Entre el denunciar y el “qué dirán”

Este fin de semana, Olalla Lopez, youtuber más conocida como Caeli, subió un video muy diferente a los que usualmente publica en su canal. En este video titulado como “Que no te pase a ti” ella va relatando una experiencia que le sucedió hace menos de 1 año en un país extranjero, donde unas personas en las que ella confiaba, quienes fueron con ella a una fiesta de un conocido, pusieron una sustancia en el contenido de la botella de agua que ella había solicitado para drogarla. Ella se percató de esto e hizo saber a sus acompañantes que se había dado cuenta de lo que intentaron hacer, por lo que estas personas y los demás presentes en la fiesta comenzaron a acosarla física y psicológicamente e impedirle la salida del departamento donde se encontraba. Al final, pudo salir del establecimiento porque, tras poder conseguir que un amigo llame a la Policía, fueron a ayudarla. Ella finaliza el video diciendo que es afortunada, porque al menos pudo salir de ese lugar pero que se siente asustada y demoró mucho en hablar del tema porque desea ayudar a otras personas que pasen por una situación similar y empoderarlas para que denuncien.

El caso anteriormente relatado nos llama a la reflexión sobre la situación de la violencia hacia las mujeres y consideramos primero tener en cuenta lo que implica esta violencia y por qué se le diferencia de otros actos que también la implican.

Naciones Unidas, mediante la “Declaración sobre la eliminación de violencia hacia la mujer” señala en su artículo 1° que “(…) “violencia contra la mujer” se entiende todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada.”.

En la misma línea, el instrumento declara que “la violencia contra la mujer constituye una manifestación de relaciones de poder históricamente desiguales entre el hombre y la mujer, que han conducido a la dominación de la mujer y a la discriminación en su contra por parte del hombre e impedido el adelanto pleno de la mujer, y que la violencia contra la mujer es uno de los mecanismos sociales fundamentales por los que se fuerza a la mujer a una situación de subordinación respecto del hombre(…)”. Es decir, los diferentes tipos de violencia hacia las mujeres son llevados a cabo por la influencia y acaso costumbre histórica de considerar a la mujer como un ser de menos capacidad, dignidad que sólo ha sido importante para temas relacionados con reproducción (o placer sexual) y cuidado del hogar.

Actualmente, las cifras de violencia contra la mujer en nuestro país son bastante lamentables ya que, por ejemplo, Lima es considerada como la quinta ciudad más peligrosa para las mujeres en el mundo, liderando de esta manera el rating de ciudades latinoamericanas peligrosas para este género[1]. Además, el último Reporte Estadístico de Casos de Tentativa de Feminicidio Atendidos en Centros Emergencia Mujer muestra que, a comparación del mes de setiembre del año pasado, este año se ha aproximadamente triplicado la cantidad de tentativas de feminicidio, así como también se ha multiplicado la cantidad final de tentativas hasta el mes mencionado, tal como se puede observar a continuación:

Asimismo, el último Reporte Estadístico de Casos con Características de Feminicidio Atendidos en Centros Emergencia Mujer también reporta un alza en las cifras de feminicidios realizados:

Los gráficos anteriores responden a una falta de compromiso por parte del Estado peruano para con el cumplimiento de los instrumentos internacionales ratificados por nuestro país, así como con la Recomendación número 12 y número 19  del Comité para la eliminación de la discriminación contra la mujer, donde se recomienda entre otros que los Estados deben tener en su legislación vigente, las medidas para proteger a las mujeres de la frecuencia de cualquier tipo de violencia en la vida cotidiana (la violencia sexual, malos tratos en el ámbito familiar, acoso sexual en el lugar de trabajo, etc.), así como también se lleven a cabo medidas eficaces que disminuyan y desaparezcan prácticas de violencia contra las mujeres[2]

Esta situación se puede repetir en mayor o en menor medida a lo largo de los países del mundo (especialmente Latinoamérica), por lo que se han realizado campañas para promover que las mujeres procedan a realizar las click here denuncias en caso sean víctimas de violencia física o psicológica, así como difundir información sobre los delitos de género y por qué hay que normalizarlos.

Lamentablemente, muchas veces son las autoridades las que se niegan a aceptar la denuncia y esto se debe a que bajo los preceptos machistas (históricamente normalizados). Por ejemplo, una encuesta realizada por El Comercio-Ipsos revela que el 71% de encuestados considera que la mujer tiene algo de culpabilidad, si su pareja la golpea porque descubrió que ella le es infiel. Así también, en el mismo estudio se muestra que ante la situación de una mujer que va sola a una fiesta, el 44% indica que ellas sí tienen responsabilidad, entre absoluta y relativa, mientras que el 54% considera que no son culpables de nada. De los que no responsabilizan a las mujeres, el 88% pertenece al nivel socioeconómico A, y el 63% tiene entre 18 y 24 años.[3]

Entonces, esta situación hace dudar a las mujeres víctimas de violencia de poder denunciar ya que no solamente las autoridades no le harían caso, sino que gran parte de la sociedad la juzgaría y pensaría que ha sido culpa de ella sufrir esa acción, lo cual ocasiona que las mujeres tengan o sientan vergüenza o remordimiento de lo sucedido.

En ese sentido, si bien lo sucedido a Caeli no fue realizado en nuestro país, ella tenía miedo de que, si denunciaba, se iba a armar un escándalo mediático, tenía miedo de que la juzguen, se sentía culpable por haber pasado por esa situación, por haber confiado en esas personas que decían ser sus amigos, por haberse vestido de fiesta, por haber levantado su voz ante una situación de peligro. Lo que le sucedió a Caeli es una situación que a muchas mujeres de todas las edades les puede pasar y es muy lamentable que aún se les vea como las culpables de la violencia cuando el único culpable es la persona agresora.

Actualmente son más mujeres las que deciden denunciar, pero aún hay una gran cifra de ellas que sienten lo mismo que sintió Caeli: miedo, vergüenza y desconfianza de las autoridades. Por tal motivo, es muy importante que se lleven a cabo capacitaciones que informen y eduquen a los policías, médicos y todo el personal que esté en contacto con la víctima, en enfoque de género para que dejen de normalizar la violencia de género y no realicen acciones que revictimicen a las denunciantes.


Fuente de la imagen: http://huku.pe/no-mas-maltratos-no-mas-abusos/

Referencias:

[1] Caretas 2019 , Estas son las 10 ciudades del mundo más peligrosas para las mujeres https://caretas.pe/mundo/estas-son-las-10-ciudades-mas-peligrosas-para-las-mujeres-lima-peru/

[2] RECOMENDACIONES GENERALES ADOPTADAS POR EL COMITÉ PARA LA ELIMINACIÓN DE LA DISCRIMINACIÓN CONTRA LA MUJER.

[3] La mujer todavía es “culpable” de la violencia en su contra. El Comercio, 2019 https://especiales.elcomercio.pe/?q=especiales/estamos-hartas-ecpm/encuesta-ipsos-ecpm/index.html

Escrito por Magaly Reupo

Alumna de la Facultad de Derecho de la PUCP. Actual miembro de la Asociación Civil Foro Académico.

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