¿QUÉ HACEMOS CON TANTOS FEMINICIDIOS? Repaso de tres medidas para enfrentarlos

[Artículo entregado el 29 de diciembre de 2018]

 

Palabras clave: mujer, género, igualdad de género, feminicidio, violencia de género, feminismo, grillete electrónico, Perú.

Key Words: woman, gender, gender equality, femicide, gender violence, feminism, electronic shackle, Peru.

 

I.  ¿Mayor visibilidad pero menor conocimiento del fenómeno?

Quizá ya lo notamos hace mucho tiempo, pero se ha convertido en un hábito de todas las mañanas prender la televisión, escuchar la radio o leer las noticias, y encontrarse con al menos un nuevo caso de feminicidio o cualquier otro de violencia contra las mujeres. Quizá hayamos pensado: “vaya, un caso más” y hayamos decidido cambiar el canal o la emisora, o pasar la página para evitarnos un disgusto a tan tempranas horas. Sin embargo, el fenómeno pasa cada vez menos desapercibido entre quienes vemos con terror esos casos, que somos cada vez más; porque nosotras, nuestras madres, hijas, abuelas, tías, primas, amigas o parejas podríamos vivirlo en carne propia, sea en la calle o hasta en nuestra propia casa (la gran mayoría de los casos).

Suele creerse que esta paranoia es sólo producto de la prensa amarillista, que repite una y otra vez las imágenes más sangrientas y los testimonios llenos de dolor de los familiares de alguna chica asesinada por su pareja, ex pareja o algún otro individuo que se sentía con derecho a acabar con su vida. Pero ese sentimiento de paranoia o de mayor inseguridad no es poca cosa, porque no solo existe la sensación de que se cometen más feminicidios, sino que efectivamente se cometen más feminicidios que antes. Sin embargo, como los feminicidios son el pan de cada día en nuestro país y se encuentran cada vez más visibilizados en los medios de comunicación, creemos que ya conocemos a cabalidad este fenómeno, por qué se da y por qué viene en aumento, pero muchas veces no es así.

Los feminicidios no solo se tratan de cifras, no se tratan de “un caso más” o de “designios del destino”. Se tratan de vidas humanas, de mujeres asesinadas por el hecho de ser mujeres. Muchas personas aún siguen cuestionando si es posible eso de ser asesinadas por ser mujeres y, frente a eso, cabe precisar que se mata a las mujeres más precisamente por no cumplir “el rol que debían cumplir”. ¿Cómo así? En una sociedad machista, ser mujer significa comportarse de cierta manera y salirse de ese esquema podría, legítimamente, significarle un castigo. Al respecto, se nos viene a la mente una serie de adjetivos que pueden representar bien los estereotipos de la mentalidad patriarcal (mujer delicada, sumisa, discreta, sentimental, compasiva, maternal y un largo etc.), y que se cree forman parte de la naturaleza de la mujer, sea porque lo dice alguna pseudo-ciencia o entidad divina.

Así, por ejemplo, si una mujer rechaza a un hombre de mentalidad patriarcal, a pesar de las innumerables muestras de “cariño” hacia ella y de haber luchado incansablemente por su amor, este hombre podría pensar más o menos así: “¿Qué más debo hacer para conquistar su amor, si ya hice de todo? Sin ella no soy nada. ¿Y dónde queda mi honor? ¿Quién se cree esa para rechazarme? ¿Así me paga? Pero esto no se va a quedar así. ¿No será mía? Entonces, no será de nadie”. Y, así, este hombre –consumido además por un “amor” posesivo– se sentirá con todo el derecho de castigarla hasta la muerte. De este modo, se consuma lo que erróneamente se concibe como “crimen pasional”.

 

II. ¿Cuáles son las cifras del feminicidio para el 2018?

Nuevamente, los feminicidios no son solo cifras, pero es necesario conocerlas para entender la magnitud del fenómeno en nuestro país. En términos generales, el Perú ha retrocedido cuatro puestos en la reducción de la brecha de género, según el último reporte del Foro Económico Mundial en esta materia. Así, pasó de estar en el puesto 48 (2017) al puesto 52 (2018) del ranking[2].

