El trabajo infantil a partir de “¿Quién quiere ser millonario?”

La genial película de Danny Boyle ha dado mucho que hablar desde su estreno en el año 2008. Con 8 Oscar, 4 Globos de Oro y otros 13 premios más, la historia nos relata de la manera más vívida e impactante posible la vida de tres niños huérfanos en la India y, a su vez, muestra la realidad de muchos otros niños. Se trata de los hermanos Salim y Jamal, y de su amiga Latika.

Jamal decide concursar en el programa de televisión “¿Quién quiere ser millonario?” y es de ese modo como va recordando diferentes episodios de su infancia, las cuales, coincidentemente, le ayudan a responder las preguntas del concurso. A través de los flashbacks, la película muestra las precarias condiciones de vida de los niños en un barrio de bajos recursos en Bombay.

La vida de los pequeños hermanos que cambia drásticamente cuando su madre muere en medio de un violento ataque por parte de un grupo musulmán. Es entonces que conocen a Latika y que juntos deben enfrentarse a una realidad hostil; y, en medio de la delincuencia, la pobreza y las mafias, se ven forzados a trabajar para poder sobrevivir. Los niños viven en un basurero hasta que un hombre llamado Maman los encuentra y los traslada a una casa donde muchos niños son forzados a mendigar a cambio de comida y un lugar para dormir.

Por un largo tiempo, los menores estuvieron sometidos a una mafia que se dedicaba a la explotación infantil; esta mafia captaba niños de la calle o “slumdogs”, les obligaban a pedir limosna en las calles, e incluso muchas veces los sometían a crueles maltratos físicos para obtener más dinero. Es así como los menores crecieron en un ambiente donde la pobreza, la codicia y la delincuencia eran parte de su vida diaria, lo cual claramente influyó en su desarrollo e integridad de manera negativa.

La India, siendo el segundo país con más habitantes a nivel mundial, sufre de una pobreza extendida desde hace ya varias décadas, esta situación obliga a las niñas y niños a trabajar tanto en zonas urbanas como rurales. Aproximadamente el 25 por ciento de las niñas y niños de la India deben trabajar[1], la mayoría de ellos en una situación de casi esclavitud.

Más de trescientos mil niñas y niños son obligados a mendigar por las calles en la India[2]. Es verdad también que estos son mutilados, quemados, drogados y sometidos a toda clase de torturas a fin de que consigan más dinero al mendigar. Así por ejemplo, en una escena muy cruda del film se observa que Maman les quemaba los ojos a los niños que lograban cantar bien y así estos generen compasión de las personas en la calle.

¿Qué entendemos por trabajo infantil? ¿Qué implica ello?

De esta manera, es pertinente tener clara la definición de trabajo infantil. Para ello, se utilizará la que nos brinda la Organización Internacional del Trabajo (en adelante OIT):

(…) el trabajo infantil comprende las categorías siguientes: Un trabajo realizado por un niño que no alcance la edad mínima especificada para el tipo de trabajo de que se trate, y que, por consiguiente, impida probablemente la educación y el pleno desarrollo del niño; un trabajo que ponga en peligro el bienestar físico, mental o moral del niño, ya sea por su propia naturaleza o por las condiciones en que se realiza, y que se denomina trabajo peligroso y; las formas incuestionablemente peores de trabajo infantil, que internacionalmente se definen como esclavitud, trata de personas, servidumbre por deudas y otras formas de trabajo forzoso, reclutamiento forzoso de niños para utilizarlos en conflictos armados, prostitución y pornografía, y actividades ilícitas.[3]

Ahora, el trabajo que realizaban Salim, Jamal y Latika al ser obligados a mendigar, cantar y limpiar las lunas de los autos se definiría como trabajo peligroso de la siguiente manera:

(…) los trabajos en que el niño queda expuesto a abusos de orden físico, psicológico o sexual; los trabajos que se realizan bajo tierra, bajo el agua, en alturas peligrosas o en espacios cerrados; los trabajos que se realizan con maquinaria, equipos y herramientas peligrosos, o que conllevan la manipulación o el transporte manual de cargas pesadas; los trabajos realizados en un medio insalubre en el que los niños estén expuestos, por ejemplo, a sustancias, agentes o procesos peligrosos, o bien a temperaturas o niveles de ruido o de vibraciones que sean perjudiciales para la salud y; los trabajos que implican condiciones especialmente difíciles, como los horarios prolongados o nocturnos, o los trabajos que retienen injustificadamente al niño en los locales del empleador[4].

Es evidente que cualquier forma de trabajo infantil resulta perjudicial para los menores de edad tanto en su salud como en su bienestar en general, incluso existe una estrecha relación entre el trabajo infantil y la deserción escolar. Por ello es que el trabajo infantil ayuda a perpetuar el círculo vicioso de la pobreza: un niño no va al colegio porque debe trabajar y, por lo tanto, no obtiene la educación necesaria que le aseguraría un futuro mejor.

El trabajo infantil en el Derecho Internacional

Cabe preguntarse, ahora ¿cuál es la labor que ha ido realizando la comunidad internacional para erradicar el trabajo infantil? En el marco de la promoción y protección de los Derechos Humanos la OIT, agencia tripartita de la ONU, ha creado el programa IPEC (Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil) en el año 1992. A través de este programa se han ido firmando Convenios y Recomendaciones; y formulando políticas públicas en 88 países.

