Efeméride semanal 1

En la semana del lunes 14 al domingo 20 de marzo se conmemoran o celebran:

15 de marzo: Día Mundial de los Derechos del Consumidor

Imagen: cuenta Flikr de J f

Declarado por la ONU en el año 1983 y conmemorado desde entonces cada 15 de marzo, el día mundial de los Derechos del Consumidor nace a partir de los reclamos hechos por Movimiento de los Consumidores en los años 50, y a raíz del reconocimiento de los consumidores como partes fundamentales del proceso productivo de las empresas. Su importancia radica en la lucha por una protección efectiva a los consumidores y la búsqueda de la promoción de derechos que equilibren las relaciones entre estos y los oferentes (sean bancos, grandes conglomerados, etcétera).

Desde el año 2008, se viene dando un tema especial a cada día de los Derechos del Consumidor. En este 2016, el tema elegido es “Antibióticos fuera del menú”, en atención a la fuerte resistencia que se está produciendo a los antibióticos alrededor del mundo y repercusión negativa que esta situación tendría en un futuro en la salud de los consumidores de manera global.

19 de marzo: La hora del Planeta

La Hora del Planeta es una iniciativa impulsada por El Fondo Mundial para la Naturaleza o World Wide Fund for Nature (WWF por sus siglas en inglés) que consiste en la acción simbólica de apagar todo aparato eléctrico por una hora. Celebrada desde el año 2007, y desde entonces convertida en uno de los movimientos sociales más grandes, nace como un forma de concientizar a la población del mundo de la gravedad de los cambios climatológicos que se están produciendo en la actualidad gracias a la producción continúa de contaminantes, desechos, falta de ahorro de energía, y la falta de cultura de cuidado del ambiente alrededor del globo.

¿Exentos de responsabilidad penal? Acerca de la defensa por demencia en súper héroes y villanos

(Alerta de spoiler: El siguiente artículo contiene referencias explícitas a escenas de la película Deadpool)

Una de las más recientes adaptaciones de cómics al cine ha llegado con Deadpool y se ha convertido en un éxito de taquilla a nivel internacional. Debido a ello, aprovechamos la euforia para enfocarnos en algunos aspectos de este personaje y algunos otros envueltos en el universo comiquero que nos resultan particularmente interesantes. Existen muchos momentos en esta reciente adaptación a la pantalla grande de donde podemos encontrar el uso del derecho en general. Solo como ejemplo tomemos la escena inicial de la película que motiva este artículo, en la cual Deadpool deja muy en claro que nada lo detendrá a lo largo del film, ni siquiera el hecho de tener que mutilar su propio cuerpo si con ello consigue su ansiada venganza.

El hecho que mencionamos nos lleva a plantearnos una duda muy válida, y que creemos que se presenta a raíz de cualquier súper enfrentamiento en nuestras películas favoritas sobre superhéroes y villanos: ¿Quién paga todos los destrozos de los héroes luego de cada una de sus batallas contra los villanos? Volviendo al tema de Deadpool, es obvio que este personaje no solo se dedica a destruir vehículos enemigos en la escena mencionada, sino también de civiles inocentes y propiedad pública como carreteras, señales, etc. No solo eso, sino que la película trae a colación otros temas y más preguntas, como por ejemplo ¿cuáles son los problemas éticos en la manipulación genética humana? Incluso podemos pensar, aunque no sea eje central de esta película sino un tema que podemos encontrar más en films como Civil-War, X-men, etcétera, si ¿debería considerarse a los mutantes una clase peligrosa para los humanos ordinarios?

En efecto, las preguntas son muy variadas y pueden extenderse tanto como requiera nuestra imaginación. Son a través de estas interrogantes que surge este punto de discusión que se ha dejado de lado y es más que recurrente en estos universos ficticios: la inimputabilidad. Este no es solo un tema apreciable en Deadpool, sino también en otros héroes y villanos del universo Marvel y DC por lo que le añadiremos especial atención. Entonces, ¿quiénes son estos inimputables del universo comiquero? ¿Quiénes son los personajes exentos de responsabilidad penal? Y, sobre todo, ¿qué método usan para serlo? A continuación, buscaremos resolver estas dudas (y quizá algunas más).

