A propósito de las aprensiones hacia la inmigración venezolana

Sin duda, nuestras calles se han visto incrementadas por ciudadanos venezolanos con el pasar de los días. En efecto, los venezolanos, a raíz de la inestabilidad política y económica que ha ido enfrentando su país en los últimos años, se han visto obligados a emigrar a países cercanos como el nuestro, formándose al mismo tiempo cuestionamientos nacionales con respecto a su adecuada integración dentro de nuestro país.

En ese sentido, este artículo abordará algunas cuestiones con respecto a la ola migratoria de venezolanos en el Perú. Para ello, este artículo se desarrollará en tres partes. En primer lugar, explicaremos la historia migratoria de Venezuela, es decir, la transición de un país acogedor a uno que busca acogida; así como sus razones migratorias. En segundo lugar, desarrollaremos las perspectivas de amenaza desarrolladas en procesos migratorios precedentes para finalmente destacar las características diferenciadoras del caso venezolano. Y, por último, analizaremos las normativas migratorias peruanas relacionándolo con algunos ámbitos importantes como el económico y el laboral. Asimismo, antes de comenzar con los puntos expuestos anteriormente, expondremos algunas cuestiones previas sobre las migraciones.

Las migraciones se dividen en dos componentes: la emigración o salida y la inmigración o entrada de personas que se trasladan de un lugar a otro.  Cabe resaltar que las migraciones también se pueden darse tanto dentro como fuera de un país. De ello se deduce que se cuándo se habla de migraciones internacionales nos referimos al segundo caso. En estricto, las migraciones internacionales se entienden con el desplazamiento de personas de un determinado país hacia otro.

Las variantes de tiempo son muy diversas, así como las causas de ellas. No obstante, como efecto paralelo, también están las posibles consecuencias, positivas como negativas, que pueden tener los países receptores, así como las herramientas que pueden desarrollar para manejar cualquier circunstancia concerniente adecuadamente, contrarrestando de este modo cualquier prejuicio formado por su población. En ese sentido, en base a los constantes cuestionamientos o prejuicios de la población peruana con respecto a sus nuevos vecinos, procederemos con el desarrollo de este artículo.

El contexto migratorio venezolano

Con respecto a las migraciones venezolanas, se puede afirmar que no siempre fue algo característico de ellos. Recién en el siglo XX se empezaron a notar cambios. Efectivamente, a inicios del siglo XX, Venezuela instauró un gran cambio: formalizó la actividad petrolera en 1920. Esta decisión determinó la nueva dirección de diversas miradas internacionales haciendo que dicho país desarrolle políticas estatales petroleras que abrieron años de prosperidad. Fue la entrada de empresas transnacionales la que produjo emigraciones de diferentes países europeos[1]. No obstante, no fue hasta la dictadura del General Marcos Pérez que apareció un flujo migratorio más intenso debido al planteamiento de una política migratoria menos restrictiva eliminando así muchos requisitos engorrosos para el ingreso de dicho país latinoamericano[2]. En principio, hubo un incremento demográfico de inmigrantes europeos y, posteriormente, latinoamericanos, dentro de los cuales había inmigrantes peruanos.

Sin embargo, fue a partir de los años ochenta que ocurrió un giro totalmente diferente debido a la crisis política y económica del país. Hubo eventos importantes que fueron construyendo lo que finalmente aborda el malestar venezolano actual: la herida profunda de la política monetaria por “viernes negro”, la inestabilidad económica, social y política por el “Caracazo”, el cierre de diversos bancos conocido como el “Crash financiero” y finalmente la asunción presidencial de Hugo Chávez Frías[3]. Se aperturó, entonces, una incertidumbre sobre el desacierto de las circunstancias y ante la frustración de muchos venezolanos empezaron a migrar a diversos países europeos como latinoamericanos.

