¿Cuál es la trascendencia de la Constitución de Cádiz para los Estados constitucionales vigentes que alguna vez estuvieron bajo su jurisdicción?

La Constitución de 1812, conocida popular y cariñosamente como “la Pepa”, por la fecha en que fue aprobada (el día de San José de 1812) tuvo una muy corta aplicación; desde el 19 de Marzo de 1812 hasta mayo de 1814, en el que el Rey Fernando VII decreta su abolición (después de su famoso e incumplido juramento de “marchemos todos juntos y yo, el primero por la senda constitucional). Y aunque, posteriormente, dicha Constitución también se aplicó en el trienio liberal 1820-1823 y durante unos meses en 1836-1837, lo que merece destacarse es, sin ningún género de dudas, la gran repercusión que tuvo y sigue teniendo como modelo de las constituciones de las repúblicas hispanoamericanas y europeas.

El famoso grito de ¡Viva la Pepa! es, por encima de todo, un grito de Libertad, debido a la circunstancias históricas que rodean su aprobación y a que España estaba ocupada por las tropas francesas dentro de un periodo bélico: la Guerra de la Independencia, en donde observamos una guerra de liberación nacional contra el invasor francés, pero también una guerra civil, ya que se enfrentan españoles que habían jurado lealtad al rey impuesto por Napoleón, José I Bonaparte, hermano de Napoleón (y conocido por sus detractores como “Pepe Botella”) que traían una Constitución elaborada de manera rápida y por españoles sin ninguna representatividad nacional (el Estatuto de Bayona), junto con el Código Civil francés o de Napoleón, y los españoles patriotas, que luchan en nombre del rey cautivo Fernando VII, divididos a su vez en absolutistas, que eran contrarios a cualquier texto constitucional, y los liberales, que querían cambiar las estructuras políticas, sociales y económicas haciendo una Constitución que fuese liberal, revolucionaria, burguesa, pero propia y distinta al Estatuto de Bayona.

Por tanto, la Constitución de Cádiz es el triunfo del nuevo orden económico liberal, basado en la propiedad privada, en el libre mercado y en los valores y principios de la libertad, la igualdad de todas las personas ante la ley y la separación de poderes entre legislativo, ejecutivo y judicial.

Pero también es el triunfo de lo propio y de la afirmación del Estado como Nación, basado en la soberanía nacional que reside en la propia Nación o Pueblo.

Por eso, son conocidos sus tres primeros artículos, que merecen ser recordados:

«Artículo  1º. La Nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios.

Artículo 2º. La Nación española es libre e independiente, y no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona.

Artículo 3º. La soberanía reside esencialmente en la Nación, y por lo mismo pertenece a ésta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fundamentales».

Por tanto, la propia Constitución de Cádiz es el modelo de Constitución liberal que quiere ser y representar una Constitución propia de cada Nación y de cada pueblo. Y ese es el modelo en el que se inspiraría la independencia y el constitucionalismo de todos los países de Hispanoamericana que fueron alcanzado su independencia a lo largo del Siglo XIX.

Por eso no exageramos ni un ápice si decimos que la Constitución de Cádiz fue la Constitución moderna que posiblemente se aplicó a una mayor número de territorios y futuros países; he ahí su legado y trascendencia.

Con todo, y como civilista, tampoco quiero dejar de citar la influencia que la Constitución de Cádiz tuvo en el movimiento codificador y en la consecución de un Derecho civil propio, plasmado en un Código Civil propio. En concreto, me refiero al artículo 258, según el cual «El Código civil y criminal y el de comercio serán unos mismos para toda la Monarquía, sin perjuicio de las variaciones que por particulares circunstancias podrán hacer las Cortes.»

click here justify;">Pues bien, de nuevo asistimos al impulso de nuestros modernos Códigos Civiles y Códigos penales. Me refiero tanto al Código civil y al Código penal españoles como a cada uno de los distintos Código Civiles y penales de Hispanoamérica.

Es verdad que el Código civil español del 1889 no tuvo la repercusión en América Latina que tuvo la Constitución de Cádiz, ya que solo tuvo una poderosa influencia en Cuba, por el tiempo en que fue promulgado, pero también es verdad que el Derecho civil español en uno de los pocos derechos civiles que admite la coexistencias con otros derechos civiles propios (los derechos civiles forales o especiales) dentro del mismo territorio, hecho que implícitamente estaba en el artículo 258 de la Constitución de 1812.

En definitiva, la Constitución de Cádiz simboliza la Constitución de todos y cada uno de los españoles de 1812, pues probablemente es la Constitución que ha sido aplicada a una mayor número de territorios y sus gentes.

Además, la Constitución de Cádiz simboliza «la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios», porque tiene la grandeza de  considerar y tratar a todos como “españoles”, esto es, como personas libres e iguales en derechos. Si bien es cierto que en esos momentos todavía existía y se admitía la esclavitud, que sería abolida definitivamente en España con la Ley de abolición de la esclavitud en 1880.Por tanto, la mayoría de países de Hispanoamérica, con base en el  mismo espíritu que iluminó y que llevó a la promulgación de la Constitución de Cádiz, alcanzaron durante el Siglo XIX su independencia y promulgaron su propia Constitución.

Por todo ello, la “bicentenaria” Constitución de Cádiz es una “Constitución de futuras Constituciones” y un símbolo de unidad y progreso en la moderna cultura jurídica de una España y de una Hispanoamérica siempre unidas por su luz y por su ideal de defender lo propio: la soberanía de cada pueblo desde el más absoluto respeto a la diversidad, pero tratando a todas las personas por igual.

Escrito por Javier Plaza Penadés

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Valencia.

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