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Bono 760: un ejemplo de los pobres en la emergencia sanitaria del Perú

Una destacada dirigente de una organización de comunidades andinas y amazónicas del Perú nos hizo notar en una actividad académica del 23 de mayo de 2020 que el bono familiar universal dispuesto por el gobierno central es una burla: ¿cómo va a vivir la mayoría de peruanos que no tiene ahorros y que no puede trabajar durante la cuarentena de los meses de marzo, abril, mayo y junio con 760 soles (equivalente a 223 dólares)?

Esta llamada de atención es un ejemplo de los pobres de nuestro país, cuya condición ha sido tal antes y después de la pandemia del COVID-19. Es una llamada de atención no solo para los gobernantes y altos funcionarios encargados de dirigir la emergencia sanitaria, sino, también y sobre todo, para las y los ciudadanos que tenemos ahorros y/o trabajo con ingresos suficientes para sobrellevar la cuarentena. Reflexionemos por qué.

En primer lugar, es importante aclarar que el bono familiar universal de 760 soles es un derecho y una obligación.  Es un derecho para quienes se encuentran en una situación de pobreza sin capacidad de conseguir ingresos económicos por los 3.5 meses de cuarentena. A su vez, es una obligación porque el Estado debe garantizar la vida de su población, y el gobierno central se comprometió a entregar el bono desde inicios de la cuarentena. Aunque el gobierno central no termina de identificar a los beneficiarios, ha renovado su compromiso de cumplir con ello y entregar el bono en las semanas siguientes.

En segundo lugar, dos preguntas centrales brotan en el contenido de este derecho y obligación: ¿Cuál es el monto adecuado del bono? ¿Quiénes son los beneficiarios del bono?

Respecto a la primera pregunta, el monto del bono ha sido fijado en 760 soles. En un inicio, durante los primeros 15 días de cuarentena y su prórroga de 15 días más, el monto del bono fue de 380 soles. Al continuar prorrogándose la cuarentena a un total de 3.5 meses el monto se extendió a 760 soles. ¿Es suficiente este monto? ¿Una familia con dos o tres hijos puede subsistir con un monto de 760 soles durante los 3.5 meses de cuarentena?

Respecto a la segunda pregunta, sobre las y los beneficiarios del bono, se priorizó inicialmente el grupo de hogares muy pobres, calificados así según los criterios y padrones del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social. Luego se extendió a trabajadores independientes que habían dejado de laborar y, posteriormente, a “hogares vulnerables ante el riesgo de propagación del COVID-19” (información en línea web bonouniversalfamiliar.pe). ¿Están incluidos todos los hogares pobres de nuestro país? ¿Qué ocurrirá con aquellos hogares que no están empadronados como es el caso de los hogares venezolanos?

Sobre la primera reflexión, no cabría la menor duda que un monto de 760 soles durante 3.5 meses resulta insuficiente. En una ciudad como Lima, o Arequipa, Trujillo, Piura, Chiclayo u otras ciudades semejantes, el monto de 760 soles alcanzaría para que una familia pueda vivir una quincena o, excepcionalmente, un mes. En la zona rural las necesidades pueden ser mayores, dada la ausencia estructural de servicios públicos como los de salud o educación. Solo a manera de ejemplo, cabría preguntarnos ¿Cuántos de nosotros, con dos o tres hijos, podríamos subsistir con una remuneración de 760 soles al mes o cada 3.5 meses?

Sobre la segunda reflexión, también es evidente que la identificación de beneficiarios es muy compleja en un país de alta informalidad (70%) como es el Perú. Cualquier lista que se elabore siempre excluirá a alguien o a un hogar determinado, o al seleccionarse acertadamente un hogar puede ocurrir que se elija como titular a la persona menos indicada para compartir el bono.  El problema principal es la demora en identificar a estos beneficiarios. De ahí que podamos preguntar ¿Cuántos de nosotros puede esperar un mes o 3.5 meses sin ingresos económicos?

Ambas reflexiones y preguntas nos lleva por dos alternativas de solución. 

Una primera alternativa es aumentar el monto del subsidio. Un aporte equivalente a 760 soles es ideal si se entrega por familia (5 miembros en promedio) cada mes. Para ello, si nuestro Estado cuenta con fondos económicos o ahorros, la prioridad es su población y, dentro de ésta, las familias más pobres que están soportando la extensa cuarentena. Si el Estado no contara con ahorros, tiene que promover una redistribución de quienes más tenemos para con quienes menos tienen.

Una segunda alternativa es identificar y apoyar a los beneficiarios por zonas o espacios sociales definidos. Al respecto, es posible distinguir entre pobres que se ven, y otros que probablemente no quieran figurar como tal o tienen otras alternativas de sobrevivencia por sus redes familiares o amicales. Un pago a través de cuentas bancarias o telefónicas es parcial en estos casos, por su margen de error o porque oculta a ambos grupos. El Estado tiene que atender lo más pronto posible a los pobres que se ven. Respetando las reglas sanitarias, tiene que movilizar su estructura logística, con el apoyo de las Fuerzas del Orden y voluntarios locales, para registrar y atender directamente a estas familias pobres en todo barrio, distrito o provincia. 

Finalmente, en ambas alternativas es importante aplicar los principios y normas de gestión del riesgo de desastres (Ley 29664). Así, a través del principio de subsidiaridad el gobierno central tiene que confiar en las organizaciones de la sociedad y en la autoridad local. Si ocurren casos de corrupción en la autoridad local, deben intervenir la contraloría y el Ministerio Público, con el apoyo de la misma sociedad local organizada. Igualmente, por los principios de participación, bien común y autoayuda (solidaridad), todos estamos comprometidos en tomar acciones para aliviar la situación de al menos las familias pobres que están a nuestro alrededor. 

El ejemplo de los pobres está a la vista. Su capacidad de resistencia a esta situación de cuarentena extensa con o sin el bono 760 es una experiencia que nos convoca.

Escrito por Antonio Peña Jumpa

Antonio Peña Jumpa

Profesor Principal de la Pontificia Universidad Católica del Perú, abogado, Master en Ciencias Sociales, PhD in Laws.