Por el lado peruano, las cifras están claras. La Superintendencia Nacional de Migraciones afirma que hubo un incremento progresivo de venezolanos en el país[4]. Comenzaron, entre el 2014 y el 2016, ingresando 50 mil venezolanos por año, para posteriormente ingresar alrededor de 223 mil inmigrantes en el año 2017. Asimismo, con respecto al 2018, comenzamos el año con el ingreso aproximadamente de 100 mil ciudadanos venezolanos y hasta el mes de abril se registraron más de 200 mil de nuevos inmigrantes[5]. Sin duda, nos hemos convertido en un país receptor de la gran ola migratoria venezolana, sin olvidar claro la aceptación masiva de otros países como España, Colombia, Chile y Argentina. Sin embargo, aún queda la interrogante si realmente estamos a la altura de este cambio.

La inexistencia de una amenaza

Si bien para el Perú las migraciones internacionales no han sido un fenómeno relativamente relevante, no es un fenómeno nuevo. Estas aparecieron desde periodos muy remotos dentro de la historia global. Sin embargo, los precedentes del tema han demostrado que no siempre han sido tomadas con una gran cobertura ni por voluntad propia. Algunos países europeos han introducido este asunto bajo un determinado contexto y bajo ciertas cuestiones defensivas – como las amenazas al orden público – llegando incluso a profundizar sobre las amenazas contra la propia identidad nacional y la cohesión social. Lo que ocasionó que de manera obligatoria muchos estados hagan un espacio dentro sus agendas políticas. Aunque es claro que lograr el equilibrio eficaz de las políticas migratorias entre la sociedad acogedora y la que espera ser acogida no ha sido tarea fácil.

En esa línea, existen ejemplos como los elaborados por Francia y Holanda. Ambos países han abordado la seguridad nacional desde el período entre guerras y la Guerra Fría. Los atentados del 11 de septiembre también han cristalizado dicha preocupación enfatizando sobre todo como una amenaza latente al terrorismo fundamentalista [6]. En ese sentido, se planteó la securitización en aras de controlar estas situaciones amenazantes.

Pero qué implica necesariamente una dinámica de securitización. Barry Buzan afirma que “a successful securitization, thus has three components (or steps): existential threats, emergency action, and effects on interunit relations by breaking free of rules”[7]. En otras palabras, para ver si se necesita medidas de seguridad, en primer lugar, se tiene que identificar una mirada de la migración como amenaza; en segundo lugar, se tiene que abrir un espacio de diálogo para tomar cartas en el asunto; y, finalmente, se tiene que elaborar leyes o reformas dentro la normativa de cada país con un trabajo a la par con las políticas migratorias.

En el caso de Francia, no se llegó a concretar una real amenaza. Sin embargo, no se puede decir los mismo de Holanda, la cual tomó medidas muy restrictivas para combatir eficazmente a la identidad holandesa de la “islamización”.

Por su parte, España también ha tratado esta problemática y para mejores efectos didácticos su forma de abordar esta problemática tiene relevancia ya que también ha sido uno de los países acogedores con más inmigrantes venezolanos, lo cual se debe a la existencia previa de algunas emigraciones de venezolanos en el mencionado país transcontinental sobre todo en las Islas Canarias[8]. En ese sentido, partiremos de una de las ideas de Orietta Perni, quien menciona que según el gobierno de Aznar la inmigración será un peligro futuro que asfixiará la coexistencia de la sociedad[9], lo cual ha provocado que se realicen algunas medidas institucionales extraordinarias por el gobierno de Aznar dando un proceso más dinámico de reformas de las políticas migratorias. Antes bien, cabe resaltar que muchas de las reestructuraciones políticas de Aznar estuvieron dirigidas especialmente a los migrantes de Oriente Medio y de África del Norte dejando así sitio para el pronunciamiento español que no todos los migrantes como amenazas ni mucho menos los controla con la misma intensidad a todos.

