Claves para salvaguardar el patrimonio cultural inmaterial de los pueblos indígenas

  1. Alcances generales

Los conocimientos tradicionales están referidos a los conocimientos, innovaciones, y prácticas tradicionales relacionadas a los saberes que poseen los pueblos indígenas sobre las relaciones y prácticas sobre su entorno, los cuales son transmitidos de generación en generación de manera oral (De la Cruz y otros 2005:11). En ese sentido, los saberes y las prácticas de los pueblos indígenas están relacionadas a las aplicaciones de la biodiversidad en general[1], lo cual marca la diferencia con las manifestaciones culturales referidas al folclore propio de estas comunidades como las danzas, las formas de artesanía y los rituales que practican.

  1. Articulación interinstitucional de los actores involucrados en la protección de conocimientos tradicionales

Las principales autoridades que deben verse involucradas en la protección de los conocimientos colectivos y que deben trabajar de manera interconectada son las que se señalan a continuación:

  1. Viceministerio de Interculturalidad: es importante que este Viceministerio pueda emitir una opinión previa vinculante ante el otorgamiento de una licencia de uso, hecho que no ocurre actualmente. Esta opinión previa sería relevante al momento en que se celebren los contratos de licencia de uso, salvaguardando los intereses colectivos de las comunidades locales y pueblos indígenas.
  2. Gobiernos Regionales: Los Gobiernos Regionales, en tanto tienen mayor cercanía con la población local y las comunidades que poseen estos conocimientos colectivos, deben brindarles asistencia técnica para que se puedan implementar contratos de licencia adecuados entre las partes.
  3. Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (INDECOPI): Esta autoridad debe reforzar la protección de los conocimientos tradicionales, mediante la difusión y transparencia de los registros de éstos, a efectos de que se conozca la matriz de estos registros por las poblaciones locales.
  4. Comisión Nacional de lucha contra la biopiratería: Esta Comisión fue creada mediante la Ley N° 28216 y se encuentra adscrita a la PCM. Debe reforzar sus estrategias preventivas para evitar que se produzcan casos de biopiratería y debe comunicarlo inmediatamente al INDECOPI.

Por otro lado, es necesario que exista una mayor difusión de los registros de conocimientos colectivos como herramienta preventiva. Así, un registro es “una base de datos o repositorio destinado a almacenar y sistematizar información con la finalidad de conservarla en el tiempo y ponerla a disposición de todo aquel interesado en acceder a ella a partir del cumplimiento de algunas condiciones (…)” (Bengoa 2013:9).

Con el sistema de registros se tiene una herramienta preventiva frente a la apropiación indebida de los conocimientos colectivos y recursos genéticos, ya que habiendo este registro, el tercero que quiera aprovechar estos bienes intangibles deberá seguir un procedimiento para que se le otorgue la licencia de uso. De esta manera se previenen los casos de biopiratería respecto de los conocimientos que se encuentran en el dominio público y que no han sido registrados, no pudiendo ser patentados libremente por cualquier persona para su uso comercial o industrial.

Finalmente, es necesario que haya un Estado promotor de la investigación y el desarrollo, en tanto es importante el rol del Estado promoviendo la participación de la sociedad en su conjunto.

Esta iniciativa busca que los principales beneficiarios del aprovechamiento de nuestros recursos genéticos y conocimientos tradicionales seamos nosotros como sociedad. En ese sentido, un Estado que promueva la investigación y la elaboración de proyectos asegurará que se realicen investigaciones sobre la base de estos conocimientos colectivos que nos lleven a elaborar productos que puedan ser patentados con una marca peruana.

  1. ¿Por qué el esquema de propiedad intelectual no protege adecuadamente los conocimientos tradicionales?

No es posible la protección de los conocimientos tradicionales a través de los requisitos de propiedad intelectual, dado que estos últimos presentan las siguientes características: (Venero 2015):

  1. Novedad: debe observarse una nueva característica hasta el momento no conocida en el “estado de la técnica” en el campo técnico de que se trate.
  2. Altura inventiva: debe observarse actividad inventiva, es decir, algo que no pueda ser deducido por una persona con conocimientos generales en el campo técnico de que se trate.
  3. Materia patentable: conforme a la normativa del país, que varía de un caso a otro.
  4. Aplicación industrial: la invención debe tener utilidad práctica o ser susceptible de aplicación industrial, de una u otra índole[2].

Serán estos requisitos los que tomen en cuenta los evaluadores al click here momento de examinar una invención que se quiera patentar; no obstante, surge la interrogante de si estos requisitos se presentan también en el caso de los conocimientos colectivos.

Sobre el particular, podemos concluir que se presentan incompatibilidades respecto del bien intangible e invalorable que representan los conocimientos tradicionales. Así, estos conocimientos colectivos no necesariamente van a cumplir con el requisito de la “novedad”, ya que son prácticas culturales que las poblaciones aplican dentro de sus comunidades como técnicas agrícolas o medicinales que les sirven para sus actividades productivas y de subsistencia.

De igual manera, no cumplen con el segundo requisito de “altura inventiva”, ya que una práctica tradicional puede ser de común conocimiento y uso generalizado por las poblaciones de una comunidad específica, beneficiándose todo el colectivo.

Finalmente, tampoco cumpliría con el tercer requisito de “aplicación industrial”, ya que estos conocimientos colectivos no son generados para ser comercializados en el mercado, sino que son prácticas comunales de aprovechamiento directo y con fines de subsistencia.

  1. Reflexiones finales

El Perú es un país mega-diverso[3], por lo que debemos vernos no solo como países proveedores de recursos genéticos y conocimientos colectivos; pasando a ser usuarios de nuestros propios recursos. El aprovechamiento de nuestra biodiversidad puede generar también ingresos, por lo que estos bienes intangibles deben ser aprovechados de manera sostenible a través de la cooperación de todos los niveles de gobierno.

Es importante destacar que estos conocimientos son insumos intangibles utilizados para prácticas ancestrales de cultivo y conservación de la diversidad genética de especies nativas; base de nuestra alimentación y subsistencia, el cual permite el desarrollo sostenible del país.

En tal sentido, en este artículo se ha querido hacer énfasis en la articulación que debe existir entre los actores involucrados, recomendando a un Estado promotor de la investigación y el desarrollo que permite el aprovechamiento directo de nuestros recursos naturales y no la mera exportación de estos conocimientos a terceros usuarios.


[1] Biodiversidad definida como “variedad de seres vivos y sus interacciones”, según Antonio Brack Egg. Asimismo, se distinguen cuatro niveles de diversidad: las especies, la variedad genética, los ecosistemas y la diversidad humana; los cuales se encuentran interactuando unos con otros, tal como menciona Laureano del Castillo.

[2] Ídem.

[3] El Perú ha sido catalogado como uno de los 17 países con mega-diversidad, por sus altos niveles de diversidad biológica silvestre y cultivada; además de la diversidad cultural representada en los grupos indígenas de origen amazónico y andino.

Escrito por Andrea Lino Suárez

Andrea Lino Suárez

Abogada por la PUCP, con segunda especialidad en derecho ambiental y de los recursos naturales por la misma casa de estudios.
Se desempeña como especialista legal en el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA).
Actualmente cursa la maestría en gerencia social en la PUCP.

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