¿POR QUÉ LOS URINARIOS TIENEN GRABADA LA IMAGEN DE UNA MOSCA? Apuntes sobre economía conductual en productos financieros

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Luchito, cuando vayas al baño, ¡no mojes el piso!

Esta frase se repite con insistencia en diversos hogares, cada vez que un ser masculino acude al baño a miccionar. El asunto no mejorará con la edad, definitivamente. Podría ser con mayor educación, aunque el problema no depende de ello. Y es que en líneas generales, la falta de precisión al apuntar se produce porque los varones no prestan atención al momento de emplear el urinario. Es por ello que la solución pasaba por emplear un mecanismo que promueva la atención debida en el momento oportuno.

Por esta razón es que hace algún tiempo, en un aeropuerto de Amsterdam, las autoridades determinaron la necesidad de grabar la imagen de una mosca en los urinarios. Según el monitoreo realizado, la ingeniosa medida redujo el 80% de las salpicaduras que provocaban los distraídos usuarios de los servicios higiénicos. El experimento fue difundido por los estudiosos Richard H. Thaler y Cass R. Sunstein, en su famoso libro “Un pequeño empujón” (Nudge)[1].

En el referido libro, no se invoca el paternalismo en las decisiones, sino la libre elección, pero con un “nudge”, es decir, un empujoncito que lleve a mejores resultados.

¿Hay espacio para “nudges” en las decisiones financieras que tomamos?

I. DECISIONES, CADA DÍA…

Estamos de acuerdo con que las personas no eligen lo que es mejor para ellas. Dejaré cuatro (04) ejemplos:

1. La hamburguesa más cara del mundo

Un joven acude a una hamburguesería local y solicita su combo de hamburguesa con papas y gaseosa. Al momento de pagar, en caja le preguntan: “¿en cuántas cuotas señor?”. El hombre, piensa fugazmente: “¡Excelente! ¡Podré pagarla de a poquitos!”. Luego, responde: “En diez cuotas, por favor”. Al recibir su estado de cuenta, se entera que su combo hamburguesero, cuyo costo era de S/. 27, pasó a tener un precio final de 66 soles[2].

2. Después del Niño Costero…

A inicios del año 2017 se desató un fenómeno climático denominado “Niño Costero”. Intensas precipitaciones pluviales se sucedieron a nivel nacional, pero especialmente en el norte del país, provocando con ello desborde de ríos y huaycos que se llevaron vidas y generaron cuantiosas pérdidas económicas. El gerente de riesgos patrimoniales de una importante Aseguradora estimó que solo el 10% de las pérdidas estarían aseguradas[3]. Evidentemente, el impacto económico del fenómeno climático se habría paliado de mejor forma si el porcentaje de personas con cobertura de seguro hubiera sido mayor [4]

3. ¡Prefiero gastar que ahorrar!

Un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos  (OECD, por sus siglas en inglés), realizado en el año 2012, reveló que en el Perú, el 64% de peruanos encuentra más satisfactorio gastar que ahorrar[5].

En otras latitudes, como por ejemplo el Reino Unido, solo un 35% encuentra más satisfactorio gastar que ahorrar [6]. Algún lector podría preguntarse, ¿cómo va a ser más satisfactorio ahorrar que gastar? La respuesta es simple: el ahorrador siente que reúne dinero para una meta y/o que cuenta con un respaldo para cualquier contingencia. De ahí proviene su satisfacción. En otras palabras, los peruanos eligen gastar antes que ahorrar. ¿Es una elección sensata?

4. ¿Pensión? ¿Para qué? (¡Si puedo sacar todo!)