La regla M´naghten

Para ser considerado exento de responsabilidad, existe una larga lista de características diferenciadas entre sí, pero son las anomalías psíquicas y alteraciones del estado mental las más recurrentes para Marvel y DC al momento de librar a sus personajes de las garras de la responsabilidad penal. Ambas compañías se caracterizan por haber creado un sinfín de universos en los cuales los personajes que interactúan poseen distintos orígenes y ofrecen distintos resultados a partir de sus personalidades. Sin embargo, lo que podemos decir que sí tienen en común es que estos universos casi siempre se desarrollan en un sistema americano paralelo. Solo como ejemplos más conocidos, la primera entrega cinematográfica de “The Avengers” tuvo como batalla final la ciudad de Nueva York. Por el lado de DC, Gotham y Metrópolis, hogar de Batman y Superman respectivamente, son retratos paralelos de la misma ciudad, Nueva York. Partiendo de este contexto, la regla aplicable es la regla M’naghten, la cual es usada en la mayoría de estados americanos para determinar si un criminal era consciente de la naturaleza del crimen o diferenciaba el bien del mal al momento de cometerlo[1].

Uno de los dos criterios mencionados debe ser cumplido por el intervenido. Básicamente la regla M’naghten es usada para librar de responsabilidad penal a detenidos por diversos ilícitos en cuanto presentan ciertas anomalías mentales. Este test puede dividirse en tres etapas a analizar:

  1. El sujeto en cuestión sabía lo que sucedía
  2. El sujeto era incapaz de conectar lógicamente sus actos con las consecuencias. Ejemplo: niños.
  3. El sujeto presenta un defecto en la razón o enfermedad mental.

Los dos primeros puntos pueden trabajar independientemente pero requieren del tercero para ser considerado válidos. De esta forma, se impide que agentes bajo los efectos del alcohol o alucinógenos sean bien librados debido a que es considerado que llegaron a ese punto de manera voluntaria.

Inimputabilidad por alteraciones mentales

La regla M´naghten, sin embargo, tiene algunas críticas por no diferenciar entre situaciones mentales temporales o de largo plazo y preguntas como: ¿debemos entender el “mal” de forma moral o legal? A pesar de ello, es la más usada en los estados americanos y, ya que no está claro qué reglas o pruebas usan los universos ficticios de Marvel y DC, asumamos que la regla M´naghten es aplicable en ambos.

El caso del Joker es bastante notable al respecto —y si queremos hablar de personajes mentalmente inestables no podemos dejar de referirnos a uno de los más icónicos— Joker[2] ha sido el candidato perfecto a ser recluido en “The Elizabeth Arkham Asylum for the Criminally Insane” (Arkham en adelante) en numerosas oportunidades alegando anomalías psíquicas o alteraciones mentales. Pero, ¿significa eso que el Joker es inimputable? No estaría tan seguro. Es verdad que en el universo creado para estos personajes el Joker tiende a ser recluido en Arkham por sus incontables delitos, pero en la vida real podría suceder lo contrario.

En la mayoría de sus apariciones, el Joker siempre está consciente de lo que hace y siempre está al tanto de lo ilegal de sus actos, pero los lleva a cabo de todas formas. El Joker no es un personaje fuera de sí y tampoco tiene problemas para discernir si las consecuencias de sus actos serán positivas o negativas (al punto de causar daños irreparables). De hecho hace lo que hace porque espera una respuesta o porque quiere probar un punto. Si tomamos esto en consideración, encontraremos que difícilmente el Joker podría ser absuelto de responsabilidad penal bajo la regla M´naghten. Es más, aun si nos apegamos a un sistema penal como el peruano, el área reservada a las anomalías psíquicas o alteraciones de la conciencia exigen que la facultad de comprender el carácter delictuoso del acto se vea afectada[3] y este no es el caso. En consecuencia, tenemos un Joker que no puede ser procesado como una persona mentalmente inestable y su defensa alegando demencia sería imposible de afirmar o al menos difícil de probar.

¿Y qué sucede con los demás villanos de Gotham atrapados en Arkham, como “The Riddler” o “Two Face”? Al igual que el Joker, cada uno de ellos sabe exactamente lo que hace y la mayoría ha planificado en más de una ocasión sus fechorías y estrategias para enfrentar al murciélago. Todos saben que masacrar civiles y destruir propiedad pública o privada no es sino eso mismo: masacrar civiles y destruir propiedades, por lo que todos en Arkham (al menos los villanos) son aptos para enfrentar responsabilidad penal y no ser solo internados en un instituto psiquiátrico.

