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“En esta habitación”: Apuntes respecto a la copropiedad de la marca “Libido” y sus implicancias desde una perspectiva del Derecho Civil y de la Propiedad Industrial

Libido es una banda reconocida a nivel internacional como uno de los máximos exponentes del rock peruano[1]. Fue fundada en 1994 por Salim Vera, Antonio Jáuregui, Manolo Hidalgo y Jeffrey Fischman; sin embargo, por razones de índole personal, dos miembros de la banda tomaron caminos distintos dejando solo a Salim Vera y a Manolo Hidalgo con el rumbo musical del grupo desde 2013. No obstante; hace poco bastaba ver los diferentes carteles de los principales festivales musicales en Lima o provincia para dar cuenta que muchas veces podíamos encontrar dos “Libido” en la misma escena: Un “Libido”, dónde podemos ver en escena a Salim Vera y Manolo Hidalgo y, otro “Libido de Toño Jáuregui”, donde encontraremos a Antonio Jáuregui con su banda musical, en un mismo concierto.

Lo señalado puede generar confusión a nivel del consumidor pues no sabe qué producto o servicio estaba por adquirir, para lo cual intentaremos precisar cuál es la regulación legal que se aplica en este caso, en ese sentido, pasaremos a efectuar un análisis de los orígenes del registro de la marca “LIBIDO” ante INDECOPI.

Con fecha 12 de enero del 2000, de acuerdo con el expediente 98917-2000[2], se solicitó a la Dirección de Signos Distintos el registro de la marca de servicio “LIBIDO”, cuyo producto, servicio y/o actividad fue indicado como “Conjunto musical y demás servicios”. Posteriormente, con fecha 24 de abril del año 2000, se otorgó el registro de la marca “LIBIDO” a los siguientes titulares (en adelante LOS COPROPIETARIOS):

  • Salim Vera Villar
  • Manuel Hidalgo Tarazona
  • Antonio Jáuregui Hidalgo
  • Jeffry Fischman Feldman

Ante todo, debemos efectuarnos la siguiente pregunta: ¿Qué viene a ser una marca? Para MARAVI[3], una marca viene a ser un signo distintivo, el cual lo podemos ubicar dentro del Derecho de la Propiedad Industrial, que tiene como finalidad identificar, productos o servicios de los demás de la misma especie para que los consumidores puedan elegir de manera libre y correcta según sus intereses.

Ahora, nos hacemos la pregunta: ¿Una marca genera derechos de propiedad a los que solicitaron el registro ante INDECOPI? El artículo 886 del Código Civil, señala que los derechos de autor y los de propiedad industrial son considerados como bienes muebles, tal y como señala GONZALES BARRÓN:

“Por el contrario son bienes muebles por ficción legal, aquellos objetos no perceptibles por lo sentidos y sobre los cuales no se puede predicar su condición de movilidad o inmovilidad. Los bienes incorporales reconocidos por la ley son los derechos de autor y los de propiedad industrial. Éstos son entidades ideales, pero objetivadas, en cuanto se traducen en una obra separada del creador, sobre la cual se ejerce apropiación exclusiva y tutela autónoma”.[4]

BULLARD, en la misma línea, reconoce a la propiedad intelectual como una derivación de la propiedad civil:

“El concepto de propiedad intelectual suele ser tratado como una simple derivación de la propiedad civil. Se llega a conceptuar como la propiedad civil sobre los intangibles. Tanto así, que el propio Código Civil peruano incluye en el libro de reales a los derechos intelectuales como bienes, y por tanto los hace susceptibles de propiedad, aunque también reconoce que están sujetos a una legislación especial”.[5]

En términos generales, hasta el momento podemos inferir que el registro de una marca ante INDECOPI, por la naturaleza de bienes muebles que se les otorga por el Código Civil, genera derechos reales tales como la propiedad, usufructo, goce, entre otros. Ahora, dado que el artículo 969 del Código Civil nos indica que hay copropiedad cuando un bien pertenece por cuotas ideales a dos o más personas, podemos dar cuenta que a las marcas, al tener la categoría de bienes muebles otorgadas por el Código Civil, se les puede aplicar las reglas de la copropiedad, para la cual GONZALES BARRÓN[6] precisa 3 notas configuradoras que aplicaremos al caso en concreto:

  • Pluralidad de sujetos: La copropiedad corresponde a “dos o más personas” (sean naturales o jurídicas), pues de lo contrario estaríamos ante una propiedad ordinaria.
    • El registro de la marca “LIBIDO” fue otorgado a cuatro personas a raíz de una solicitud presentada a la Dirección de Signos Distintivos en el 2000.
  • Unidad de objeto: La copropiedad recae sobre un bien común, pues si los copropietarios se hubiesen dividido el bien para contar con un dominio exclusivo sobre las porciones resultantes, entonces la copropiedad sobre el todo se habría convertido en una propiedad exclusiva sobre cada porción individualizada.
    • La copropiedad está recayendo sobre un bien mueble común el cual viene a ser la marca o signo distintivo “LIBIDO”.
  • Existencia de cuotas ideales: El derecho de cada propietario lo es “por cuotas ideales”, esto significa que cada uno tiene un porcentaje de interés en el bien común, el que NO se materializa en una porción física de éste, es decir, son porcentajes abstractos cuya utilidad se halla en determinar el bien común para cada uno de los copropietarios.
    • La marca “LIBIDO” no puede ser dividida en cuatro partes iguales en forma física, simplemente se divide en cuatro cuotas ideales cada una de valor de 25%.