Es por ello que al menos en el caso venezolano las inmigraciones se dieron en términos bilaterales agradables. Y es que aparte de tener motivos de interés personal, económicos o de seguridad personal o jurídica la gran mayoría de venezolanos inmigraron a España por su proximidad idiomática y cultural. Pues como se mencionó anteriormente, ya existían grupos de inmigrantes venezolanos en dicho país siendo incluso los trámites migratorios más fáciles para aquellos que ya tenían la doble nacionalidad. A esto se suma, el interés español de emprender proyectos migratorios con los venezolanos ya que en su gran mayoría se tratan de inmigrantes cualificados[10], es decir, con un alto nivel académico promoviendo de esa manera una integración en el ámbito laboral – el cual es muchas veces la llave para obtener una mejor calidad de vida.

Incluso, la crisis económica española del 2008 no hay sido impedimento para la emigración venezolana porque en el año 2010 se registró la salida de 150.982 venezolanos hacia tierras europeas[11]. Asimismo, los resultados de una entrevista a 20 venezolanos-españoles[12] han manifestado que más que considerarlo a España como un país transitorio lo perciben como su nuevo lugar de residencia transmitiendo en sus testimonios sentimientos de cercanía y empatía. Entonces, a partir de lo expuesto, procederemos a tratar esta problemática desde nuestra mirada nacional.

Desde nuestra experiencia con Venezuela no existe, en estricto, una amenaza ni tampoco una posible amenaza hacia el orden público o hacia la identidad nacional. Con respecto a la seguridad nacional, no se ha configurado un criterio cuantitativo diferenciador o significativo de actos ilícitos venezolanos con respecto a otros colectivos tanto nacionales como extranjeros que perpetúan también delitos pero en porcentajes más altos. En esa línea, la Superintendencia Nacional de Migraciones ha afirmado que de los más de 200 mil ciudadanos venezolanos que hasta el momento click here van ingresando a Perú en este año solo 11 han cometido actos delictivos en razón a las denuncias y proceso incisos[13].

Asimismo, con respecto a la identidad nacional, se ha instaurado en nuestro un país una coexistencia intercultural amigable o pacífica sin la necesidad de asfixiar una con la otra. Incluso se puede ver que algunos venezolanos aún promueven una intensa identidad nacional mediante el uso de gorras o casacas con los colores de su bandera. En este punto, también podría hacerse un símil con el vínculo español-venezolano ya que en ambos presentan un cambio demográfico relevante y cuentan con grupos de inmigrantes cualificados[14], los cuales se pueden ver en el gran porcentaje de inmigrante profesionales: médicos, enfermeras, arquitectos, ingenieros, administradores y comunicadoras sociales. Lo que, conscientemente, contribuiría de manera indirecta a fortalecer nuestra sociedad debido a sus habilidades y aportes intelectuales calificados.

Una de las características del caso peruano es, precisamente, la inexistencia de un contexto conflictivo previo ni consecuentemente una necesidad de buscar una vía de escape forzada,  los cuales si existieron en los casos europeos anteriormente mencionados, dando, al mismo tiempo, la apertura de distintas políticas de securitización, dentro del cual cabe resaltar de nuevo la excepción de la relación España-Venezuela. Es decir, la inmigración venezolana no es una amenaza y por lo tanto no es pertinente tratar el tema como tal. Entonces, por qué en los últimos meses se siguen dando cuestionamientos del pueblo peruano con respecto a su llegada y nos referimos particularmente de la competencia laboral peruana-venezolana que parece a simple vista estar dominada por estos últimos.

