¿TU OPINIÓN IMPORTA? De los límites de la libertad de expresión y el poder de los consumidores y las marcas, a propósito del caso Phillip Butters   

Esta semana se desató todo un revuelo por las declaraciones del periodista Phillip Butters durante la marcha “Con mis hijos no te metas” realizada el 04 de marzo en señal de protesta contra la mal llamada “ideología de género”[1] en el Currículo Escolar del Ministerio de Educación. El periodista tuvo duras palabras contra la Ministra de Educación Marilú Martens, el Ministro de Cultura Salvador del Solar, contra el Jefe de Estado, y, claro, contra la comunidad LGBTIQ; sus declaraciones abiertamente homofóbicas sobrepasaron al mencionar a los hijos de tales funcionarios; sí, justamente, ofendió a “esos hijos”, que según Butters, son la razón de defensa de la marcha.

Pero, lo que en la presente editorial se intenta analizar no es la doble moral del periodista, si no los límites del derecho a la libertad de expresión y cómo es que la presión de los consumidores fue crucial para que las empresas retiren el auspicio del programa del periodista, generando el despido de éste. ¿Se configuró una censura de opinión? Veamos.

¡TU OPINIÓN SI IMPORTA!

Según el artículo 2, inciso 4 de nuestra Constitución “Toda persona tiene derecho a las libertades de información, opinión, expresión y difusión del pensamiento mediante la palabra oral o escrita o la imagen, por cualquier medio de comunicación social, sin previa autorización ni censura ni impedimento algunos, bajo las responsabilidades de ley.” Por otro lado, este derecho es de tal importancia que se ha contemplado en el artículo 19 de la Convención Americana sobre Derecho Humanos y artículos 13 y 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

En principio, si interpretamos literalmente lo contenido en nuestra constitución, no existiría impedimento ni necesidad de autorización para expresar o difundir opinión; sin embargo, como todo derecho, hay límites cuando se afecta bienes jurídicos o derechos tan esenciales en todo ser humano como la dignidad. En ese sentido, Marciani expresa:

“por un lado, los llamados límites internos, los cuales delimitan el contenido de un derecho y permiten diferenciarlo de otros derechos; por otro lado, los límites externos derivan de la interpretación sistemática de la Constitución, la cual se entiende como una unidad normativa que reconoce derechos, valores y bienes jurídicos”[2].

En esa línea, atendiendo a la interpretación sistemática, lo que nos compete analizar en torno a las declaraciones de Butters son los límites externos del derecho a la libertad de expresión pues, como ya lo anticipé, la Constitución también contempla como derechos inherentes a la persona, en sus artículos 1 y 2: “[…] el respeto a la dignidad de la persona como fin supremo del Estado y la sociedad”; y, “el derecho a su identidad, a su integridad moral, psíquica y física y a su libre desarrollo y bienestar”. Pues bien, las declaraciones denigrantes del periodista, claramente, están lejos de demostrar respeto a la identidad[3], integridad física y psíquica de las minorías como lo es la comunidad LGBTIQ, detrás del argumento que el contenido del nuevo Currículo Nacional “retorcerá” la mente de los niños.

Ahora bien, ¿Butters fue víctima de la censura?, entiéndase como censura “el poder que ejerce el estado, persona o grupo influyente para prohibir, la difusión a un estadio público, de una noticia, de un libro, de una película o de algún documento, a través y con el cual se pueda atentar contra la estabilidad de la persona o grupo, su subsistencia e incluso directamente contra su existencia”[4]. No hay forma de argumentar que Butters es un mártir de la libertad de expresión, se hubiera producido censura si alguna entidad estatal pedía sacarlo del aire o revocar la licencia de la radio; el periodista siempre tuvo tribuna para defender sus ideas, el problema es que creyó que pudo hacerlo insultando sin que ello tenga consecuencias en la opinión pública, en los consumidores y en los propios oyentes de su programa.

CULTURA DEL BOICOT

En un mundo globalizado, no es extraño que los consumidores tengan gran poder para alzar su voz en situaciones mediáticas y tener repercusión sobre ellas, así como lo hicieron, vía redes sociales contra las marcas que auspiciaban el programa de Phillip Butters. Radio Capital canceló el contrato que tenía vigente con el conductor. La estación sostuvo que el periodista había transgredido el Compromiso del grupo RPP, el cual es dueño de la emisora respecto a los estándares que debía respetar por tratarse de una actividad externa. Postulemos dos posiciones: la primera aplaude el retiro de los auspicios del programa de Butters y la segunda sostiene la posibilidad de un boicot bajo presión de los consumidores.

Respecto a la primera postura, un argumento fuerte lo sostiene la Asociación Nacional de Anunciantes (ANDA Perú) reconoció que el ex conductor afectó los principios del Código de Ética unificado de la Industria de la Comunicación. Veamos ¿qué es lo que dice tal Código de Ética? Este código tiene como principios fundamentales velar por la veracidad de los contenidos en la comunicación, el respeto a la dignidad de la persona humana y la responsabilidad social. Principios en los cuales se encuentra intrínseca la no discriminación, ni el estímulo a la discriminación, sobre la base de raza, religión, sexo, orientación sexual, nivel cultural o económico, limitaciones físicas, etc.

Tomando en cuenta el código, sin duda, fue un acierto retirar los auspicios del programa radial de Butters, sumado que estaba usando el espacio para verter, abiertamente, expresiones homofóbicas y de odio que transgredían derechos constitucionales inherentes a la persona humana. Razón del aplauso del Ministerio de la mujer y poblaciones vulnerables: “Saludamos decisión de empresas de no avalar la homofobia y apología a violencia de género. El cambio cultural es tarea de todos. #igualesigual”. Y, en términos de rentabilidad, el periodista dejó de serlo, pues ya ni las marcas ni la radio que lo bancaron varios años podían esquivar la mirada ante las vergonzosas escenas que protagonizó el último sábado 04 de marzo.

