Derecho a la atención de salud sin discriminación para personas lesbianas, gays, bisexuales y trans

La homosexualidad ha generado distintas formas de discriminación que han variado con el paso del tiempo en diversas culturas y contextos[1], [2]. Hasta mediados del siglo pasado, la mayor parte de explicaciones sobre sus causas carecían de base científica. El supuesto histórico fundamental ha sido que la heterosexualidad es lo más aceptable, siendo toda preferencia sexual distinta considerada como una conducta desviada.[3] No obstante, la ciencia ha investigado con mayor profundidad sobre las causas de la homosexualidad y han surgido teorías biológicas y psicológicas. Las teorías biológicas la explican como producto de factores etiológicos de naturaleza orgánica: como los genéticos[4]; hormonales y estructurarles en el cerebro.[5] La perspectiva psicológica explica la homosexualidad desde las experiencias sociales; es decir que postula que esta es adquirida y la clave fundamental se encuentra en factores del entorno de la persona o en el propio aprendizaje. A pesar de estos enfoques, numerosos especialistas han consensuado que la homosexualidad es una variación natural de la sexualidad[6],[7],[8], no habiendo en ninguna de sus manifestaciones trastorno o enfermedad.

La situación actual y el acceso a servicios de salud

Innumerables personas a nivel mundial son víctimas de actitudes de recelo, desdén y odio irracional por causa de su orientación sexual. Estas expresiones derivan de la intolerancia que etiqueta los comportamientos no heterosexuales y no procreativos como desviaciones que eventualmente se manifiestan como homofobia.  Esta tiene efectos negativos en el individuo, sus familiares y sobre la sociedad en general. Son frecuentes las historias de sufrimiento; de sentimientos de culpa y vergüenza; de descalificación social; de amenazas e injurias; de personas brutalizadas y torturadas al punto de causarles lesiones y cicatrices permanentes e incluso la muerte. También en varios países de la región de las Américas, se han reportado “terapias de reconversión”[9], que se ofertan de manera abierta.[10],[11],[12] En muchos casos, las personas fueron internadas privadas de su libertad y se mantuvieron incomunicadas durante varios meses. Los testimonios dan cuenta de tratos degradantes, humillaciones extremas, violencia física, e inclusive acoso sexual e intentos de violación “reparativa”, especialmente hacia mujeres lesbianas.

Según información disponible, las personas de la comunidad Lésbico Gay Bisexual y Transexual (LGBT) tienen peores indicadores de salud en comparación con la población  heterosexual.[13]  En estas poblaciones se observan mayores tasas de infección por VIH, las mujeres lesbianas tienen menor acceso a la mamografía o  Papanicolaou;[14] lesbianas y bisexuales tienen mayor sobrepeso y obesidad;[15] lesbianas, gays y bisexuales tienen mayor probabilidad de una discapacidad en la juventud que los heterosexuales.[16] También se han reportado mayor depresión, ansiedad, consumo de tabaco, abuso de alcohol, suicidio o ideas de suicidio por estrés crónico, aislamiento social, y desconexión de una serie de servicios de salud y apoyo. Un aspecto central de la utilización de servicios de salud es que las personas LGBT y las personas que viven con VIH con frecuencia reciben un trato discriminatorio al buscar atención médica, lo que incluye proveedores que usan un lenguaje osco, o bien que se niegan a interactuar con los pacientes y que los culpan por su estado de salud.[17] Así mismo, son muchas las denuncias por discriminación y/o maltrato ejercido personal de salud hacia la población LGBT sobre todo en los Centros de Salud Públicos.[18]

Otro de los problemas identificados es la falta de competencias en profesionales de la salud para atender problemas de salud específicos de la comunidad LGBT. En 2011, la Organización Mundial de la Salud (OMS) documentó  “estigma generalizado contra la homosexualidad y la ignorancia acerca de la identidad de género en la sociedad y en los sistemas de salud”.[19] La homofobia es, pues, una problemática social cuyos efectos deben contenerse en el ámbito de los servicios de salud y necesita ser enfrentada de manera enérgica, puesto que los daños que por prejuicios, ignorancia o intolerancia que pudiera causar un profesional de la salud son absolutamente inaceptables. No solo es fundamental un trato digno y respetuoso a toda persona que utiliza los servicios de salud, es indispensable aplicar normas y estándares universales de derechos humanos.

