“Indiscutiblemente peruano”: ¿Qué son las denominaciones de origen y que implica el fallo en la India que reconoce al Perú derechos de exclusiva sobre el pisco como indicación geográfica?

En noviembre del año pasado, el Consejo de Apelaciones de Propiedad Intelectual de la República de la India se pronunció respecto a la controversia existente entre Perú y Chile por la denominación Pisco. Tras casi nueve años en litigio, el ente administrativo del país surasiático declaró fundada la apelación presentada por nuestro país, reconociendo para este los derechos exclusivos sobre la mencionada denominación de origen[1].

De esta forma, y gracias al trabajo del Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y la Propiedad Intelectual, el Perú continúa con éxito la defensa internacional del pisco como denominación de origen peruana en el extranjero, siendo esta una de sus victorias más recientes en el plano del reconocimiento. Pero ¿qué es una denominación y que implica la protección que se ofrece a la misma? Las siguientes líneas buscarán sintetizar las ideas que existen respecto al concepto de denominación de origen y su utilización como instrumento jurídico en el campo de la propiedad intelectual.

Sobre las denominaciones de origen

La denominación de origen es una herramienta que tiene como finalidad servir de indicación para señalar el lugar geográfico de procedencia de determinado producto y así proteger su utilización. Dentro del ordenamiento comunitario que rige a los países miembros de la Comunidad Andina (entre ellos el Perú), se ha definido a las denominaciones de origen de la siguiente manera:

 “…Se entenderá por denominación de origen, una indicación geográfica constituida por la denominación de un país, de una región o de un lugar determinado, o constituida por una denominación que sin ser la de un país, una región o un lugar determinado se refiere a una zona geográfica determinada, utilizada para designar un producto originario de ellos y cuya calidad, reputación u otras características se deban exclusiva o esencialmente al medio geográfico en el cual se produce, incluidos los factores naturales y humanos.”[2]

De esta forma se cumple una función; es decir, se emplea el nombre de un espacio o región para distinguir un producto que procede del mismo y este pueda ser adecuadamente identificado dentro del mercado. Esto con la finalidad de proteger aquellos productos que gozan de sus particulares características por las condiciones del espacio en el cual se producen que lo dotan de una especial singularidad diferenciándolo de la producción en otro lugar de procedencia. Además es importante recalcar, los factores geográficos, climáticos o humanos que existen en una región (y no en otra) que permiten una producción especial que merece ser protegida.

De este modo, la denominación de origen es un instrumento internacional que crea valor agregado a los productos pues sintetiza una serie de valores comerciales que adscriben a un objeto en razón de su origen. Existe un valor producto de ello y, tal como ha sido señalado: “la unicidad que distingue el lugar geográfico con el producto que denomina le da a la denominación un valor toponímico que permanece en el tiempo y, en la medida de su uso, puede alcanzar renombre y llegar a identificar la región o todo el país”[3].

Es innegable que la presencia de una denominación de origen reviste de especial tutela a la circulación de determinado producto y tiene efectos directos en el mercado. Los consumidores “podrán identificar en el mercado productos de una calidad superior, mejorando la información que disponen y reduciendo los costos de búsqueda; hasta la promoción del interés de los productores, quienes podrán identificar sus bienes mediante un signo que expresa una calidad conocida mejorando de esta forma su acceso al mercado y obteniendo una mayor retribución en su comercialización[4]. Por ello, el reconocimiento de una denominación de origen es de especial importancia para las transacciones comerciales.

Así, en el marco de la protección a los derechos intelectuales, se han construido sistemas de protección internacional basados en la suscripción de acuerdos bilaterales o multilaterales que vinculan a los países respecto de la protección y defensa de sus denominaciones de origen, tales como el Arreglo de Lisboa o el APDIC de la Organización Mundial del Comercio (OMC) así como una serie de instrumentos de cooperación comercial que buscan habilitar a los países suscriptores para iniciar acciones en defensa de sus respectivas denominaciones de origen[5].