La Ley N° 30425, publicada el jueves 21 de abril de 2016 en el Diario Oficial “El Peruano”, tiene la siguiente fórmula legal: “El afiliado a partir de los 65 años de edad podrá elegir entre percibir la pensión que le corresponda en cualquier modalidad de retiro, o solicitar a la AFP la entrega hasta el 95.5% del total del fondo disponible en su Cuenta Individual de Capitalización (CIC) en las armadas que considere necesarias”. La norma, recibida con algarabía por la población, generó preocupación en la medida que los potenciales pensionistas podían dilapidar o invertir mal el dinero de su fondo, quedando sin respaldo económico para la vejez, que progresivamente acarrea menor capacidad productiva.

Los temores eran fundados. Poco más de un año después, el jueves 6 de julio de 2017, la Asociación de AFPs del Perú puso en conocimiento de la población un estudio que revela que solo el  5% de jubilados de AFP opta en la actualidad por una pensión[7]. El siguiente cuadro revela la distribución actual de las decisiones de las personas que pensionan:

 

95% Retira el 95.5% total del fondo de su pensión bajo la Ley 30425 y sus modificatorias.
5% 1% Contrata la clásica pensión en retiro programado o vitalicia

 

4% Opta por una modalidad mixta (retiro de fondo más pensión).

Resulta una suerte de paradoja: el 95 % se lleva el 95.5%. Evidentemente, este ítem refleja que las personas están sesgadas hacia el presente, dificultándoseles apreciar los riesgos futuros de sus decisiones.

II. EL EMPUJONCITO EN LAS DECISIONES FINANCIERAS

¡El peruano necesita mayor información! ¡Los contratos tienen la letra chiquita y no pude leer nada!

Han pasado los años y aún se repiten frases como las indicadas, a pesar que el Congreso de la República y el regulador financiero se ha encargado de dictar normas claras en relación a ello[8].

Lo que en realidad ocurre es que el peruano promedio lee muy poco y comprende menos. Una encuesta nacional realizada por el Instituto de Opinión Pública (IOP) de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), que incluyó un módulo sobre libros y hábitos de lectura de la población peruana, reveló que solo el 15.5% lee de forma cotidiana[9]. En esa misma encuesta, solo el 18.5% de entrevistados indicó que había asistido a una biblioteca en los últimos 12 meses. Y de los lectores, que de por sí tienen un porcentaje exiguo, la lectura de “divulgación, información” solo alcanza al 16.8%. Ello implica que podemos seguir poniendo más información[10] en las manos del consumidor financiero, siendo lo único cierto que dicha información durará poco en sus manos.

Ahora bien, a lo anterior hay que sumarle el hecho que muchas personas interactúan por primera vez con el sistema financiero, de seguros y previsional, siendo la información de todos aquellos sistemas vasta como compleja, especialmente ante la baja frecuencia en las operaciones que se realizan.

Por ello click here es preciso que establezcan las condiciones simples para que las decisiones que toman los consumidores sean lo menos complejas posibles[11]. Asimismo, deben evaluarse las decisiones por “default” que correspondan.

Por ejemplo, en el caso de la hamburguesa más cara del mundo no debería haber razón para poder segmentar un monto menor a S/ 50 en más de 2 cuotas. En el caso del Niño Costero, debe afinarse el mensaje para que se los afectados comprendan la importancia de contratar un seguro y evaluar la pertinencia de incorporar seguros obligatorios para siniestros climatológicos.  En el caso de quienes prefieren gastar antes que ahorrar, debe reforzarse las finalidades del ahorro.  Y, finalmente, en el caso de la Ley N° 30425, mientras subsista, debe afinarse el mensaje de los riesgos y consecuencias que conlleva la falta de una pensión de jubilación.

Resulta perfectamente viable que el regulador financiero “asista” determinadas decisiones efectuadas por los consumidores financieros. Por algo el flamante Reglamento de Gestión de Conducta de Mercado, aprobado por Resolución SBS N° 3274-2017, modificó el Reglamento de Tarjetas de Crédito y Débito, fijando que, “por default”, las empresas deben remitir o poner a disposición de los titulares de tarjetas de crédito el estado de cuenta, como mínimo, mensualmente, a través de medios electrónicos (por medio de la presentación de dicha información a través de la página web, correo electrónico, entre otros), siendo la opción del envío del estado de cuenta se remita a través de medios físicos lo excepcional. Queda la libre elección (medio virtual o físico), pero con un “empujoncito” a favor del que no implica el cobro de comisión (medio virtual).