Figura1. Datos globales sobre reglamentación a nivel global

figu1

Tomado de Serie de información sobre salud y derechos sexuales y reproductivos

Naciones Unidas.

La participación de la comunidad LGBT

imagen 2Existe evidencia clara de que los derechos de la comunicad LGBT en Las Américas se han expandido gracias a los esfuerzos proactivos de movimientos sociales. En la mayoría de países, hasta fines de los años 2000, estos movimientos eran muy pequeños, poco organizados y, generalmente, estaban desprovistos de recursos y aliados de diferentes clases sociales. Operaban en países que no necesariamente ofrecían las oportunidades políticas adecuadas, dado que la atención nacional tendía a enfocarse en cuestiones como la crisis económica, desempleo, crimen, pobreza y corrupción. Por lo cual la mayoría de los politólogos habrían predicho poca influencia de parte de estos movimientos sociales. ¿Cómo, entonces, es posible explicar el éxito de muchos movimientos sociales pro-LGBT en Latinoamérica? Los politólogos apuntan a la estrategia y la forma de enmarcar (el framing) de los movimientos para tratar de entender sus éxitos.

Aunque la experiencia de Latinoamérica sugiere que no hay una única estrategia ganadora, el tema más importante y dominante en la literatura es el desarrollar estrategias para construir redes de abogacía: los movimientos LGBT que han sido exitosos en establecer asociaciones fuertes con movimientos de mayor incidencia u otros actores políticos son aquellos capaces de desarrollar estrategias innovadoras para el reconocimiento de sus derechos y nuevas demandas.[20] Entre los logros más importantes, se destacan el reconocimiento de derechos humanos y de identidad, así como el acceso a los medicamentos antiretrovirales que en el siglo pasado parecía imposible.

Los avances

Afortunadamente, a nivel internacional existe cada vez mayor sensibilidad social hacia la comunidad LGBT, habiendo gran liderazgo en el sector salud. Destacan los siguientes puntos:

  • Hace 15 años, la OMS retiró la homosexualidad de la Clasificación Internacional de Enfermedades y está emergiendo un consenso que las personas transexuales tampoco padecen trastornos mentales. Esto derivó en avances para el rechazo de terapias de “reconversión” que tiene efectos negativos en la salud y bienestar de los afectados. [21]
  • En 2013, los ministros de Salud de las Américas en la Organización Panamericana de la Salud (OPS) firmaron un acuerdo para reducir las disparidades en el acceso y el uso de los servicios de salud por parte de la población LGBT.
  • Los gobiernos se comprometieron a erradicar el estigma y la discriminación hacia la comunidad LGBT en los servicios de salud y reconocieron la falta de información de salud en este grupo. Por lo que, los gobiernos con apoyo de OPS/OMS están recopilando información sobre necesidades de salud y los obstáculos que enfrentan para acceder a la atención y el impacto del estigma sobre su salud y bienestar.
  • Varios países de las Américas, están discutiendo, revisando y formulando políticas de salud y legislación basada en derechos humanos y estableciendo servicios específicos para este grupo, con el fin de avanzar hacia el acceso y la cobertura universal de la salud.

Conclusión

Es inaceptable cualesquier tipo de exclusión, puesto que toda persona tiene derecho a ser tratada con respeto. Los factores determinantes para que la comunidad LGBT no puedan ejercer su derecho a una salud integral con calidad son el estigma, los estereotipos y la discriminación de la que son objeto en los centros de salud, hospitales y clínicas. Se han click here observado avances en torno al acceso a la atención, pero debemos hacer más para sortear el obstáculo de la homofobia y la discriminación a fin de facilitar una atención equitativa, integral, diferenciada y con calidez a todas las personas. En este aspecto, los gobiernos deben vigilar el cumplimiento de las políticas para garantizar el acceso a los servicios de salud, especialmente, de la comunidad LGBT.