Pero la responsabilidad penal no es algo que solo compete a los súper villanos, los héroes también se han visto envueltos en destrucción indiscriminada de bienes, ya sea por defender un bien jurídico superior, como la vida de terceros, o por simple defensa propia. En estos casos la inimputabilidad va de la mano de los héroes, pero hay algunos que sin ser “malvados” han producido destrozos sin tener en mente la defensa de un bien jurídico. Por ejemplo, el caso de nuestro buen (y gran) amigo verde que tiene algunos problemas para controlar su carácter. Cuando hablamos de Hulk y su responsabilidad penal debemos tener en cuenta algunos puntos: Para empezar, Bruce (Hulk) es un físico en el universo Marvel, desde temprana edad sufrió el haber vivido con un padre abusivo que terminó asesinando a su madre, por lo que se presume que empieza a desarrollar una personalidad dividida como método para sofocar su creciente ira[4]. En algunas de sus apariciones, Bruce Banner (Hulk) no tiene control sobre su contraparte y pierde la capacidad de razonar. Son estas las ocasiones donde sostener su responsabilidad penal sobre sus destrozos se convierte en un trabajo difícil. Pero en aquellas apariciones donde Bruce puede controlar o influir sobre las acciones de Hulk, la defensa por alteración de conciencia o percepción quedan desechas. Por supuesto, ambos escenarios toman en cuenta que podemos confirmar si Bruce tenía o no control de Hulk al momento de los hechos y si nos apegamos al modelo establecido en la regla M´naghten.

Los héroes, o anti-héroes, no tan cuerdos también tienen un espacio especial aquí. Si hablamos de villanos pensamos en el Joker, pero en cuanto a héroes, Deadpool gana su lugar. Según el cómic, Wade Wilson (Deadpool) fue voluntario en el programa del “Arma x”, donde fue alterado genéticamente y sufrió cambios a nivel físico y mental; la intervención fue un fracaso por lo que queda desfigurado y mentalmente inestable[5]. Esta última parte no queda tan clara en el celuloide. La reciente versión cinematográfica no muestra grandes cambios en la personalidad, aunque sí podemos apreciar alucinaciones y, por supuesto, la ruptura de la cuarta pared que no sucedía antes de la intervención de Wade Wilson.

Por ello, Deadpool es un caso distinto a los vistos anteriormente. Es igual de responsable que Hulk u otros héroes por ocasionar destrozos con la diferencia de los restos mutilados que deja a su paso. De ser sometido a la justicia, al menos una real, Deadpool no podría alegar demencia ya que se encuentra consiente al momento de aceptar sus contratos como mercenario. También sabe qué es matar gente y todo lo que ello implique aunque le reste importancia y lo tome con humor, por lo que su defensa por desconocimiento o demencia se desestimaría rápidamente. Y, por otra parte, no podemos dejar de lado su tendencia a alucinar o conversar con seres que no están presentes (nosotros, cuando rompe la cuarta pared) lo que hace de este caso uno muy particular. Si algo debemos tomar en cuenta para este personaje es que la regla M’naghten que hemos aplicado siempre se toma en cuenta para el momento en el que el crimen era ejecutado y no toma en consideración el estado mental del implicado durante el juicio.

Conclusión

Claro que algunos de los villanos atrapados en Arkham pueden tener algunos problemas mentales y para la ficción, y por el motivo de la trama, eso cuenta, pero al menos los súper villanos, como los más conocidos enemigos del murciélago aquí mencionados, no se presentan suficientes pruebas para mantenerse ahí.

Si bien la defensa de muchos súper villanos reside en sus alteraciones mentales, lo que les otorga la inimputabilidad en la ficción, muchos de estos personajes enfrentarían cargos penales en el mundo real. Ya hemos visto lo difícil que sería para varios de ellos probar demencia o alteraciones debido a su capacidad de raciocinio en numerosas oportunidades, en especial durante los crímenes.


Citas de imágenes:

Ilustración del joker: Primera aparición en Batman #1, publicada en 1940

Ilustración de Hulk: Comic: Fear itself #7: thor’s day. Publicado Diciembre 1, 2011Q23

Ilustración de Deadpool: Imagen ilustrada por Dave Johnson para Deadpool #42.

Imagen del encabezado: batinthesun: Super Power Beat Down (episode 16)

[1] Visto en http://criminal.findlaw.com/criminal-procedure/the-m-naghten-rule.html Consulta: 22.2.16

[2] Visto en http://dc.wikia.com/wiki/Joker Consulta: 23.2.16

[3] Artículo 20 numeral 1. “El que por anomalía psíquica, grave alteración de la conciencia o por sufrir alteraciones en la percepción, que afectan gravemente su concepto de la realidad, no posea la facultad de comprender el carácter delictuoso de su acto o para determinarse según esta comprensión.”

