He named me Malala y el derecho a la educación de las niñas

I. Introducción

En el mes de septiembre pasado se estrenó en el Festival de Cine de Telluride el documental “He named me Malala”, que relata la vida de la joven ganadora del Premio Nobel de la Paz, Malala Yousafzai. A pesar de que dicho documental aún no ha sido traducido y, de hecho, sólo ha llegado a estrenarse hasta ahora en Estados Unidos, el impacto que genera la historia que cuenta y su trasfondo logran ir más allá de Malala y Pakistán.

La central temática y aquello que puso la atención del mundo sobre Malala Yousafzai fueron sus esfuerzos por evidenciar una situación que se ha mantenido por años: la falta de acceso a la educación, principalmente en el caso de las niñas por brechas establecidas no sólo económica y socialmente, sino también por cuestiones de género.

II. ¿A quién llamaron Malala?

Malala Yousafzai es una activista paquistaní que ha ganado reconocimiento por su labor como defensora del derecho a la educación, especialmente la femenina, en un inicio en su país y, ahora, alrededor del mundo. El nombre del documental que relata su vida responde a la razón por la cual su padre la llamó Malala: según se relata, existió una heroína llamada Malalai of Maiwand, también conocida como Malala, que luchó contra las tropas británicas en el año 1880 para defender a su pueblo[1].

En el año 2012, fue víctima de un ataque por parte de terroristas vinculados al movimiento Talibán, grupo de musulmanes que siguen una línea ultraconservadora cuyas restricciones en cuanto al trato a la mujer incluyen, entre muchas otras, la prohibición a estas de acceder a educación primaria, secundaria o universitaria[2], y que entre el 2003 y el 2009 ocuparon e impusieron el régimen Tehrik-i-Taliban en el valle del río Swat, lo cual implicó la destrucción de muchas escuelas y la prohibición general de la educación a las niñas[3].

Yousafzai se repuso poco a poco del incidente y, con el tiempo, su historia la ha convertido en un símbolo de valentía y lucha ya que, a pesar que las amenazas continuaron y aunque ya no reside más en su país, sus acciones y su lucha por lograr el acceso a la educación de todos los niños no se han detenido.

III. El derecho a la educación de los niños a nivel internacional

Según la UNESCO, la educación es “un derecho humano fundamental, esencial para poder ejercitar todos los demás derechos. La educación promueve la libertad y la autonomía personal y genera importantes beneficios para el desarrollo”[4]. Dentro de su acción normativa, ésta misma institución reconoce cuatro principios fundamentales que deben respetarse para que el ejercicio del derecho a la educación sea pleno: el principio de no discriminación, ya que todo ser humano debe tener acceso a la educación sin distinción; el de igualdad de oportunidades y trato; el de acceso universal a la educación; y el principio de solidaridad.

A nivel general, el derecho a la educación se encuentra reconocido en diversos instrumentos como la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su artículo 26, pero es tratado de manera más extensa y completa en el artículo 13 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

En cuanto a los niños en específico, es reconocido en la Convención sobre los Derechos del Niño, principalmente en sus artículos 28 y 29, los cuales definen las labores y compromisos que toman todos los Estados parte de dicha Convención, entre los que se podrían resaltar: “Artículo 28.- […] a) Implantar la enseñanza primaria obligatoria y gratuita para todos; b) Fomentar el desarrollo, en sus distintas formas, de la enseñanza secundaria, incluida la enseñanza general y profesional, hacer que todos los niños dispongan de ella y tengan acceso a ella y adoptar medidas apropiadas tales como la implantación de la enseñanza gratuita y la concesión de asistencia financiera en caso de necesidad; […]” y “Artículo 29.- […] a) Desarrollar la personalidad, las aptitudes y la capacidad mental y física del niño hasta el máximo de sus posibilidades; […]”.

IV. ¿Por qué la situación es especial para las niñas en general?

De acuerdo a UNICEF, alrededor de 31 millones de niñas en edad de asistir a la primaria y 32 millones de adolescentes en edad de asistir a la secundaria dejaron la escuela durante el año 2013.

En países como Afganistán, Pakistán, entre otros, se han registrado destrucción de escuelas y envenenamiento de niñas, además de asesinatos contra maestros y maestras para evitar que éstas tengan acceso a educación, siendo esta clase de ataques usualmente promovidos por grupos extremistas. Por otro lado, las barreras de género han tenido especiales implicancias en cuanto a dicho acceso, ya que alrededor del mundo casos de prácticas discriminatorias, embarazos adolescentes, violencia en todas sus expresiones y prácticas tan dañinas como la de mutilación de genitales, etcétera, han generado casos no solo de dificultad de acceso a la educación, sino también de deserción lo cual incrementa los índices y coloca en una situación de desventaja a la niñas y adolescentes.

V. La situación en el Perú

En nuestro país, el derecho a la educación se encuentra reconocido en la Constitución Política en el capítulo II, sobre los derechos económicos y sociales de la persona, del Título I. El Tribunal Constitucional ha definido su contenido esencial de la siguiente manera:

Las principales manifestaciones del derecho a la educación, las que fluyen del propio texto constitucional, son: a) el acceder a una educación; b) la permanencia y el respeto a la dignidad del escolar; y c) la calidad de la educación. Estas tres manifestaciones conforman la estructura básica del derecho a la educación.

