Comentarios a la Ley de reasentamiento poblacional para zonas de muy alto riesgo no mitigable

En los últimos días hemos visto como la naturaleza ha generado una gran cantidad de huaicos, los cuales han causado una serie de daños materiales y lamentablemente la muerte de varias personas. Esto nos hace preguntarnos qué tanto podemos prepararnos para dichos acontecimientos y cómo es posible que en zonas en donde siempre suceden los mismos hechos sigan viviendo personas.

El crecimiento poblacional acelerado ha generado que muchas personas hayan buscado zonas vacías para construir sus viviendas y hogares. Sin embargo, esto ha llevado a que la ciudad crezca de una forma desordenada e informal, realizándose construcciones por ejemplo en las riberas de los ríos o en quebradas, las cuales son zonas vulnerables ante la crecida y/o desborde de los ríos.

Mucho se habla de la prevención en estos casos, incluso se viene diciendo que los gobiernos locales e incluso el gobierno central no hace nada para mitigar el efecto de las crecidas o desbordes de los ríos, pidiéndose que se limpien el cauce de los mismos, empero consideramos que estos actos no son la solución. En efecto, la naturaleza es tan fuerte que el hombre aun no puede controlarla, por lo que pretender mantener a las personas en las zonas vulnerables resulta ser un contrasentido.

Por ello, cabe recordar y resaltar la existencia de la Ley No. 29869 – Ley de reasentamiento poblacional para zonas de muy alto riesgo no mitigable y su reglamento, que tienen como objetivo la aplicación a los procesos de reasentamiento poblacional de zonas de muy alto riesgo no mitigable y que es de obligatorio cumplimiento por las entidades del Estado, personas naturales o jurídicas, públicas o privadas, que se encuentran dentro del territorio de la República y que participan en un reasentamiento poblacional.

Dicha Ley define a una zona de muy alto riesgo no mitigable como “(…) aquella donde existe la probabilidad de que la población o sus medios de vida sufran daños o pérdidas a consecuencia del impacto de un peligro, y que la implementación de medidas de mitigación resultan de mayor costo y complejidad que llevar a cabo la reubicación de las viviendas y equipamiento urbano respectivo”.

Vale decir, las zonas vulnerables por las crecidas o desborde de los ríos son consideradas como zonas de muy alto riesgo no mitigable, puesto que no es posible atenuar el efecto de los ríos sobre las personas que residen en dicho lugar. La sola limpieza del cauce o la construcción de muros de contención no son garantía alguna ante la fuerza de la naturaleza. Por ello, en vez de generar mayores gastos en intentar mitigar dichos efectos, es recomendable comenzar a aplicar esta Ley, reasentando a las personas que viven en dichas zonas a otras con mejores condiciones de seguridad.

Cabe precisar que la Ley define al reasentamiento poblacional como el “(…) conjunto de acciones y actividades realizadas por el Estado necesarias para lograr el traslado de pobladores que se encuentran en zonas declaradas de muy alto riesgo no mitigable, a zonas con mejores condiciones de seguridad”.

La determinación de una zona de muy alto riesgo no mitigable se realiza por Acuerdo de Consejo de la Municipalidad Distrital, correspondiéndole realizar el estudio técnico para la identificación y declaración de dicha zona, la cual una vez identificada debe ser declarar de oficio como zona inhabitable y de dominio público, estando prohibido ocuparlas y dotarlas de servicios públicos. Vale decir, una vez identificada y declarada a este tipo de zona no puede existir o de existir debe cancelarse cualquier procedimiento de titulación de la propiedad.

Es así que, con este marco normativo, se pretendía generar que las personas que tenían constituido sus hogares en zonas de muy alto riesgo mitigable sean reasentadas a otras zonas para evitar su exposición ante un desastre natural. Sin embargo, poco o nada se ha hecho hasta la fecha; prueba de ello son las noticias que vemos en los últimos días, en las que personas que viven hace años en las riberas o zonas vulnerables sufren las consecuencias de la naturaleza, sin que los gobiernos locales hayan aplicado la Ley.

Nótese que incluso se ha visto como una casa que estaba al costado de un rio; es decir, en una zona de muy alto riesgo no mitigable, pagaba impuesto predial, incluso en algunos casos click here existen locales comerciales que cuentan con certificados de defensa civil y licencias de funcionamiento, lo cual resulta inaceptable. En este sentido, consideramos que los gobiernos locales deben ser más responsables al aceptar a un contribuyente que tiene su vivienda en este tipo de zona; puesto que no es coherente que, sabiendo el riesgo al que están expuestos, se les reconozca como contribuyentes, emitiéndoles licencias y certificados.

Es de resaltar que, en este tipo de procedimientos, también se presentan innumerables inconvenientes del lado de las personas a ser reasentadas, desde el simple hecho de que no quieren dejar la zona de muy alto riesgo con la presunción de que no les sucederá nada, hasta problemas sucesorios, como reclamos para que las zonas en donde serán reasentados tengan mejores condiciones, entre otros. Por ello, consideramos que en estos casos la responsabilidad no solo puede recaer en Estado, sino también en las propias personas que no toman conciencia del peligro al que se exponen constantemente.

Debe considerarse que este tema es complejo y que también pasa por la falta de una adecuada planificación urbana y de un correcto plan urbano de la ciudad, puesto que a la fecha puede verse como la ciudad de Lima viene creciendo de forma gigantesca, pero de manera desordenada. Ello, porque no existe una verdadera política o autoridad que establezca e imponga las medidas necesarias para el cumplimiento de los parámetros mínimos que permitan evitar específicamente que se construyan viviendas en zonas vulnerables pasibles de desastres naturales.

 

Esperamos que los gobiernos locales comiencen a implementar la Ley y su reglamento para evitar que más personas sufran daños personales y materiales. Para tal efecto, debe establecerse una política nacional de prevención ante desastres naturales que incluya la declaración de zonas de muy alto riesgo no mitigable y el reasentamiento de las personas que viven en las mismas; disponiendo, para ello, de los recursos necesarios. Por consiguiente, esta es la mejor forma de evitar seguir siendo testigos de los daños materiales y sobre todo de la muerte de personas.

Escrito por Alberto Meneses

Alberto Meneses

Abogado por la U.I.G.V. Egresado de la Maestría de Derecho Registral y Notarial – U.S.M.P. Con especialización en Derecho Civil Patrimonial – P.U.C.P. Asociado senior del Estudio Olaechea.

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