El desenfoque de las políticas migratorias

Desde una perspectiva muy general, el fenómeno de las migraciones ha sido parte de nosotros desde hace mucho tiempo: comenzamos con las migraciones de los 50 y 80 del campo a la ciudad, continuamos con las inmigraciones de poblaciones chinas y japonesas para luego afrontar las emigraciones venezolanas en estos últimos años. Pero centrémonos solo en las migraciones internacionales, el Perú ha desarrollado legislativamente dos leyes migratorias: la Ley de Extranjería del 1991 y la nueva Ley de Migraciones[15]. Actualmente, nos rige la segunda legislación, la cual aborda temas nuevos como la inadmisión de extranjeros con antecedentes en sus respectivos países de origen o de su última residencia, sanciones específicas que violenten por ejemplo el patrimonio nacional, procesos de recolección, sistematización y análisis de la información migratoria nacional, etc. Además, cabe mencionar sobre el Permiso Temporal de Permanencia (PTP) que “permite acreditar la situación migratoria regular en el país de los ciudadanos venezolanos por el plazo de un año y desarrollar actividades en el marco de legislación peruana”[16], los cuales han sido aprobados 27905 y tramitados 344452 hasta febrero de este año[17].

En ese sentido, retomando la pregunta anteriormente formulada, desarrollaremos el papel que tiene el empleo en los inmigrantes acogidos.

Como se mencionó previamente, la crisis económica venezolana fue determinante para diversas consecuencias negativas dentro ese país, dentro de los cuales se encuentran el desempleo y la disminución correlativa de los salarios laborales disminuyendo de esa manera el acceso a diversos servicios básicos, así como el ámbito del libre desarrollo de la personalidad de cada persona. En efecto, se ha ido dando un aumento progresivo del desempleo venezolano, así como de la remuneración percibida por los pocos trabajadores en pie, llegando incluso a requerir de trece sueldos mínimos para la obtención de productos básicos para un grupo familiar de 5 personas[18]. Lo que hace que lógicamente uno de los propósitos migratorios sea trasladarse a un nuevo país en busca de un empleo que una contraprestación proporcional a los servicios que toda persona merece. A esto se añade los mecanismos facilitadores que tiene la nueva Ley de Migraciones con respecto a la mano de obra calificada, lo cual podría ser crucial en el caso migratorio venezolano.

Y a pesar que desde una primera impresión ello puede interpretarse como una amenaza a la estabilidad socioeconómica hacia nosotros; en realidad, es todo lo contrario. Ello lo demuestra el economista  Miguel Jaramillo, quien durante un conversatorio realizado por la revista estudiantil “Económica” se refirió al tema aclarando que de los 13 millones de peruanos económicamente activos solo se afectaría alrededor de 1% de la PEA por la integración laboral venezolana dentro de nuestro sistema de trabajo. Del mismo modo, el sociólogo Jerjes Loayza expresó una frase de “secretismo cultural” venezolano en donde todavía hay un desánimo dentro de la interacciones sociales peruanos-venezolanos alistandonos todavía a círculos pequeños de contenidos[19]. Además, se determinó al Perú como un país transitorio y no de llegada.

Y si bien se ha desarrollado y despejado en dicho conversatorio muchos mitos en razón de la inmigración venezolana, hay puntos con los cuales discrepamos. En ese sentido, plantearemos dos críticas respecto a dichas argumentaciones. Por un lado, no toda la población venezolana ejercen trabajos dentro del ámbito formal por el momento. Muchos de los venezolanos, en principio, por propia naturaleza de sus trabajos son catalogados como ambulantes. Ello, sin embargo, no excluye que posteriormente puedan insertarse dentro de la PEA nacional.

Además, consideramos que este tipo de sucesos deberían hacernos reflexionar una vez más sobre el tema de la informalidad y relación con los desaciertos de la inclusión formal de empresarios independientes como de micro o medianas empresas. Pero sobre todo cuestionarnos sobre una política migratoria en nuestro país. Este si se plantease sería un proyecto novedoso e ideal porque a diferencia de los modelos europeos donde las politicias migratorias nacieron a raíz de una amenaza al orden social nuestro país no cuenta con una amenaza como esa. Es decir, desarrollaría una mirada preventiva. Nos abriremos a un debate bajo un enfoque claro y preciso sin guiarnos precisamente en razón de este caso determinado. Y, por otro lado, la idea de pensar que somos un país transitorio en una cabalidad puede ser eminentemente perjudicial para nosotros pues posicionaría a eventos no esperados, los cuales deben pasar por un determinada inversión y tiempo. En ese sentido, debemos estar alertas ante la respuesta del 77% de migrantes venezolanos entre diciembre del 2017 y enero del 2018 afirmando que su destino final era nuestro país[20].