El reconocimiento de derechos de exclusiva

Con el fallo del Consejo de Apelaciones de Propiedad Intelectual, queda reconocido dentro de la India el origen peruano de la denominación pisco, en consecuencia, los únicos productos que podrán utilizar esta denominación dentro de la jurisdicción india son aquellos que tengan efectivamente su procedencia dentro de los territorios establecidos para este producto y que cuenten con la autorización del Estado peruano para la utilización del mismo. Recordemos que es el Estado Peruano quien ostenta la titularidad de la denominación de origen, razón por la cual tiene también a su cargo la tarea de fiscalizar y supervisar la utilización del pisco (entiéndase, que los productos que click here se comercializan con este nombre cumplan con los estándares de calidad e insumos de elaboración pertinentes), así como el ejercer su defensa en los fueros internacionales[6]

Si bien esta es una victoria importante en el marco de la defensa del origen nacional de esta bebida espirituosa, debemos también señalar que la controversia respecto al origen de la bebida está lejos de acabar, pues se requiere aún de una mayor adhesión y promoción de parte de otros países, los cuales al reconocer el origen peruano del pisco fortalecerán dicha presencia en el mercado global y el goce de una protección adecuada.

Como es conocido, por lo menos 25 países en todo el mundo (Bolivia, Colombia, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Panamá, República Dominicana, Venezuela, Argelia, Burkina, Faso, Gabón, República del Congo, Túnez, Togo, Corea del Norte, Indonesia, Israel, Laos, Georgia, Moldavia y Montenegro) reconocen que el origen del pisco es peruano frente a 7 (México, Brunéi, Hong Kong, Japón, Turquía, Australia y Nueva Zelanda) que le reconocen origen chileno y otros 10 (entre los cuales están Estados Unidos, China y la Unión Europea) que reconocen tanto el origen peruano como chileno[7].

Las denominaciones de origen se protegen por cada ordenamiento particular. Si bien las naciones promueven dentro de sus acuerdos de comercio y tratados internacionales la protección y el reconocimiento de sus respectivas denominaciones de origen, lo cierto es que estas solo son reconocidas por cada país en función a sus leyes y a la regulación en materia de propiedad intelectual. No existe un instrumento internacional que garantice la uniformidad del reconocimiento en todo el globo y en consecuencia sucede la división antes mencionada respecto al mismo. De esta forma, el Perú ha ganado en la India un espacio más de reconocimiento, pero tiene aún un camino muy largo que recorrer en la búsqueda de la defensa y la promoción del pisco como nuestra denominación de origen frente a otros países de la comunidad internacional.


Referencias

[1] (2019) Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y la propiedad Intelectual (INDECOPI). “El Gobierno Peruano logra exitoso resultado en la defensa de nuestra Denominación de Origen Pisco, en la República de la India”. Consultado el 10 de enero del 2019.:https://indecopi.gob.pe/inicio/-/asset_publisher/ZxXrtRdgbv1r/content/el-gobierno-peruano-logra-exitoso-resultado-en-la-defensa-de-nuestra-denominacion-de-origen-pisco-en-la-republica-de-la-india?

[2] Artículo 201. Decisión 486, Comunidad Andina de Naciones

[3] (2014) ARANA COURREJOLLES, Carmen. Marco Jurídico de la Propiedad Industrial en el Perú. Anuario Andino de Derechos Intelectuales. Lima: Palestra. pp. 61-137.

[4] (2016) ARANCIBIA, Maria José. “La importancia de las denominaciones de origen e indicaciones geográficas para la identidad del país”. En RIVAR, Santiago de Chile, pp. 267-283.

[5] (2003) DÍAZ CÁCEDA, José (Coord.) y otros. El pisco: razón para una reflexión sobre las denominaciones de origen. En Foro Jurídico. Lima, número 3, pp. 180-193.

[6] (2017) Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y la Propiedad Intelectual (INDECOPI). Guía práctica de la denominación de origen Pisco. Lima: Dirección de Signos Distintivos

[7] (2017) La Repùblica. “Los 25 países que reconocen el pisco como peruano”. Consultado el 12 de enero del año 2019:https://larepublica.pe/sociedad/879653-los-25-paises-que-reconocen-al-pisco-como-peruano

Escrito por Enzo Gómez Rojas

Alumno de séptimo ciclo de la Facultad de Derecho PUCP y miembro de la Asociación Civil Foro Académico.

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