Entre la ideología de género y el enfoque de género: ¿cómo afecta la redefinición de los estereotipos en la educación en el Perú?

La sociedad peruana se ha visto dividida y enfrentada en las últimas semanas debido a un tema particular: el nuevo Currículo Nacional para la Educación Básica para el año 2017 y los materiales que proporciona como guías el Ministerio de Educación a los docentes. Y aunque la educación de niños, niñas y adolescentes es un tema de interés usual para el país, la particularidad del debate en los días pasados se ha centrado, para ponerlo en líneas muy generales, en si dicho currículo promueve una ideología de género o no.

¿Y a raíz de qué nace este cuestionamiento? Según pronunciamientos de grupos como Red Jóvenes Pro Vida, Movimiento Nacional Pro Familia, además de páginas en redes sociales como Parejas Reales, entre muchos otros, el nuevo currículo estaría imponiendo enseñanza de derechos reproductivos y sexuales, en qué consiste la orientación sexual, o la redefinición de los roles tradicionales asignados a hombres y mujeres, lo cual podría generar “una confusión en los niños” sobre la manera como ellos mismos se definen.

A estas declaraciones, el Ministerio de Educación ha respondido que “el nuevo currículo escolar no está enfocado en la ideología de género, sino en la igualdad de género que es respetar a las personas, las cuales, independientemente de su identidad de género, tienen los mismos deberes, derechos y oportunidades.”[1] Y no solo eso, sino que también informa que se habría generado una confusión sobre el material sobre el que versan las más duras críticas pronunciadas, ya que la Guía de educación sexual integral para docentes del nivel de educación primaria del 2014 (documento que contiene cuentos como “Oliver Button es una nena”, “Las vizcachas rosadas” o “Érase una vez… un mundo al revés”) no se encontraría vigente y habría sido reemplazada en el año 2015 por “Guías de tutoría” de acuerdo a cada grado de educación[2].

De cualquier manera, la controversia se ha desatado y nos lleva a preguntarnos lo siguiente: ¿es la promoción de la igualdad en la educación una ideología de género? ¿El implementar un enfoque de género en la enseñanza vulnera el derecho a la educación o significa solo una amenaza a un estatus quo que ve su vigencia caer poco a poco?

¿Ideología de género = enfoque de género?

La ideología de género como tal es un término creado por grupos detractores, usualmente conformados por movimientos religiosos y conservadores[3], para hacer alusión al enfoque de género. ¿Y en qué consiste el enfoque de género? Para entender ello creemos fundamental definir primero qué es el género y, aunque dicho término nace de una larga serie de estudios especializados que ha tomado años elaborar y definir, podemos decir que es una construcción social basada en “identidades, roles y relaciones entre hombres y mujeres” que se han desarrollado en el tiempo[4].

¿Es el género lo mismo que el sexo? No, ya que este último es entendido como un rasgo biológico del ser humano que, tradicionalmente, es binario, por lo que una persona, según su sexo, podría ser un hombre o una mujer.

El enfoque de género es, entonces, la consideración de “las diferentes oportunidades que tienen los hombres y las mujeres, las interrelaciones existentes entre ellos y los distintos papeles que socialmente se les asignan. Todas estas cuestiones influyen en el logro de las metas, las políticas y los planes de los organismos nacionales e internacionales y por lo tanto, repercuten en el proceso de desarrollo de la sociedad.”[5] En palabras sencillas, consiste en la aplicación del concepto de género para entender las diferencias que se suscitan entre hombres y mujeres en todos los ámbitos de su vida: desde la educación hasta el acceso al trabajo, las relaciones de poder, sus roles en la sociedad, etcétera.

Al entender en dónde es que nacen las diferencias entre hombres y mujeres y, sobre todo, el hecho de que estas han sido creadas por la sociedad y, por lo tanto, pueden ser modificadas, se redefinen los papeles que desempeñan ambos, se revalora la categoría de “ser humano” para la promoción del respeto entre estos y se crean esquemas que generan mayor igualdad de oportunidades y desarrollo entre las personas.

Si se ve de esta manera, lo que se buscaría aplicar al implementar un enfoque de género en la educación no sería la promoción del aborto, la homosexualidad, transexualidad, o una confusión en los niños, niñas y adolescentes. El objetivo sería, más bien, promover una cultura del respeto entre ellos, generar igualdad de oportunidades entre ambos y que no existe un camino que tienen que seguir por ser hombres o mujeres, sino que son libres de crecer y desarrollarse de la manera que ellos decidan con las herramientas que se les brinda.

¿Afecta el enfoque de género el derecho a la educación?