Si miramos más precisamente al feminicidio en el Perú, incluso a nivel oficial se hablan de diferentes cifras, aunque no tan distintas. Así, según el Ministerio de la Mujer, han sido registrados 135 feminicidios hasta el 10 de diciembre pasado (132 al 30 de noviembre), cifra que corresponde a casos en investigación preliminar, 14 más que el año anterior (2017)[3]:

 

Gráfico Nº 1: Reporte estadístico de casos de víctimas de feminicidio atendidos por los
Centros Emergencia Mujer – CEM. Periodo: 01 de enero al 30 de noviembre 2018.
Número de casos de víctimas de feminicidio atendidos por los CEM según año

 

En tanto que el Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público ha reportado 94 casos de presunto feminicidio hasta octubre de 2018 (56 feminicidios hasta el 30 de junio de 2018). Así, desde el 2009, el total de casos suman 1,167 hasta octubre de 2018, según reporta el Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público. Es decir, en promedio morirían diez mujeres al mes[4]:

 

Gráfico Nº 2: Perú: víctimas de feminicidio, 2011-2017 y enero-junio 2018[5]

 

En cuanto a la región con mayor cantidad de feminicidios, los datos pueden sorprendernos. La asociación de urbanidad con mayor nivel de “civilización” es desmentida por los siguientes datos:

 

Gráfico Nº 3: Reporte estadístico de casos de víctimas de feminicidio atendidos por los
Centros Emergencia Mujer – CEM. Periodo: 01 de enero al 30 de noviembre 2018.
Casos de víctimas de feminicidio según área de ocurrencia[6]

 

Si revisamos más detalladamente qué regiones son las que tienen una mayor cantidad de feminicidios, nos puede sorprender aún más. Así, Lima Metropolitana ocupa el primer lugar con 29 feminicidios durante el 2018 (al 30 de noviembre) y con 349 durante el periodo 2009-2018, superando abismalmente al resto de regiones. De hecho, con Arequipa, que está en segundo lugar en el ranking de feminicidios, hay una diferencia de 264 en el periodo 2009-2018:

 

Gráfico Nº 4: Reporte estadístico de casos de víctimas de feminicidio atendidos por los
Centros Emergencia Mujer – CEM. Periodo: 01 de enero al 30 de noviembre 2018.
Ranking de los departamentos con mayor casos de víctimas de feminicidio atendidos por CEM 2009-2018[7]

 

Esto es confirmado por la Defensoría del Pueblo, que afirma que no fueron 320, como afirma el Ministerio de la Mujer, sino 382 feminicidios ocurridos en la región Lima entre los años 2009 y 2017, que constituye el 38% de los feminicidios cometidos en todo el país (1,003 en total), y se concentra sobre todo en Lima Metropolitana[8].

 

III.  Tres medidas propuestas por el gobierno

 

3.1. Mayor presupuesto para la lucha contra la violencia hacia la mujer

Hace unos días, el presidente Martín Vizcarra anunció lo siguiente:

“Nosotros aumentamos un 7%, en promedio, a todo; [pero en] Educación y Salud, un 13%: y para Mujer, 300%; hemos triplicado [el presupuesto] para más cámaras Gesell, en parte a través del Ministerio Público, en parte para el Ministerio de la Mujer y a través del Ministerio de Justicia”[9].

 

Es decir, el presupuesto para atender los casos de violencia de género, que incluye los de feminicidio, se triplicaría para el año 2019. Es más que obvio que el presupuesto representa una parte muy importante para la lucha contra la violencia de género, puesto que, sin dinero, ninguna política pública podrá ser implementada, por bien diseñada que se encuentre. Sin embargo, cabe preguntarnos si, aún con ese gran aumento, la nueva cantidad destinada resulta suficiente para enfrentar a gran escala este fenómeno.

Hasta el presente año, el presupuesto para estos fines representaba el 0.1% del total del presupuesto nacional, es decir solo la milésima parte de los recursos. De este modo, el aumento de 300% en el presupuesto para enfrentar la violencia de género tendría que leerse en el contexto de ese 0.1% que representa ahora del presupuesto nacional[10].

Definitivamente, resultan loables la intención y los esfuerzos por parte del gobierno de Vizcarra para la lucha contra la violencia de género, pero él mismo reconoce además que un aumento de presupuesto no es suficiente si no se trabaja también en la cuestión preventiva, más precisamente en la educativa: desde las escuelas y los hogares, para que hombres y mujeres puedan ser tratados con dignidad, haciéndose énfasis en una educación con enfoque de género, y que esto no se trata de ideología ni de religión[11].