Y, finalmente, a modo de conclusión, hay que ser conscientes que en el fondo nos enfrentamos a un problema estructural de nuestro sistema económico, social y laboral, en donde temas como la apertura de la economía estatal, la flexibilización del mercado, la distribución adecuada de los flujos migratorios o la determinación de ciertas características migrantes son de gran importancia, teniendo en cuenta que es mejor hacer las cosas bien en lugar de hacerlas mediocremente.


(*) Redactado por: Sthefanie Menendez

Bibliografía:

[1]https://revistas.upcomillas.es/index.php/revistamigraciones/article/viewFile/7898/7683, pp.140.

[2]Paéz en La voz de la diáspora venezolana. Madrid, Catarata. 2015.

[3]https://revistas.upcomillas.es/index.php/revistamigraciones/article/viewFile/7898/7683, pp. 142-142.

[4]https://www.migraciones.gob.pe/wp-content/uploads/2018/04/Presencia_inmigrantes_situacion_-vulnerabilidad_Peru.pdf, pp.20.

[5]https://elcomercio.pe/peru/venezolanos-peru-han-ingresado-nuestro-pais-fecha-noticia-513548

[6]revistas.um.es/analesderecho/article/download/57501/55381, pp.138.

[7]https://es.scribd.com/doc/243026486/Buzan-Barry-Security-a-New-Framework-for-Analysis, pp. 26.

[8] Ver Gráfico 5 COMUNIDADES ESPAÑOLAS CON MAYOR CONCENTRACIÓN DE INMIGRACIÓN VENEZOLANA, pp.154.

https://revistas.upcomillas.es/index.php/revistamigraciones/article/viewFile/7898/7683

[9] Citado por Mildred Sarachaga Sánchez en el ANÁLISIS COMPARADO DE LAS POLÍTICAS DE MIGRACIÓN E INTEGRACIÓN DE ESPAÑA, FRANCIA Y HOLANDA. PERÍODO 1997-2007, pp 30.

http://repository.urosario.edu.co/bitstream/handle/10336/996/53066183.pdf?sequence=1

[10]https://revistas.upcomillas.es/index.php/revistamigraciones/article/viewFile/7898/7683, pp.156.

[11]https://revistas.upcomillas.es/index.php/revistamigraciones/article/viewFile/7898/7683, pp. 154.

[12]https://revistas.upcomillas.es/index.php/revistamigraciones/article/viewFile/7898/7683, pp. 155.

[13]https://elcomercio.pe/peru/venezolanos-peru-han-ingresado-nuestro-pais-fecha-noticia-513548

[14]https://www.camaralima.org.pe/repositorioaps/0/0/par/r789_2/informeeconomico%20789.pdf, pp. 1.

[15]https://www.migraciones.gob.pe/index.php/el-peru-tiene-ahora-una-de-las-leyes-de-migraciones-mas-modernas-de-la-region/

[16] http://www.oimperu.org/sitehome/sites/default/files/DTM_VENEZUELA_R2OIMdocx.pdf, pp.3

[17] Ver Cuadro 1. Números de Permisos Temporales de Permanencia aprobados.

http://www.oimperu.org/sitehome/sites/default/files/DTM_VENEZUELA_R2OIMdocx.pdf

[18]https://revistas.upcomillas.es/index.php/revistamigraciones/article/viewFile/7898/7683, pp.153.

[19]https://andina.pe/agencia/noticia-la-inmigracion-venezolana-quita-puestos-trabajo-a-los-peruanos-707323.aspx

[20] http://www.oimperu.org/sitehome/sites/default/files/DTM_VENEZUELA_R2OIMdocx.pdf, pp.8.

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