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daño ambiental: entendido como aquel ocasionado a un patrimonio colectivo que afectará siempre a una mayoría de personas. Genéricamente, el daño ambiental tiene dos supuestos: un daño patrimonial y uno propiamente ecológico. El primero es en perjuicio de la propiedad pública o privada, son daños infringidos a bienes tangibles que son parte del patrimonio de personas físicas o jurídicas. En el segundo supuesto, el daño propiamente ecológico, no resulta dañada una posesión concreta, sino nuestro patrimonio más importante, es decir, nuestro entorno[1]
Por otro lado, el daño ambiental debe diferenciarse del daño ecológico. Este último es la interrupción o alteración de un servicio prestado por los activos naturales[2]. En cuanto a su gravedad, se puede sostener que el daño ecológico es mayor, ya que las consecuencias son menos aparentes pero más letales. El daño ambiental, por otro lado, está referido en mayor medida a las afectaciones de bienes concretos. El punto de quiebre entre ambos conceptos es que lo afectado sea tangible.

[1] CASTAÑÓN DEL VALLE, Manuel. “Valoración del daño ambiental”, p. 29-30.
[2] MATERO RAMÓN, Martín. “Valoración de los daños ambientales”, p. 59.
Fuente de la imagen: Diario Perú 21

derecho-al-retracto

Es un derecho que otorga a determinadas personas la facultad de poder subrogarse en el lugar del comprador, esto es, la sustitución de comprador por la persona que haga uso del derecho de retracto, para lo que esta persona debe reembolsar al comprador el precio, los tributos y gastos pagados anteriormente por lo que este derecho solo es exigible cuando ya se realizó la venta, dentro de los plazos tipificados en el código civil.

La ley indica que los titulares de este derecho son el copropietario; el litigante, en caso de venta; el propietario del suelo y el superficiario, en la venta de sus respectivos derechos; el propietario, en la venta del usufructo y a la inversa; los propietarios de predios urbanos divididos materialmente en partes, que no puedan ejercitar sus derechos de propietarios sin someter las demás partes del bien a servidumbres o a servicios que disminuyan su valor; el propietario de la tierra colindante, cuando se trate de la venta de una finca rústica cuya cabida no exceda de la unidad agrícola o ganadera mínima respectiva, o cuando aquélla y ésta reunidas no excedan de dicha unidad.


Fuente de la imagen  http://alederechosreales.blogspot.pe/

Manuel de la Puente y Lavalle              Derecho de retracto.