Es importante reconocer que los movimientos sociales son y seguirán siendo esenciales para vigilar el respeto a los derechos, estratégicamente es recomendable que los movimientos sociales prevalezcan si se forjan alianzas con aliados progresistas.

“Queremos un mundo donde quepan todas las personas”


[1]Bosweell Johm. La investigación histórica de la homosexualidad. Revisado 20 junio 2017. Disponible en:  http://www.filosofia.buap.mx/Graffylia/2/143.pdf)

[2] Bosweel John. Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad. Los gays en Europa occidental desde el comienzo de la Edad Cristiana hasta el siglo XIV, Muchnik, Barcelona, 1992.

[3] (Allen 1967, greenberg y Bystryn 1984.  citados por Dra. Sonia Soriano Rubio

[4] Kallman, F. Comparative twin studies 00 the genetic aspects of ma1e homosexuality. Journalof Nervousand Mental OisealBS,1952, 115, 283- 298

[5] Swaab, D. F., & Hofman, M. A. (1990). An enlarged suprachiasmatic nucleus in homosexual men. Brain Research, 537(1- 2), 141-148

[6] American Psychiatric Association (2000). Therapies Focused on Attempts to Change Sexual Orientation (Reparative or Conversion Therapies): Position Statement. http://www.psych.org/Departments/EDU/Library/APAOfficialDocumentsandRelated/PositionStatements/200001.aspx

[7]  Anton, B. S. (2010). “Proceedings of the American Psychological Association for the Legislative Year 2009: Minutes of the Annual Meeting of the Council of Representatives and Minutes of the Meetings of the Board of Directors”. American Psychologist, 65, 385–475. http://www.apa.org/about/governance/council/policy/sexual-orientation.pdf

[8] Just the Facts Coalition (2008). Just the Facts about Sexual Orientation and Youth: A Primer for Principals, Educators, and School Personnel. Washington, DC. http://www.apa.org/pi/lgbc/publications/justthefacts.html

[9] APA Task Force on Appropriate Therapeutic Responses to Sexual Orientation (2009). Report of the Task Force on Appropriate Therapeutic Responses to Sexual Orientation. Washington, DC. <http://www.apa.org/pi/lgbt/resources/therapeutic-response.pdf>

[10] Comité de Derechos Humanos (2008). Observaciones Finales sobre Ecuador (CCPR/C/ECU/CO/5), párrafo 12. http://www2.ohchr.org/english/bodies/hrc/docs/co/CCPR.C.ECU.CO.5_sp.doc

Consejo de Derechos Humanos (2011). Leyes y Prácticas Discriminatorias y Actos de Violencia Cometidos contra Personas por su Orientación Sexual e Identidad de Género (A/HRC/19/41), párrafo 56. http://www.ohchr.org/Documents/HRBodies/HRCouncil/RegularSession/Session19/A-HRC-19-41_sp.pdf

[11]  Consejo de Derechos Humanos (2011). Report of the Special Rapporteur on the Right of Everyone to the Enjoyment of the Highest Attainable Standard of Physical and Mental Health (A/HRC/14/20), párrafo 23. http://www2.ohchr.org/english/bodies/hrcouncil/docs/14session/A.HRC.14.20.pdf

[12] Asamblea General de las Naciones Unidas (2001). Note by the Secretary-General on the Question of Torture and Other Cruel, Inhuman or Degrading Treatment or Punishment (A/56/156), párrafo 24. http://www.un.org/documents/ga/docs/56/a56156.pdf

[13] Ranji U, Beamesderfer A, Kates J, Salganicoff A. Health and access to care and coverage for lesbian, gay, bisexual, and transgender individuals in the U.S. Menlo Park, CA: Kaiser Family Foundation