El acceso a la educación tiene dos aristas fundamentales: la cobertura educativa y el acceso a la educación en sentido estricto. La permanencia con respeto de la dignidad del escolar supone que este no pueda ser separado de la escuela por motivos desprovistos o reñidos con el principio de proporcionalidad.”[5]

Lo que más interesa resaltar de esta definición es el hecho de que es básico para toda persona el acceder a la educación y aunque no se encuentra contenido dentro del capítulo primero del Título I, que reconoce los derechos fundamentales de la persona, ello no significa que su carácter de obligatoriedad decaiga, ya que como derecho humano reconocido en diversos instrumentos internacionales ratificados por el Estado peruano su importancia en relación a otros derechos, sí reconocidos como fundamentales por nuestra constitución, se mantiene.

Si click here bien UNICEF Perú ha determinado que “En el Perú, la situación de pobreza excluye a muchos niños y niñas de la educación”, también ha reconocido que las niñas son las más afectadas, principalmente “las niñas indígenas forman parte de un triple círculo de exclusión: por ser pobres, por ser indígenas y por ser mujeres. Si una familia tiene que elegir entre enviar a su hija o su hijo al colegio, la tendencia es por el varón, porque se lo relaciona con las esferas económicas y políticas, mientras que a la mujer se la identifica usualmente con el rol de madre y ama de casa, por lo que no requiere de mucha formación escolar.”[6]

Si bien se ha incrementado el porcentaje de niños y niñas que terminan la educación primaria en una edad dentro de la esperada (entre 12 y 13 años)[7], lo cierto es que hay aún muchas barreras por vencer. En índices generales, aún existe una brecha entre el sector urbano y el rural que es más sustancial que la diferencia entre niños y niñas que culminan la primera. A pesar de ello, las estadísticas han señalado que, al año 2014, “en las zonas urbanas 89 de cada 100 niñas culmina la primaria antes de los 14 años, mientras que en las áreas rurales apenas se registran 75 de cada 100.”[8]

VI. Conclusiones

¿Cuál es la importancia de Malala en esta historia? ¿Por qué ha resultado central traerla a colación dentro de este pequeño recuento de estadísticas, artículos respecto al derecho a la educación y definiciones que no para todos pueden ser claras? Creemos que el caso de Malala es emblemático y ha marcado un antes y un después en cuanto a la notoriedad que ha adquirido la problemática del acceso a la educación, especialmente en el caso de las niñas a nivel mundial. Sea en Pakistán o en Perú, por razones económicas o de género, el no solo no contar con acceso a la educación, sino que ésta te sea específicamente negada por el hecho de ser mujer resulta alarmante y un importante indicador de las barreras que aún quedan por superar para llegar a un mundo donde la igualdad sea real.

Los Estados han de velar siempre por el cuidado de sus ciudadanos en tanto seres humanos, incluso más allá de las costumbres milenarias o lo que impongan las religiones. Por ello, y como un instrumento que sirve no solo para conocer de otros lugares, personas y ciencias, sino que principalmente ayuda a conocerse a uno mismo y a desarrollarse de manera exitosa, todas las personas, especialmente los niños y las niñas, deben tener la misma capacidad de acceso al derecho a la educación. Malala Yousafzai ya ha demostrado que lo único necesario para generar cambios extraordinarios es expresar nuestras ideas y buscar la manera de hacerlas realidad, y aunque no todos poseamos nombres de valientes guerreras, sí está en todos el potencial de generar un cambio.


(*) Artículo redactado por Génesis Vargas Canales

Foto: UNICEF/Giacomo Pirozzi

[1]Para acceder a más información sobre la leyenda de Malalai of Maiwand, acceder al siguiente link que lo relata en idioma inglés: http://www.garenewing.co.uk/angloafghanwar/biography/malalai.php

[2]Otras de las restricciones que los talibanes imponen a las mujeres son:

“ 1. Completa prohibición del trabajo femenino fuera de sus hogares […].

  1. Completa prohibición de cualquier tipo de actividad por parte de las mujeres fuera de casa a no ser sean acompañadas de su mahram (pariente cercano masculino como un padre, hermano o esposo).
  2. Prohibición de las mujeres de cerrar tratos con comerciantes masculinos.
    […]

11. Prohibición a las mujeres de llevar zapatos con tacones, que pueden producir sonido al caminar (un varón no puede oír los pasos de una mujer). […]”.

Información extraída de: http://www.rawa.org/rules_sp.htm

[3] LA NACIÓN. “La historia de MalalaYousafzai, la chica de quería estudiar y desafió a los talibanes”. En: La nación. 10 de octubre 2014. Consulta: 24/10/2015.

<http://www.lanacion.com.ar/1734520-la-historia-de-malala-yousafzai-la-chica-que-queria-estudiar-y-desafio-a-los-talibanes>

[4] UNESCO. “Derecho a la Educación”. En: UNESCO. Consulta: 25/10/15.

< http://www.unesco.org/new/es/education/themes/leading-the-international-agenda/right-to-education/>

[5]Expediente N.° 4646-2007-PA/TC.

[6]UNICEF PERÚ. “Educación de la niña”. En: Unicef Perú. Consulta: 25/10/2015.

<http://www.unicef.org/peru/spanish/education_5018.htm>

[7]Según Unicef Perú, se ha incrementado del 67.7% al 80.3% entre el 2003 y el 2013.

[8]LA REPÚBLICA. “Unicef Perú: Hay que garantizar la educación de las niñas en zonas rurales”. En: La República. 10 de marzo del 2014. Consulta: 24/10/2015.

<http://larepublica.pe/10-03-2014/unicef-peru-hay-que-garantizar-educacion-de-calidad-a-ninas-de-zonas-rurales>

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