Es importante tomar en cuenta los siguientes Convenios y Recomendaciones:

  • Convenio 138: Fue aprobado en el Perú en mayo del 2001. Establece una edad mínima para trabajar, la cual no debe ser inferior a la edad de escolaridad obligatoria. Además, compromete a los países miembro la elevación progresiva de la edad mínima para trabajar.
  • Convenio 182 y Recomendación 190: Estas establecen cuáles son las peores formas de trabajo infantil, asimismo, da planes específicos para eliminar el trabajo peligroso.

De la misma manera, el Perú ha ratificado el “Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños” en el 2002. Este protocolo tiene como finalidad combatir la trata de personas, prestando especial atención a los niños y las mujeres, así como fomentar la protección de los derechos humanos de las víctimas de trata de personas.

Normativa nacional respecto al trabajo infantil

Por otro lado, en el marco normativo interno también se protege de manera amplia los derechos de los menores de edad con respecto al trabajo infantil. Es así que, en primer lugar, la Constitución Política del Perú (1993), en el artículo 23 brinda especial atención a los menores de edad que trabajan: “El trabajo, en sus diversas modalidades, es objeto de atención prioritaria del Estado, el cual protege especialmente a la madre, al menor de edad y al impedido que trabajan”.

Igualmente, el Código de los Niños y Adolescentes protege la integridad personal de los mismos en el artículo 4 de la siguiente manera: “(…) Se consideran formas extremas que afectan su integridad personal, el trabajo forzado y la explotación económica, así como el reclutamiento forzado, la prostitución, la trata, la venta y el tráfico de niños y adolescentes y todas las demás formas de explotación”.

Luego, se reconoce el derecho al trabajo del adolescente (desde cumplidos los 12 años hasta alcanzar la mayoría de edad):

Artículo 22.- Derecho a trabajar del adolescente. –

El adolescente que trabaja será protegido en forma especial por el Estado. El Estado reconoce el derecho de los adolescentes a trabajar, con las restricciones que impone este Código, siempre y cuando no exista explotación económica y su actividad laboral no importe riesgo o peligro, afecte su proceso educativo o sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social.

Para garantizar la protección de los derechos fundamentales de los adolescentes que trabajan, se desarrolló en dicho Código el “Régimen para el Adolescente Trabajador”. En la cual se establece el requerimiento de una autorización para que el menor trabaje, así como edades mínimas para determinados trabajos:

  1. Quince años para labores agrícolas no industriales;
  2. Dieciséis años para labores industriales, comerciales o mineras; y,
  3. Diecisiete años para labores de pesca industrial.

En el 2012, se aprobó la Estrategia Nacional para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil a través del Decreto Supremo N° 015-2012-TR. Vale la pena mencionar que la estrategia incorporó, entre otros, los enfoques de género e interculturalidad. El primero permite poner en evidencia las disparidades entre los géneros pues las niñas y adolescentes mujeres se ven privadas de su derecho a la educación y soportan la triple carga de trabajo, escolaridad y tareas domésticas. El enfoque intercultural busca asegurar una respuesta flexible y adaptada a la diversidad y peculiaridad que pueda presentar el trabajo infantil tanto en zonas urbanas como rurales, así como en entornos culturales y sectores económicos específicos.

La más reciente normativa respecto a trabajo infantil es del presente año. El Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo, mediante la Resolución Ministerial No. 114-2016-TR, aprobó la siguiente definición funcional del trabajo infantil: “niños de 5 a 11 años que realizan al menos una hora a la semana, una o más actividades económicas en el marco de la frontera de la producción del Sistema de Cuentas Nacionales y aquellos adolescentes de 12 a 17 años en trabajo peligroso”.

A manera de reflexión: La situación de las niñas y los niños peruanos

Para finalizar el presente artículo, es importante mencionar brevemente cuál es la situación de las niñas y los niños en nuestro país y las condiciones de los menores de edad que trabajan.

Aproximadamente 859.200 menores de edad entre 5 y 17 años realizan trabajo infantil. La mayoría de trabajo infantil se da en áreas rurales, pues esta es seis veces mayor que en áreas urbanas, la mayoría de niños trabajan como peones de labranza y peones agropecuarios. Por otro lado, como en la película “¿Quién quiere ser millonario?”, en el Perú también se encuentra una fuerte relación entre la pobreza y el trabajo infantil: la tasa de trabajo infantil fue de 25,8 por ciento, 16 por ciento y 8,2 por ciento, para los niños que viven en pobreza extrema, pobreza no extrema y no pobreza; respectivamente[5].

En suma, el trabajo infantil es un problema generalizado en muchos países. En los últimos años, esta situación se ha ido visibilizando tanto nacional como internacionalmente; sin embargo, aún hay muchos temas que no se han tocado con la suficiente profundidad y que merecen una mayor tutela estatal como son la trata de menores en la selva y la explotación sexual.


[1] UNICEF Panorama: La india. https://www.unicef.org/spanish/infobycountry/india_background.html Consulta: 10 de noviembre de 2016.

[2] ABC Internacional “Las mafias drogan y obligan a mendigar a más de 300.000 niños en la India”. 01 de junio de 2016. http://www.abc.es/internacional/abci-mafias-drogan-y-obligan-mendigar-mas-300000-ninos-india-201606012127_noticia.html. Consulta: 10 de noviembre de 2016

[3] http://www.ilo.org/ipec/facts/lang–es/index.htm Consulta: 10 de noviembre de 2016.

[4] http://www.ilo.org/ipec/facts/lang–es/index.htm Consulta: 10 de noviembre de 2016.

[5] Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo. “Magnitud y características del trabajo infantil en el Perú: Informe 2015”.

Vianka Villena Fernández Baca
Miembro de la comisión de Actualidad Jurídica de la Asociación Civil Foro Académico. Alumna de 6to ciclo de la Facultad de Derecho de la PUCP.