Respecto a la segunda postura, su crítica no se dirige a aplaudir las expresiones fuera de lugar del periodista si no que analiza la verdadera justificación que hay detrás de la actitud de las empresas al retirar los auspicios del programa. Nos explicamos, Kia, Entel, BBVA Continental, Passarela, Artesco y Abcott (dueña de Ensure), actuaron en búsqueda de asentimiento y aplausos de los usuarios que critican, y con justa fundamentación, las opiniones de Butters. Pero, analicemos el fondo, si a las empresas, realmente, les hubiera importado el respeto de los principios que contiene el Código de Ética de la Industria de la Comunicación, ¿no es lógico que click here hubieran retirado su pauta publicitaria desde hace mucho tiempo atrás? Pues no es la primera vez que el periodista emite opiniones de este calibre en su programa. A lo que vamos es que hay una importancia mayor por publicitar en el programa de mayor sintonía que por definir una postura como empresa responsable, Matilde Schwalb, directora del Centro de Liderazgo, Etica y Responsabilidad Social (CLERS) de la Universidad del Pacífico y especialista en marketing, explica:

“El ´boicot’ castiga a las marcas por no estar de acuerdo con sus principios y valores. […] Es el público el que está ejerciendo su poder de veto mediante una decisión de mercado. Eso es un ‘boicot’, una manifestación de la participación ciudadana que no es previsional” [5]

Compartimos la opinión de la especialista en el sentido que las marcas respondieron a la presión de los usuarios/consumidores, ello demuestra una posición débil de las empresas ya que muy poco les importa el tema de reputaciones, no nos hagamos “de la vista gorda”, sólo suman al boicot.

Desde nuestra perspectiva las marcas debieron, desde un inicio, analizar el espacio publicitario y asumir una postura firme respecto a si compartían lo que se difundía en el programa de Butters o no. Nos explicamos, las compañías debieron contar con mejores criterios de evaluación, no se trata de conocer qué postura tiene cada marca sobre un tema en específico sino de buscar espacios donde realmente se respeten las opiniones divergentes. Es cierto, que al fin y al cabo, la decisión de auspiciar recae en el derecho de contratar que tiene cada empresa, pero no olvidemos que desde una perspectiva de marketing, cuando una marca auspicia a un programa se torna, de alguna manera, en el socio de quien lo anuncia y ello, sin duda, cala en la mente de los consumidores.

Reflexiones finales

El contenido del derecho a la libertad de expresión debe ser ejercido tomando en cuenta sus límites externos, es decir, merece una interpretación sistemática con el contenido de otros derechos constitucionales tan importantes e inherentes a todo ser humano: la dignidad y la identidad. No tratemos al periodista como un mártir de la libertad de expresión, no se configuró un hecho de censura pues nunca se le quitó la posibilidad de emitir opinión, el problema es que no ejerció ese derecho con prudencia; las opiniones divergentes no tendrían por qué indignar si se emiten con mesura y guardando la línea de respeto de quien se está opinando.

Sólo a unos días de haber conmemorado el Día Internacional de la Mujer, un comentario tan desatinado, y lo voy a citar aunque sea excesivamente desagradable: “cuando salga a la calle la ministra Martens que alguien le meta la mano. Y cuando se dé vuelta que le digan ‘yo no te metí la mano”, no puede ser tomado desapercibido, causó las consecuencias que ya conocemos, el público tomó el rol de una suerte de Inquisidor a través de la cultura del boicot, el cual es una arma legítima de los consumidores.

Somos conscientes que hoy no se permite a las marcas ser neutrales, se les exige que tomen una posición y asuman las consecuencias; pero, repetimos, no consiste en saber la posición de cada marca sobre un tema en específico sino que la empresa decida colocar sus anuncios en un espacio que respete las opiniones divergentes.

Simplemente, a manera de reflexión, para aquellos lectores que están discrepando con el contenido de la presente y respaldan al periodista como defensor del “pensamiento conservador”, cito las palabras del Ministro de Cultura, Salvador del Solar: ¿A quién le ponemos la cruz en nuestra sociedad? ¿A quién juzgamos como malos, como equivocados? A aquellas minorías que desde siempre se les dio la espalda, se les discriminó y hoy luchan por el respeto de sus derechos; respeto e igualdad, valores que se busca inculcar a los niños mediante una educación inclusiva. Como el slogan de radio Capital dice: tu opinión importa, claro que importa, mientras no se transgreda derechos tan fundamentales como la dignidad e identidad de las personas.


( * ) Artículo redactado por Maria Yaipén Bautista.

[2] MARCIANI, Betzabé. El derecho a la libertad de expresión y la tesis de los derechos    preferentes. Palestra editores, 2004. Pp. 110 y 111.

[3] Conjunto de atributos o características psicosomáticas que permiten individualizar a la persona en la sociedad en suma sería todo aquello que hace que cada cual sea “uno mismo” y no “otro”. En: http://www.parthenon.pe/diccionario-juridico/derecho-a-la-identidad/

[4] http://www.definicionabc.com/comunicacion/censura.php Día de consulta: 11 de marzo.

[5] http://elcomercio.pe/economia/peru/caso-butters-tuvieron-marcas-reaccion-oportunista-noticia-1974049?ref=nota_economia&ft=mod_leatambien&e=titulo Día de consulta: 11 de marzo.

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