Del sueño americano a la pesadilla “trumpiana”: ¿Y el derecho a migrar?

¿Se imaginan tener tres años de edad, que te separen de tus padres por semanas (que pueden convertirse en meses), que te hablen en otro idioma, que te griten si pretendes abrazar a tu hermano o hermana, y que tengas un régimen carcelario? Esta historia de terror, que parece de película, es lo que han vivido alrededor de 2000 niños migrantes (algunas fuentes hablan de 3000) en Estados Unidos desde que se implementó la política de “cero tolerancia” en el país del norte.

¿Qué pasó? Desde este año, producto de la política mencionada, los adultos que hayan cruzado la frontera ilegalmente se enfrentan a un proceso penal. Anteriormente, cruzar la frontera se consideraba una falta menor, que podía ser castigada hasta con seis meses de prisión. Sin embargo, no siempre se procesaba a todos los migrantes atrapados en las fronteras. Los que sí eran procesados podían pedir asilo; de no cumplir los requisitos, eran deportados. En dicho proceso, rara vez se separaba a las familias. En contraste, actualmente, el procesar penalmente a los padres ha provocado la separación de sus hijos y, por ende, un aumento de niños ubicados en centros de detención por todo Estados Unidos (en algunos casos a muchos kilómetros de la frontera en donde están sus progenitores). Además, este nuevo plan no contempla arreglos para los que pidan asilo. Es decir, si alguien pide asilo y se lo dan, de todas maneras mantiene en su record policial la condenada por la entrada ilegal a EE.UU. A ello se suma que los niños (incluso hasta de tres años de edad) tienen que presentarse solos ante los jueces, sin un abogado y sin intérprete. Esta práctica no es nueva, y hay casos de niños que cruzaron no acompañados la frontera y que tuvieron que compadecer ante un juez. No obstante, la política de “tolerancia cero” ha provocado el aumento de esta práctica y la disminución de la edad de los niños sometidos a ella[1].

Esta política fue anunciada entre abril y mayo de este año en varias ocasiones. Por ejemplo, el fiscal general Jeff Sessions en abril hizo referencia a esta posibilidad al decir “Si estás traficando un niño, entonces te vamos a procesar y ese niño va a ser separado de ti como lo estipula la ley”. Pese a estas declaraciones, los defensores de Trump han argumentado que la detención familiar había ocurrido ya anteriormente. Empero, las cifras que dan sobre los niños en centros de detención (por ejemplo, durante la administración de Obama) son inexactas, pues eran niños no acompañados. En general, en los anteriores gobiernos, las familias fueron raramente separadas. Otro argumento que dan los defensores del gobierno es que el acuerdo Flores (un acuerdo que estipula que los niños no pueden ser capturados por más de 20 días) y la ley de tráfico humano del 2008 provocan la separación de niños. No obstante, tanto el acuerdo Flores de 1997 como la ley citada fueron pensadas para los niños no acompañados; por lo tanto, no estipulan la separación de familias.

Como ya sabemos, ante la presión, una orden ejecutiva de Trump busca terminar esta política. No obstante, sigue habiendo denuncias de separación de familias. Sumado a que la orden no aborda la reunificación familiar. La ley le otorga a los padres la responsabilidad de encontrar a sus hijos. En otras palabras, los niños que se despiertan a las 6:30 de la mañana, que tienen prohibido tocarse, que tienen que limpiar los baños, que tienen prohibido correr, en fin, que se encuentran en lugares donde no los dejan ser niños, tienen un futuro incierto[2]. La situación empeora para los menores cuyos padres ya han sido deportados hacia sus países de origen.

Este no es un problema de índole nacional, este un problema que nos compromete a todos a nivel mundial. Esto se ha visto reflejado en la diversidad de actores que han mostrado su rechazo a la medida. La opinión pública nacional e internacional, incluso aliados de Trump, han condenado la situación. Entre ellos están Theresa May, primera ministra bitránica; Justin Trudeau, primer ministro canadiense; el vocero del gobierno francés, Benjamin Griveaux; y hasta Marine Le Pen, conocida líder antimigración. En el sector privado, múltiples CEO (director/a ejecutivo de una empresa, por sus siglas en inglés) han mostrado su rechazo hacia esta política o han hecho donaciones a las organizaciones no gubernamentales socorriendo a las familias. Asimismo, hasta el Papa Francisco ha opinado en contra de esta política. Por el lado latinoamericano, los gobiernos de México, Honduras, Guatemala y El Salvador se pronunciaron al respecto, debido a que la mayoría de afectados son de estos últimos tres países.

A nivel multilateral, la Organización de Estados Americanos (OEA), liderados por México, aprobó una resolución que rechaza la separación de las familias; asimismo, la Organización de Naciones Unidas (ONU) acordó un pacto mundial sobre migración, el cual intenta aumentar las posibilidades de migración regular. No obstante, EE.UU. es la excepción en este compromiso. Esto no es sorprendente si se toma en consideración la política de este país hacia los migrantes y si se considera que no ha ratificado la Convención sobre los derechos del niño. Es decir, respalda al documento (pues lo firmó), pero no está comprometido legalmente. Esta no ratificación ha resultado “conveniente” para el actual gobierno estadounidense, pues su medida no solo vulnera los derechos humanos sino, específicamente, los derechos del niño[3].