 

3.2. Sanción o destitución a policías que no atiendan denuncias

En un gran número de los casos de feminicidios, las mujeres ya habían denunciado a su agresor por violencia física o tentativa de feminicidio. click here Frente a esto, se han observado dos escenarios: (i) que la policía no tome en serio las denuncias o (ii) que, de atenderlas, el agresor salga libre al poco tiempo sin medidas de protección para la víctima. En ambos casos, se expone a la víctima a una nueva agresión que puede acabar con su vida. De hecho, hasta que no se concrete el feminicidio, el caso no toma importancia. Pero, ¿por qué los policías no atienden las denuncias?

Nuevamente, entramos al terreno de lo machista y patriarcal, de aquel policía que piensa que las mujeres somos unas exageradas, que son asuntos de pareja o que somos culpables de haber recibido la agresión (“qué habrás hecho para que te haya hecho eso”). Sin embargo, independientemente de los prejuicios y estereotipos que reinan la mente de la policía que no atiende las denuncias, es deber de la autoridad policial atender cualquier tipo de denuncia, porque la veracidad de los casos se determinará a través de un debido proceso, tal y como lo señala la misma Constitución Política del Perú. Más aún, si se tratan de casos en donde existe un peligro inminente de muerte, la atención no sólo debe darse sino que además debe ser prioritaria y urgente.

Esta terrible realidad es tan evidente y nociva que el mismo presidente de la República ha afirmado que “[el] comisario que no atienda una demanda de una mujer, será sancionado o destituido”[12]. Definitivamente se trata de una afirmación política, pero que pretende llamar la atención frente a la falta de atención de denuncias que muchas veces acaban en feminicidio. Si tan sólo se atendiesen de manera oportuna los casos de agresión física o de amenazas de muerte, quizá las cifras de feminicidio puedan reducirse considerablemente.

 

3.3. ¿Implementación de “grilletes electrónicos” como medidas de protección frente a la violencia de género?

En el Perú, la regulación de la utilización de grilletes electrónicos fue actualizada el año pasado, mediante Decreto Legislativo Nº 1322, ya que comenzó a regularse el 2010 (Ley Nº 29499). Mediante dicho Decreto se proponía regular la vigilancia electrónica personal como alternativa de restricción en las medidas coerción procesal, como un tipo de pena aplicable por conversión o su imposición en el otorgamiento de un beneficio penitenciario. La utilización de grilletes electrónicos en el Perú comenzó el año pasado con 35 casos piloto. Los “beneficiarios”, ubicados dentro de Lima Metropolitana, son reos que cumplían arresto domiciliario con el uso de estos grilletes, siempre que estuviesen sentenciados por delitos sancionados con penas no mayores a ocho años.

Básicamente, se trata de un dispositivo en el tobillo que monitorea los pasos de los reos por GPS y que no podrán quitárselo ni para bañarse. Es este mismo escenario el que propuso el ministro del Interior, Carlos Morán Soto, hace tan solo algunos días para los que cometen violencia de género, durante la ceremonia de presentación del Comisionado para la Lucha Contra la Violencia hacia la Mujer. Él exhortó al Poder Judicial implementar grilletes electrónicos para saber el momento que los agresores se acercan a sus víctimas y actuar de inmediato, haciendo alusión a que la Policía Nacional no se da abasto para atender más de 42 mil medidas de protección a mujeres víctimas de violencia de género, expedidas por el Poder Judicial[13].

De acuerdo con estas declaraciones, se entiende que los grilletes electrónicos servirían más como una medida preventiva, antes que sancionadora, que es el uso normativo que hasta ahora se le ha dado a estos dispositivos. Al respecto, en el contexto de los feminicidios, puede entenderse que el uso de grilletes electrónicos contribuirá enormemente a disminuir la posibilidad de comisión de los mismos. Esto es cierto y lo reconoce la misma jueza suprema Elvia Barrios, presidenta de la Comisión de Justicia de Género: “en los casos extremos se debería asignar resguardo permanente pero sería difícil de materializar por la escasez de agentes”[14].

Si nos preguntamos por el presupuesto que significaría la adquisición de estos grilletes electrónicos, cabe prestar atención al jefe del Instituto Nacional Penitenciario – INPE, Carlos Vásquez, quien indicó que se están reuniendo con el Ministerio de Economía y Finanzas – MEF para realizar una licitación y adquirir más dispositivos electrónicos:

“En 2019 planeamos adquirir 500, el año siguiente un número similar y así sucesivamente hasta llegar a los cinco mil. (…) Uno piensa que es muy caro, pero si hacemos cálculos, veremos que es beneficioso, pues el Estado puede gastar US$200 millones en la construcción de un establecimiento penitenciario para cinco mil reos. Allí está la importancia del uso de estos aparatos, que ayudan a ahorrar y a despoblar las cárceles[15].

