Independencia, Euro-zona y Unión Europea

 I.- Introducción

Tras los acontecimientos llevados a cabo en las últimas semanas, se ha abierto un debate intenso acerca de las repercusiones económicas, cuestiones de ámbito jurídico y político que tendría una hipotética declaración unilateral de independencia de Cataluña, que tomó mayor fuerza a raíz de la reciente votación favorable de los diputados regionales que conforman el Parlamento de Cataluña.

Bajo ese contexto, uno de los aspectos que más atención están despertando en la comunidad internacional se centra básicamente en si, ante la situación hipotética de independencia de Cataluña, se dejaría al territorio fuera de la Unión Europea (UE), de la zona euro, Schenguen y los grandes acuerdos comerciales; y si Cataluña no formará parte de la UE, ¿cuáles serían las repercusiones económicas y comerciales para Cataluña en cuanto que parte de un Estado Miembro de la UE como es España?

En el presente artículo se abordan las principales repercusiones económicas y comerciales para Cataluña, ante una situación hipotética de independencia, como resultado de su no pertenencia a la unión económica y monetaria europea[1]. Más no, se abordarán cuestiones de ámbito jurídico y político.

Ubicados en esta hipotética situación, consideramos adecuado que, desde un análisis económico, se puede dar una respuesta racional y clara a las inquietudes que se describen líneas atrás.

II.- La no pertenencia a la Unión Europea

Frente a la hipotética independencia catalana y su no pertenencia a la UE, sufriría el efecto sobre el saldo por cuenta corriente en sus distintos componentes:

  1. Efectos en el comercio de bienes.-

La no pertenencia a la UE supondría la aplicación de la denominada Tarifa Exterior Común (TEC)[2] a las exportaciones catalanas dirigidas a la UE. En los ocho primeros meses de 2017, Cataluña exportó por valor de 46.604,0 millones de euros, cifra que supone un incremento del 8,8% superior a la del mismo periodo del 2016, según datos de la Secretaria de Estado de Comercio de España[3].

Ahora bien, bajo el mismo periodo de análisis, las exportaciones dirigidas a la Unión Europea[4] (65,2% del total de las ventas catalanas al exterior) han ascendido un 7,6%; entre ellas, las que tienen como destino la Zona Euro (52,9% del total) han aumentado un 7,6%.

Por su parte, las ventas dirigidas a países no pertenecientes a la UE, que representan el 34,8% del total, han aumentado globalmente un 11,1%, de los cuales un 5,8% del total se dirige a América Latina, cifra que supone un incremento del 7,1% superior a la del mismo periodo del 2016, siendo los mejores comportamientos los de México (+4,8%) y chile (+11,2%), países con los que la UE tiene acuerdos preferenciales.

Bajo esas cifras económicas y teniendo en cuenta la situación hipotética de independencia, las exportaciones catalanas pasarían a estar gravadas por la TEC, lo cual implicaría un incremento del precio de las exportaciones catalanas y por consiguiente una pérdida de competitividad en su comercio exterior. Sumado a ello, se verían afectadas las ventas desde Cataluña a todos los países con los que la UE tiene acuerdos preferenciales dado que estas reducciones arancelarias también quedarían eliminadas[5].

En conclusión, la independencia de Cataluña tendría una repercusión negativa inmediata en su comercio exterior. La salida de la UE y por tanto la imposición de aranceles y demás efectos descritos, tendría previsiblemente como consecuencia la caída en los flujos de comercio, llevando por tanto a una caída de los ingresos fiscales y del PIB.

2. Efectos sobre las inversiones extranjeras directas (IED).-

La independencia catalana podría tener también efectos negativos en los flujos de inversión. La inversión directa depende de factores como la seguridad y estabilidad del marco jurídico, político, administrativo y fiscal. Además, la inversión directa se dirige de forma preferente a grandes mercados como la UE.

Es así, que IED en Cataluña en el año 2015 ha sido de 4.783 millones de euros, lo que supone un 57,8% más respecto al año 2014 y un 58,8% más respecto a la media del periodo 2008 hasta el 2014. Esto hace que la IED en Cataluña represente un 22,0% del total invertido en España en 2015.

Según FDI Markets, la otra fuente disponible, en 2015 se invirtieron 5.224 millones de euros en Cataluña por parte de empresas extranjeras. Esto supone un 179,5% más que el año 2014, y un 122,5% más que la medida del período 2008 – 2014. Este volumen de inversión sitúa a Cataluña como la cuarta región de Europa con más IED en el 2015.

En este sentido, Cataluña podría perder una parte de su stock de inversiones al estar fuera de la UE y al tener que redefinir su marco jurídico, político, administrativo y fiscal. Sumado a ello, los elevados costos comerciales, económicos y financieros que supondría estar fuera de la UE, también tendrían un efecto negativo sobre los flujos de inversión.