[4] Visto en http://marvel.com/universe/Hulk_(Bruce_Banner) Consulta: 23.2.16

[5] Visto en http://marvel.com/universe/Deadpool_(Wade_Wilson) Consulta: 22.2.16

De la escasez del agua y los carnavales, por Jorge Armando Guevara Gil

Es de conocimiento general que por años los carnavales del mes de febrero han sido celebrados en el Perú de manera asidua y se han convertido una de las festividades más esperadas, ya sea por las tradicionales fiestas que giran en su entorno a estos en la sierra o por los juegos que se han convertido en costumbre en diversos lugares de la costa. En Lima y Callao, particularmente, la situación ha cobrado gran importancia debido a los reportes de la cantidad de agua que suelen utilizarse para los juegos por carnavales: se ha estimado que se pierden alrededor de 120 millones de litros de agua según reportes de Sedapal (Fuente: El Comercio). Y aunque durante muchos años la situación ha pasado casi desapercibida, este año se presenta un escenario especial: la crisis y escasez de agua que enfrentamos por la falta de lluvias en la Sierra a raíz del fenómeno del Niño. ¿Cómo podría afectar al país un derroche de la magnitud señalada cuando nos encontramos ante un crisis del derecho de las aguas? Parthenon.pe ha solicitado la opinión de un experto en el tema, el Dr. Jorge Armando Guevara Gil, magíster en Antropología Cultural por la Universidad de Winsconsin-Madison (Estados Unidos), y Doctor en Derecho por la Universidad de Ámsterdam (Alemania), quien además ha dirigido múltiples investigaciones relacionadas al uso del agua, las políticas de Estado sobre esta y el derecho al acceso al agua.

Parthenon.pe: Dr. Jorge Guevara, a propósito de la celebración de los carnavales este mes de febrero y la actual escasez de este recurso por la falta de lluvias en la Sierra, ¿cree que existen implicancias negativas debido al posible derroche de este recurso en cuanto a las políticas sobre la crisis del derecho de las aguas en el país?

JG: Por supuesto que el derroche de agua para celebrar los carnavales es deplorable, máxime cuando se reportan sequías en las cuencas de los ríos Chillón, Rímac y Lurín que abastecen de agua a Lima, y en la cuenca alta del Mantaro, de la cual trasvasamos agua para la ciudad a través del sistema de lagunas de Marcapomacocha. Sin embargo, debemos tener en cuenta que el desperdicio de agua en Lima es un acto cotidiano y constante, que no deja de tener un rasgo de ironía pues solo nuestra ciudad y El Cairo aglomeran a más de diez millones de personas en sendas zonas desérticas. Pero mientras El Cairo puede aprovechar la enorme cuenca del Nilo, Lima solo contaba, hasta las obras de trasvase de las aguas de la cuenca atlántica, con tres ríos de caudal irregular. Por eso es que debemos cuidar el agua en cualquier época del año. El problema es que la derrocha el pobre y la derrocha el rico. El primero, cuando está conectado a la red pública de agua y saneamiento y recibe agua subsidiada, no toma en cuenta el valor ambiental, social y económico del agua que consume y la malgasta. Y la despilfarra el rico porque el precio que paga por el agua es ridículo comparado con cualquier otro componente del presupuesto de las clases medias o altas. Debería ser revelador que pagamos más por el uso de teléfono, cable e internet que por el agua y saneamiento que disfrutamos tan irreflexivamente. Sin ningún tipo de conciencia ambiental, la mayoría de limeños cree que el agua brota del caño y desconoce que ese acto de magia se sustenta en una vasta red de pozos para la extracción de agua subterránea y en  una enorme infraestructura hidráulica que altera cada vez más los delicados ecosistemas altoandinos. Y el desperdicio es más chocante aún cuando  lo contrastamos con la situación de más de un millón y medio de “no conectados”, de personas que no tienen acceso a la red pública de agua y desagüe que administra SEDAPAL, y que se surten de agua de dudosa calidad mediante camiones cisterna. Como hace años estimó la Defensoría del Pueblo, los “no conectados” llegaban a pagar hasta diez más que las clases medias por metro cúbico de agua. Estamos ante una hidrocracia regresiva, inconsciente y derrochadora. Parafraseando a don José de la Riva-Agüero, habría que decir: ¡Pobre y boba hidrocracia limeña, incapaz de toda idea y de todo esfuerzo! Por eso, los carnavales son el grotesco epítome del derroche de agua en Lima, pero el problema es mucho más grave aún y nos debería concernir a todos, todo el año.

Star Wars y la Fuerza del Derecho

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