 

¿Ayudarán efectivamente los grilletes electrónicos a evitar más feminicidios en el contexto del otorgamiento de medidas de protección judiciales? Es más probable que sí a que no, eso nos lo dirán las cifras si en un futuro se implementa esto también para los agresores. Si bien implica una privación de la libertad, debe analizarse si la vigilancia electrónica personal de los agresores resulta proporcional frente al peligro inminente de que cometan un feminicidio. Definitivamente, la prevención constituye el punto central en el tratamiento de este fenómeno, sea desde la educación o desde el ámbito judicial, fenómeno que no hace sino reflejarse en cifras cada vez mayores.

 


Bibliografía:

[1] Abogada por la Pontificia Universidad Católica del Perú, estudiante de segundo año del Máster en Políticas Públicas y Sociales por la Universitat Pompeu Fabra (Barcelona, España). Anteriormente, pasante de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de la Organización de Estados Americanos (Washington D.C., U.S.A.); y pre-docente en Sociología del Derecho en la PUCP. Con estudios, investigaciones y experiencia laboral en gobernabilidad, gestión pública, políticas públicas, conflictos socioambientales, interculturalidad y derechos humanos de grupos en situación de vulnerabilidad (pueblos indígenas, LGTBIQ, mujeres y niñez).

[2] http://www3.weforum.org/docs/WEF_GGGR_2018.pdf

[3] https://www.mimp.gob.pe/contigo/contenidos/pncontigo-articulos.php?codigo=39

[4] https://www.france24.com/es/20181217-peru-aumento-asesinatos-mujeres-2018

[5] http://m.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/boletines/boletin_feminicidio2018.pdf

[6] https://www.mimp.gob.pe/contigo/contenidos/pncontigo-articulos.php?codigo=39

[7] https://www.mimp.gob.pe/contigo/contenidos/pncontigo-articulos.php?codigo=39

[8] https://www.defensoria.gob.pe/wp-content/uploads/2018/09/Reporte-de-Adjunt%C3%ADa-2-2018-Violencia-contra-las-mujeres-Perspectivas-de-las-v%C3%ADctimas-obst%C3%A1culos-e-%C3%ADndices-cuantitativos.pdf

[9] https://larepublica.pe/sociedad/1380829-violencia-mujer-gobierno-triplica-presupuesto-ministerio-mujer-luchar-violencia

[10] https://www.defensoria.gob.pe/milesima-del-presupuesto-nacional-es-para-la-lucha-contra-la-violencia-hacia-la-mujer/

[11] https://larepublica.pe/sociedad/1380829-violencia-mujer-gobierno-triplica-presupuesto-ministerio-mujer-luchar-violencia

[12] https://larepublica.pe/politica/1380184-martin-vizcarra-comisario-atienda-demanda-mujer-agredida-sera-sancionado-o-destituido

[13] https://rpp.pe/peru/actualidad/ministro-del-interior-propone-usar-grilletes-electronicos-para-luchar-contra-la-violencia-a-la-mujer-noticia-1171067

[14] https://elcomercio.pe/lima/sucesos/jueces-dictaron-167-mil-medidas-proteccion-mujeres-agredidas-ano-noticia-590014

[15] https://peru21.pe/lima/cobertura-grilletes-electronicos-sera-personas-procesadas-407194

Escrito por Ileana Rojas Romero

Ileana Rojas Romero

Abogada con menciòn “sobresaliente” por la Pontificia Universidad Católica del Perú; con Diploma en Estudio Internacional en Pueblos Indígenas, desarrollo, participación y consulta (PUCP – IIDS); con Certificación en el Programa de Gobernabilidad, Gerencia Política y Gestión Pública (PUCP); y candidata al Máster en Políticas Públicas y Sociales por la Universitat Pompeu Fabra (Barcelona, España).

Anteriormente, pasante de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de la Organización de Estados Americanos (Washington D.C., U.S.A.); y pre-docente del curso Sociología del Derecho (Facultad de Derecho, PUCP). Con estudios, investigaciones y experiencia laboral a nivel privado y estatal en políticas públicas, gobernabilidad, gestión pública, conflictos socioambientales, interculturalidad, género y derechos humanos de grupos en situación de vulnerabilidad (pueblos indígenas, LGTBIQ, mujeres y niñez).

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