 3. Efecto sobre el turismo.-

Los ingresos por turismo de Cataluña también podrían verse afectados en alguna medida por la hipotética independencia. En el año 2016, España recibió 75,6 millones de visitantes extranjeros, casi un 10,3% más que en el 2015, según la estadística de Movimientos Turísticos en Frontera (FRONTUR), de los cuales casi una cuarta parte (23,4%) del total de personas extranjeras que visitaron España, tiene como destino Cataluña, representando un total de 18 millones de turistas extranjeros, lo que supone un incremento del 4% con respecto al año 2015.

Bajo ese contexto, la no pertenencia a la unión económica y monetaria podría suponer un efecto negativo sobre los turistas de la zona de click here euro, principal turismo emisor a Cataluña, por no tener una moneda común. Así, por cada 100.000 turistas extranjeros que cambiarán Cataluña por otros destinos en España, Cataluña perdería 90,3 millones de euros, equivalente al de su 0,04% PIB.

4. Independencia y eurozona.-

La hipotética independencia de Cataluña implicaría la salida de la unión monetaria europea, no obstante podrían adoptar el euro unilateralmente, al igual que Kosovo y Montenegro, pero con nula influencia sobre su tipo de cambio ni sus tipos de intereses, lo que podría encarecer sus exportaciones y reducir su competitividad[6]. De igual modo, la independencia también produciría la desconexión de Cataluña del Banco Central Europeo (BCE), algo que eliminaría el acceso al crédito de las entidades financieras catalanas, igualmente, se suspendería la recepción de fondos europeos o el acceso a los fondos del Banco Europeo de Inversiones.

5. Otros aspectos relevantes.-

Actualmente Cataluña, es un centro importante de logística y transporte internacional. El puerto de Barcelona es una de las grandes puertas de entrada de mercancías no sólo a España sino también a la UE, si Cataluña no es parte de la unión aduanera, su flujo se verá posiblemente mermado en beneficio de otros puertos cercanos que si forman parte de la UE, como el puerto de Valencia.

También es uno de los principales corredores de mercancías desde el resto de España hacia la UE. Si no fuese parte de la unión aduanera, el tránsito podría verse igualmente afectado por cuestiones aduaneras para el tránsito de las mercancías dentro de la UE.

III.- Conclusiones

La independencia de Cataluña tendría, por tanto, efectos adversos sobre los flujos comerciales, el turismo y la inversión extranjera, lo que reduciría significativamente el PIB de una Cataluña independiente.

En la actualidad, Cataluña, en cuanto que parte de un Estado miembro de la UE como es España, disfruta del mercado único, lo que le permite circular libremente por Europa a sus productos, capitales, personas y servicios. La introducción de aranceles supondría sobrecostos en sus exportaciones y quedaría automáticamente excluida de la red de acuerdos comerciales que la UE tiene suscritos. Esos sobrecostos afectarían negativamente a la competitividad de esos productos frente a los españoles y del resto de la UE.


( * ) Fuente de imagen: @sortuEH

[1] Se entiende por unión económica y monetaria el proceso destinado a armonizar las políticas económicas y monetarias de los Estados miembros de la Unión con el fin de implantar una moneda única.

[2] Definida en términos generales como derechos de aduana comunes aplicables a la importación de mercancías procedentes de terceros países.

[3] Los datos fueron extraídos de los últimos estudios e informes sobre el comercio exterior de Cataluña, disponible en el siguiente: http://www.icex.es/icex/es/navegacion-principal/que-es-icex/donde-estamos/red-territorial-de-comercio/navegacion-principal/inicio/index.html?idComunidad=7

[4] Las ventas a Francia y Alemania como principales destinos, representaron una participación en el total de la exportación catalana del 15,9% y 11,3% respectivamente; destacan asimismo, los incrementos de las exportaciones a Italia (7,8%), Portugal (6,8%), Reino Unido (3,5%), Países Bajos (14,8%) y Polonia (13,2%), respecto del mismo conjunto del año anterior.

[5] Reino Unido votó en referéndum salir de la UE hace más de un año, y esa salida provocó que el Reino Unido se quedara fuera de las decenas de acuerdos comerciales firmados por la UE. Dicho de otro modo, una declaración de independencia de Cataluña la convertiría en un tercer Estados respecto a la UE y por lo tanto no se le aplicaran los tratados.

[6] La adopción unilateral del euro por parte de un país conlleva una pérdida de autonomía en determinadas cuestiones de política económica: i) pérdida de capacidad para llevar a cabo una política monetaria autónoma, ii) adoptar su política fiscal al área del euro, y iii) problema de falta de reservas en su banco central, al no poder emitir moneda, y solo obtener euros de sus transacciones económicas y financieras con el resto del mundo.

Escrito por Joel Cordero Herrera

Abogado, especialista en Relaciones Internacionales por la Academia Diplomática del Perú (ADP) y candidato a Magister en Derecho Internacional Económico por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

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