferentes Sexualidad y reproducción en mujeres con discapacidad. Recuperado de file:///C:/Users/Personal/Downloads/CUERPOS DIFERENTES SEXUALIDAD Y REPRODUCCIÓN EN MUJERES CON DISCAPACIDAD.pdf

Radio Programas del Perú. (2018). La conexión a internet aún llega a pocos hogares peruanos. Recuperado de https://rpp.pe/politica/gobierno/la-conexion-a-internet-aun-llega-a-pocos-hogares-peruanos-noticia-1125091

Escrito por Steffy Cruz Espinoza

Steffy Cruz Espinoza

Steffy Cruz Espinoza, bachiller por la Pontificia Universidad Católica del Perú.