Hecho el análisis previo se puede indicar que el registro de la marca “LIBIDO” otorgó la copropiedad de la marca a LOS COPROPIETARIOS en cuatro cuotas iguales, por lo que cualquiera de ellos de forma conjunta o independiente pueden hacer uso de los derechos que les otorga la titularidad de la marca.

Sin embargo; la copropiedad genera varias complicaciones tal como señala MEJORADA[7] pues las decisiones más importantes por parte de los copropietarios, como el uso o disfrute directo del bien, deben tomarse en común, lo cual resulta más engorroso tratándose de bienes indivisibles, como, en este caso,  son los signos distintivos, peor aún si es que se ha generado algún conflicto entre los copropietarios lo cual puede dificultar la negociación. En el presente caso, el hecho que un grupo musical cuyos integrantes son copropietarios de una marca y han decidido separarse, pero no se han llegado a poner de acuerdo respecto al uso compartido de la marca, puede generar confusiones al consumidor dado que el producto o servicio ofrecido no es el que se espera contratar, por ejemplo, que se anuncien dos “LIBIDO” en los principales conciertos de la escena rockera nacional.

Asimismo, el problema de adaptar las reglas de la copropiedad a los bienes muebles fue advertida por RAVINA[8] pues señaló que hay otros impedimentos como el peligro de que un copropietario, poseedor del bien pueda transferir el bien a un tercero de buena fe lo cual no puede ser aplicable a los signos distintivos, pero si a bienes muebles susceptibles de movimiento o traslado.

La recomendación que proponemos, por ahora, es generar los medios de información suficientes vía medios de prensa y demás, por parte de los organizadores de conciertos y los propios grupos musicales, para que el consumidor pueda discernir que si bien se usa la marca “LIBIDO” en un determinado evento, no podrá escuchar todas las canciones que la marca “LIBIDO” solía promocionar o ver a todos los integrantes en escena que solían identificar.


Referencias:

[1] Ganadores de los siguientes premios internacionales:

  • Mejor Artista Suroeste 2002 – MTV Video Music Awards Latinoamérica
  • Mejor Artista Central 2003 – MTV Video Music Awards Latinoamérica.

[2] INDECOPI puso a disposición de sus administrados una búsqueda de antecedentes marcarios mediante filtros vía el siguiente portal web: https://enlinea.indecopi.gob.pe/buscatumarca/#/inicio. La presente búsqueda fue realizada con fines netamente académicos para la elaboración del presente trabajo.

[3] MARAVI CONTRERAS, Alfredo. “Introducción al Derecho Marcas y otros Signos Distintivos en el Perú”. En Revista Foro jurídico. N° 13. Lima: Pontifica Universidad Católica del Perú, 2014, p 56.

[4] GONZALES BARRÓN, Gunther Hernán – “Derechos Reales”. Lima: Ediciones Legales, 2010, p. 99.

[5] BULLARD, Alfredo – “Derecho y Economía: El análisis económico de las instituciones legales”. Lima: Palestra, 2009, p. 205.

[6] GONZALES BARRÓN, Op. Cit. Pág 494.

[7] MEJORADA, Martín. “Administrar la copropiedad”. Portal Electrónico de la Revista Themis editada por estudiantes de la Pontificia Universidad Católica del Perú: “Enfoque Derecho”. Consulta: 31/03/2020

https://www.enfoquederecho.com/2018/05/30/administrar-la-copropiedad/

[8] RAVINA SANCHEZ, Raúl. “Aportes para una adecuada regulación de la multipropiedad”. En Revista Iust Et Veritas. N° 16. Lima: Pontifica Universidad Católica del Perú, 1998, p 68.

 

Escrito por Carlos Gutiérrez Ballesteros

Carlos Gutiérrez Ballesteros

Carlos Gutiérrez Ballesteros es Abogado por la PUCP con un Diplomado en Administración de Negocios por Zegel IPAE. Ha sido Abogado Asociado del Area Corporativa del Estudio Torres y Torres Lara. Ex Director Administrativo e Imagen Institucional de la Asociación Civil integrada por estudiantes de la PUCP: Foro Académico. Presta asesoría independiente en el ámbito de Derecho de la Empresa, Minero e incubación de startups.