El pacto de la ONU es interesante debido a que pone en click here la agenda el fondo del problema: los pocos canales de migración legal que existen. Si repasamos la historia, podemos corroborar que durante la gran migración del siglo XIX hasta 1930 (que involucró la emigración de 40 millones de europeos), aunque se pedían certificados de buen comportamiento y había control (para evitar las epidemias) no existía el sistema de visas que existe ahora y que conlleva a que la migración legal sea el privilegio de los más capacitados. Tomando esto en cuenta, si un país o una región sufrían una crisis existía la posibilidad de “redistribuir” el problema. Sin embargo, actualmente, esa no es la situación. ¿Qué haces si tu vida corre peligro? ¿Qué sucede si no tienes posibilidades de salir de la pobreza? ¿Se debe condenar a las personas por buscar una vida mejor?

Por último, un componente de esta política debe ser revisado: la herencia histórica de las leyes migratorias estadounidenses. La ley estadounidense de naturalización de 1790 limitó el derecho a naturalizarse a los “blancos libres”. Además, aunque ha habido una evolución positiva respecto a esta discriminación racial, ha pesado en la historia del país del norte: no se les dio ciudadanía a los americanos nativos, siendo llamados “extranjeros domésticos”. Durante los años 30, alrededor de 2 millones de personas de ascendencia mexicana (algunos con ciudadanía estadounidense) fueron deportados; y a partir del ataque del 11 de septiembre del 2002 se implementó un programa que requería registrarse a los hombres mayores de 16 años de 25 países (24 de los 25 países eran mayoritariamente musulmanes)[4]. Tomando esto en cuenta, la política migratoria estadounidense debería ser reformulada para terminar con el rezago de una ley racista. Lamentablemente, los tiempos de Trump no pronostican un mea culpa a profundidad.

Referencias

Aggeler, M. (2018). The Government Is Ordering Toddlers to Appear in Immigration Court Alone. [online] Thecut.com. Disponible en: https://www.thecut.com/2018/06/toddlers-ordered-to-appear-in-immigration-court-alone.html  [Acceso 17 Julio 2018].

Barry, D., Jordan, M., Correal, A., & Fernandez, M. (2018). Cleaning Toilets, Following Rules: A Migrant Child’s Days in Detention. Dsiponible en: https://www.nytimes.com/2018/07/14/us/migrant-children-shelters.html [Acceso 17 Julio 2018].

Chase, J. (2018). Racism in U.S. Immigration: A Historical Overview. Disponible en: https://www.jeffreyschase.com/blog/2017/6/11/racism-in-us-immigration-a-historical-overview [Acceso 17 Julio 2018].

Harlan, C. and Branigin, W. (2018). Trump’s family-separation policy faces international condemnation from Pope Francis, Theresa May and others. [online] Washington Post. Disponible en: https://www.washingtonpost.com/world/pope-francis-criticizes-trumps-family-separation-policy-on-migrants-says-populism-is-not-the-solution/2018/06/20/65c15102-7472-11e8-9780-b1dd6a09b549_story.html?utm_term=.02d530e44c79[Acceso 18 Julio 2018].

LaCapria, K. (2018). FACT CHECK: Was the ‘Law to Separate Families’ Passed in 1997 or ‘by Democrats’?. [online] Snopes.com. Disponible en: https://www.snopes.com/fact-check/was-law-separate-families-passed-1997/ [Acceso 17 Julio 2018].

McArdle, M. (2018). Trump’s Separation Policy: World Leaders Condemn | National Review. [online] Nationalreview.com. Available at: https://www.nationalreview.com/news/trump-separation-policy-world-leaders-condemn/ [Acceso 18 Julio 2018].

Tuttle, B. (2018). ‘Heartless, Cruel, Immoral.’ Every Major CEO Who Condemned Trump’s ‘Zero Tolerance’ Border Policy. Disponible en: http://time.com/money/5317394/trump-family-separation-policy-uber-facebook-google-microsoft/ [Acceso 17 Julio 2018].


[1] Para leer más al respecto ver el artículo de “The Cut”.

[2] Para leer un relato de como es la vida en los centros de detención ver el artículo del New York Times titulado “Cleaning Toilets, Following Rules: A Migrant Child’s Days in Detention” (Limpiando baños, siguiendo órdenes: los días de un niño migrante en detención)

[3] Específicamente el Capítulo IV sobre el Derecho a vivir en familia y el Capítulo XIX sobre los

Derechos de niñas, niños y adolescentes migrantes.

[4] Para un resumen de los antecedentes históricos en las leyes migratorias estadounidenses ver el artículo de Chase.

Escrito por Mayte Dongo Sueiro

Magíster en estudios europeos e internacionales y licenciada en la especialidad de Ciencia Política y Gobierno de la Facultad de Ciencias Sociales de la PUCP

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