El efecto Trump sobre las políticas de medio ambiente

El cambio climático es un hecho. Está sucediendo a un ritmo más acelerado de lo que se había previsto y los estragos ya son observables. Ciudades enteras enfrentan inundaciones cada vez más seguidas, sequías más largas convierten a otras en lugares imposibles para vivir y nubes de esmog obligan a ciudadanos a esconderse bajo el riesgo de contraer alguna enfermedad respiratoria o peor [1]. Los esfuerzos por combatir el cambio climático han empezado, pero lograr un consenso de políticas aplicadas a este cambio a lo largo de países requiere del ejemplo de países que dependan de sus manufacturas y sean de “primer mundo”. Lamentablemente aún existen negacionistas del cambio climático como producto de la intervención del hombre y hacen todo lo posible para frenar cualquier avance que busque solucionar el problema. Dentro de este grupo está el actual presidente Donald Trump y miembros de su bancada que han dedicado numerosos años a boicotear cualquier avance o regulación planteada por los gobiernos de turno sobre el calentamiento global.  ¿Qué les espera a todos los años de lucha y regulaciones? Aún es incierto, pero podemos darnos una idea de lo que sucederá. Mientras tanto, el calentamiento global sigue sucediendo y los demás países pueden quedar solos en esta lucha.

¿Cómo se comporta el mundo respecto al tema?

Las iniciativas por cambiar los fósiles por medios alternativos de producción de energía no son nuevas a nivel mundial. Es una tendencia que puede observarse con grandes resultados en países como Alemania o Dinamarca. En Alemania, casi un 30 % de la energía recibida en los hogares día a día proviene de energías renovables, sea eólica o solar, y ello no es debido solo a puestos de producción, sino a millones de usuarios que proveen energía desde sus casas a una red integrada que busca distribuirlas [2]. Dinamarca produce tanta energía de fuentes eólicas que se estima llegará a auto sostenerse completamente en unos años [3].  Y Suecia ya encabezaba la lista de países que buscan constantemente disminuir el consumo de energías fósiles, pero hace un par de años decidió que las pequeñas acciones no eran suficientes y, en el 2015, el Primer Ministro Stefan Löfven anunciaba la conversión de su país en el primero libre de las energías fósiles [4].

¿Pero es esto suficiente? Para si quiera considerar una victoria, primero debemos observar quienes son los grandes manufactores del mundo y cuanto carbón expulsan al medio ambiente. China es aun uno de estos grandes monstruos y depende mucho de las energías fósiles, pero ha mostrado interés en el cambio climático y ha tomado medidas de transformación para reducir la expulsión de carbono de manera general, por lo que se espera un cambio notable mucho más rápido de lo que se anticipaba con el cambio por energías renovables [5]. Este cambio no es sencillo para China y tampoco lo ha sido para los países antes citados, pero ver los estragos y las consecuencias del consumo desmedido de energías fósiles es casi una rutina en el gigante asiático y es una muestra de lo que nos depara el futuro si, como sociedad, no elegimos el cambio antes de la catástrofe.

Se dice que China es el principal responsable del calentamiento global debido a las grandes emisiones de carbón, pero un reciente estudio encabezado por Bengang Li de la Universidad de Pekín demuestra que China es solo responsable del 10% de los cambios en los usos de energía a nivel mundial desde la época de la industrialización y el resto sigue siendo obra de América y Europa [6]. Los Estados Unidos de Norteamérica es otro de estos monstruos que producen altos niveles de contaminantes. Con el reciente Acuerdo de Paris se acordó reducir las emisiones de dióxido de carbono expulsadas al medio ambiente y con ello reducir el calentamiento global. Así, nuevas medidas fueron acordadas para reducir su impacto en el cambio climático, pero con un país tan adicto a las formas de energía no renovables, el giro es aun nebuloso.

Con el último cambio de mando no solo vimos partir al ex presidente Barack Obama, sino también las noticias sobre el cambio climático que aparecían en la página principal de la Casa Blanca. Aunque aún es pronto para sacar conclusiones al respecto, lo cierto es que esta sección, al igual que la opción de Español y el distintivo de la comunidad LGTB desaparecieron y esperamos que sea solo para presentarse como secciones renovadas o con mayor densidad de contenido.

¿Qué tanto daño puede causar Trump y su gente en el medioambiente?

Durante su candidatura, Trump no mostró real interés por el cambio climático y cuando hubo mención del problema solo atino a realizar burlas al respecto. Lamentablemente, Trump pertenece al 30% de la población americana que click here cree que el cambio climático es un engaño y que es imposible que el actuar del hombre pueda influenciar en ello a pesar de los hechos abrumadores. Pero esta negativa no es gratuita, sucede con la mayoría de Republicanos también creen lo mismo.

Hubo un incidente muy vergonzoso en donde James Inhofe, senador republicano, sacó una bola de nieve, la exhibió al público y la arrojó en el Senado para demostrar que el calentamiento global no era más que una farsa. Bajo el mismo argumento podemos sacar un plato de comida y demostrar que no hay hambruna en nuestro país. Estos actos tan ajenos a la realidad tienen sentido si vemos las relaciones que circundan a este partido y otras personas que permanecen reacias a mostrar un cambio por el clima, entonces notamos que  grandes empresas dedicadas a la manufactura y distribución de petróleo y otras energías fósiles como Exxon Mobile Corp. o Koch Industries, Inc tienen una estrecha amistad con estos grupos.

Hace solo unas semanas, Trump escogió como Secretario de Estado al CEO de ExxonMobile Rex Tillerson. Es decir, decidió darle uno de los departamentos encargados en poner en práctica lo establecido en el acuerdo de Paris sobre el medio ambiente a alguien directamente relacionado con una de las mayores transnacionales dedicadas a la manufactura y distribución de energías fósiles.  Y si lo anterior parece una broma o un golpe directo a los esfuerzos por detener el calentamiento global, también asignó a Scott Pruitt, un negacionista conocido por impedir un paquete de leyes de regulación ambiental tras iniciar una serie de demandas contra el EPA (Agencia de Protección Ambiental) como el nuevo director de la mencionada EPA. Esto último ha sido comparado por grupos medioambientales como “poner a un pirómano a cargo de la lucha contra incendios”. [7]

¿Y por qué tanto interés en destruir los avances en políticas por el medio ambiente? La respuesta sencilla parece ser la acertada y es que los cambios en estas políticas, las reducciones en el uso de fosiles y los impuestos extra que buscan disminuir su uso solo perjudican a las grandes transnacionales. Esta es la razón de los estrechos lazos entre estas grandes empresas y políticos y algunos científicos alrededor del mundo. Son solo negocios que pueden llevarnos a una línea final donde no importa qué tanto nos esforcemos por cambiar, las consecuencias serán inevitables. En este punto predecir qué tan grave será todo en los próximos 4 años en temas ambientales es difícil, pero esperamos equivocarnos por el bien general.


[1] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3040620/

[2] https://www.theguardian.com/environment/2016/oct/11/germany-takes-steps-to-roll-back-renewable-energy-revolution

[3] http://www.huffingtonpost.com/entry/denmark-record-wind-energy_us_569d5125e4b00f3e9862847a

[4] http://www.independent.co.uk/environment/sweden-first-fossil-fuel-free-country-in-the-world-a6684641.html

[5] http://www.bbc.com/news/science-environment-37409069

[6] http://www.nature.com/nature/journal/v531/n7594/abs/nature17165.html

[7] http://internacional.elpais.com/internacional/2016/12/08/estados_unidos/1481165064_394182.html

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