Estamos seguros que ese es el camino.


BIBLIOGRAFÍA

 

  • Un pequeño empujón. Richard H. Thaler. Cass R. Sunstein. Fecha publicación: 2009. Editorial:Taurus Ediciones Colección: 1ª Edición / 328 págs.
  • Atkinson, A. and F. Messy (2012), “Measuring Financial Literacy: Results of the OECD / International Network on Financial Education (INFE) Pilot Study”, OECD Working Papers on Finance, Insurance and Private Pensions, No. 15, OECD Publishing, Paris. http://dx.doi.org/10.1787/5k9csfs90fr4-en

[1] Improving Decisions About Health, Wealth, and Happiness. By Richard H. Thaler and Cass R. Sunstein. 293 pp. Yale University Press.

[2] De acuerdo al aplicativo “Costo y rendimiento de productos financieros”, consultado al 17.08.2017, la tasa máxima de la tarjeta clásica para compras en cuotas  que cobran las entidades del sistema financiero tiene un rango de 105.11% a 144.6%.

[3] Diario Oficial “El Peruano”. 10.04.2017. Disponible en: http://www.elperuano.com.pe/noticia-aseguradoras-pagaran-350-millones-53814.aspx.

[4] Al verse afectado el reembolso de créditos de diversos deudores afectados, con fecha 16.03.2017 el regulador financiero emitió un oficio múltiple disponiendo que excepcionalmente las entidades del sistema financiero podrían modificar las condiciones contractuales de los créditos. Una medida destinada a que se puedan reprogramar los pagos a cargo de los deudores afectados.

[5] Las cosas no han cambiado al año 2016, puesto que en la Encuesta Nacional de Demanda de Servicios Financieros, se reveló que el 62% de la población prefiere el presente al futuro

[6]

[7] La información difundida por la Asociación de AFPs (https://www.asociacionafp.com.pe/noticias-y-publicaciones/noticias/el-65-de-afiliados-de-afp-retiran-sus-fondos-a-partir-de-los-50-anos/) tuvo un impacto significativo en los medios de comunicación peruanos. Las predicciones realizadas por muchos cuando se lanzó la Ley N° 30425 se hacían realidad.

[8] Con fecha 21 de julio de 2005, se publicó en el Diario Oficial “El Peruano” la Ley Nº 28587, a través de la cual se aprobó la Ley Complementaria a la Ley de Protección al Consumidor en Materia de Servicios Financieros, modificada por Ley N° 29888, que establece disposiciones destinadas a dar una mayor protección a los usuarios de servicios financieros.  Sobre esa base, en noviembre de 2005 la SBS publicó el Reglamento de transparencia de información y disposiciones aplicables a la contratación con usuarios del sistema financiero.

[9] Disponible en: http://iop.pucp.edu.pe/publicacion/boletin-n-137-libros-y-habitos-de-lectura/

[10] La regulación es enfática en poner a disposición contratos, folletos, simuladores, página web con información de las entidades, etc.

[11] Es la razón por la cual el regulador financiero dispone la entrega de una hoja de resumen en la contratación de operaciones activas y una cartilla de información en el caso de operaciones pasivas.

Escrito por Jorge Antonio Machuca Vilchez

Jorge Antonio Machuca Vilchez

Magíster en Derecho Bancario y Financiero (PUCP). Diplomado en Derecho de Consumo por la Universidad de Castilla – La Mancha. Egresado de la Escuela Profesional de Literatura de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Docente en la Escuela de Postgrado de la Universidad Pacífico, Universidad Privada del Norte (UPN) y en el IFB. Actual Director de Iuris Dictio (2016 – a la fecha).

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