Una de las razones más fuertes que ha motivado el debate y la indignación a partir de la aplicación del enfoque de género en el nuevo currículo escolar es el hecho de que lo delicado que es el decidir qué se ha de enseñar en una etapa formativa a los niños y niñas o qué no. Campañas como “Con mis hijos no te metas” dejan muy en claro que a muchos padres les preocupa qué se les enseña a sus hijos. Se ha llegado incluso a afirmar que la aplicación del enfoque de género podría vulnerar el derecho a la educación, ¿pero es eso cierto?

Sobre el derecho a la educación, el Tribunal Constitucional peruano nos dice en la sentencia sobre el caso Larry Jimmy Ormeno Cabrera que “[l]a educación es un derecho inherente a la persona. Consiste en la facultad de adquirir o transmitir información, conocimientos y valores a efectos de habilitar a las personas para sus acciones y relaciones existenciales y coexistenciales; amén de ser una guía, dirección u orientación para el desarrollo integral de la click here persona.”[6] Según la misma sentencia, el derecho a la educación ha de ser visto no solo como un derecho fundamental, sino también en su carácter de servicio público.

El proceso educativo, según el Tribunal, tendría como fines esenciales el promover el desarrollo integral de la persona, y con ello su preparación para la vida y el trabajo, y el desarrollo de su acción solidaria, es decir, “la creación de un nexo ético y común para las personas adscritas a un entorno social”[7]. Tomando en cuenta dichos fines, la promoción del respeto entre niños y niñas y la igualdad de oportunidades que pretende generar el enfoque de género que se busca implementar en el currículo escolar del año 2016 no contradice en ningún ámbito el derecho a la educación.

Nos atreveríamos a decir que, por el contrario, contribuye de una manera positiva al desarrollo integral de niños y niñas al inculcarles desde el inicio de su proceso educativo que tanto ellas como ellos deben ser respetados, que no existe un “sexo débil” o un “sexo fuerte”, que no hay una característica inherente que debido a su sexo defina que hay un camino marcado a seguir.

Si bien es cierto que tanto padres como madres están habilitados a participar del proceso educativo de sus hijos e hijas, principalmente en cuanto a la decisión de dónde han de ser educados, siempre debe recordarse que dicho beneficio debe ejercitarse con un ánimo cooperativo y abierto al diálogo.

El camino a la superación del miedo al cambio

Creemos que las discusiones que se han propiciado a partir del tema comentado en esta editorial, sobre todo en cuanto aquellas que contienen calificativos peyorativos hacia ciertos sectores de la población como la comunidad LGBTQ+, han nacido debido al miedo al cambio. Y es que debido al poder que la enseñanza tiene, sobre todo en personas en proceso de formación, una modificación del programa y la inclusión de un enfoque distinto al tradicional podría generar una gran transformación en generaciones futuras. Podría cambiar el Perú que conocemos.

Puede que esta discusión no sea más que un simple reflejo de la reacción a otras luchas que buscan cambiar nuestra sociedad: las constantes pugnas de las mujeres por un ejercicio libre de sus derechos sexuales y reproductivos, sobre todo en lo que concierne a la aprobación del aborto en casos de violación; la batalla de la comunidad LGTB por la aprobación de la unión civil no matrimonial; la búsqueda del reconocimiento de la identidad de género en el caso de los transexuales, entre muchas otras.

¿Qué nos queda entonces? Consideramos que el camino a la superación del miedo al cambio es un diálogo cordial e informado, siempre teniendo en mente que los acuerdos son posibles y que, lamentablemente, las sociedades van variando sus paradigmas. Si esto es realmente por el bien de nuestros niños, niñas y adolescentes, ¿por qué no intentarlo?


(*) Artículo redactado por Génesis Vargas Canales.

[1] LA REPÚBLICA. “Minedu aclara: Currículo Escolar no promueve ideología de género”. http://larepublica.pe/impresa/sociedad/823937-minedu-aclara-curriculo-escolar-no-promueve-ideologia-de-genero

[2] EL COMERCIO. “Guía de educación sexual cuestionada no se encuentra vigente”. http://elcomercio.pe/sociedad/peru/guia-educacion-sexual-cuestionada-no-se-encuentra-vigente-noticia-1950698

[3] LA JORNADA. “Ideología de género, invención de la ultraderecha, denuncian los expertos”. http://www.jornada.unam.mx/2016/08/26/index.php?section=sociedad&article=036n1soc

[4] GIZ. “¿Qué es un enfoque de género? Una guía producida por la Iniciativa alemana BACKUP”.

[5] ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA ALIMENTACIÓN Y LA AGRICULTURA. “El enfoque de Género”. En: Censos Agropecuarios. http://www.fao.org/docrep/004/x2919s/x2919s04.htm

[6] EXP. N.º 4232-2004-AA/TC.

[7] Ibídem.

Escrito por Consejo Editorial

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