[14] Buchmueller T, Carpenter CS. Disparities in health insurance coverage,

access, and outcomes for individuals in same-sex versus

different-sex relationships, 2000-2007. Am J Public Health. 2010;

100:489-95. [PMID: 20075319] doi:10.2105/AJPH.2009.160804

[15] Ard KL, Makadon HJ. Improving the health care of lesbian, gay, bisexual and transgender people: understanding and eliminating health disparities. Boston: The Fenway Institute; 2012. Accessed at www.lgbthealtheducation.org/wp-content/uploads/12-054

_LGBTHealtharticle_v3_07-09-12.pdf on 11 February 2015.

[16] Fredriksen-Goldsen KI, Kim HJ, Barkan SE. Disability among lesbian, gay, and bisexual adults: disparities in prevalence and risk. Am J Public Health. 2012;102:e16-21. [PMID: 22095356] doi:10.2105/AJPH.2011.300379

[17] Encuesta de Lambda Legal sobre discriminación contra personas LGBT y personas con el VIH. www.lambdalegal.org/informe-atencion-salud

[18] Gerardo Camacho. Promoviendo servicios afirmativos de salud para la población Trans, lesbiana, Gay y Bisexual en Bolivia.

[19] Organización Mundial de la Salud. Prevención y tratamiento de la infección por el VIH y otras infecciones de transmisión sexual entre hombres que tienen sexo con hombres y personas transgénero: recomendaciones para un enfoque de salud pública. Washington, DC: OPS; 2012. Se puede consultar en: http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/79187/1/9789275316931_spa.pdf [en adelante el “informe sobre la prevención y el tratamiento”].

[20] Corrales J. La representación y los derechos LGBT en latinoamerica y el Caribe. lgbtqrightsrep.files.wordpress.com/2016/05/lgbt_report_latam_spanish_v4.pdf

[21] Organización Panamericana de la Salud (2003). CIE-10: Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud (Décima Revisión).Washington, DC.

 

Escrito por Jacqueline Alcalde Rabanal y Emanuel Orozco Núñez

Jacqueline Alcalde Rabanal y Emanuel Orozco Núñez

Jacqueline Alcalde Rabanal
Doctora en Ciencias de la Salud. Maestra en Gestión de Servicios De Salud. Maestra en Investigación Participativa para el Desarrollo Local. Maestra en Gestión en Redes para el Desarrollo Sustentable. Investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública, ha sido evaluada por la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales como investigadora nivel C y a partir de enero del 2017 pertenece al Sistema Nacional de Investigadores (SIN I). Es Coordinadora Titular de la Maestría en Salud Pública con Área de énfasis en Administración en Salud y docente a nivel de maestría y doctorado en los programas de salud pública y ciencias. A nivel directivo se ha desempeñado como Directora General de Calidad de los Servicios de Salud, Directora de atención integral y Coordinadora de Municipios y comunidades saludables. Como consultora ha trabajado para instituciones internacionales de salud como: Cooperación Técnica Suiza-Holandesa, USAID, CARE-Perú, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, Organización Mundial de la Salud, Organización Panamericana de la Salud.

Emanuel Orozco Núñez
Licenciado en Antropología Social por la Universidad Autónoma Metropolitana. Maestro en Antropología Social por la Universidad Iberoamericana. Subdirector de Apoyo Académico del Centro de Investigación en Sistemas de Salud, profesor de la Escuela de Salud Pública de México y Coordinador de la Maestría en Ciencias en Sistemas y políticas de Salud. Ha sido profesor en la Universidad Autónoma Metropolitana y la Universidad Iberoamericana, a la vez que ha impartido cursos de postgrado y realizado investigaciones sobre servicios y políticas de salud en diversos estados de la República Mexicana. Ha sido consultor del Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial, el IMSS, FUNSALUD y la Comisión Europea. Es autor y coautor de más de 50 publicaciones científicas.

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