Elephant: violencia, armas y el costo de la Segunda Enmienda

Hay poco dinero, pero hay muchas balas

Hay poca comida, pero hay muchas balas

Hay poca gente buena, por eso hay muchas balas

Calle 13 – La bala

El presente artículo analizará cuestiones referidas al uso de armas a raíz de Elephant, película que recrea la masacre ocurrida en el Instituto Columbine en 1999 donde murieron 15 personas y 24 terminaron heridas. Los hechos retratados fueron perpetrados por dos alumnos que se suicidaron tras la masacre, la película nos introduce por medio de la perspectiva de los personajes a la cotidianeidad de la vida en el instituto, mostrando lo habitual del bullying, la violencia naturalizada en la sociedad americana y lo sencillo de conseguir armas y adiestrarse en su uso.

El uso de armas en Estados Unidos tiene una historia particular tanto culturalmente como en su legislación. El derecho a portar armas se encuentra en la Segunda Enmienda de la Constitución Americana, firmada en 1791, donde literalmente se menciona:

“A well regulated militia being necessary to the security of a free State, the right of the People to keep and bear arms shall not be infringed”

(Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre, el derecho del Pueblo a poseer y portar armas no será infringido).

La razón tras la segunda enmienda se encontraba en luchar contra insurrecciones, optimizar el derecho a la legítima defensa y velar por un gobierno basado en la constitución. Estas razones se encuadran en cierto contexto histórico y cultural específico marcado por el largo proceso de tránsito de las 13 colonias a un país consolidado.

La cultura y el derecho viven en América procesos de manera singular, se retroalimentan el uno al otro de forma recíproca. La Segunda Enmienda marcó un hito en la cultura estadounidense, por lo cual la posesión de armas es una práctica usual en la mayoría de estados y la información sobre su manipulación es de fácil acceso; sin embargo, a la luz de masacres como la de Columbine es preciso repensar si son más los beneficios que los peligros que atañen una política como la americana.

La mayoría de estados tienen su propia regulación con respecto a la compra de armas, pero sin desnaturalizar lo establecido en la Segunda Enmienda, por lo que ninguna ley puede restringir a nadie el derecho a poseer armas. En la mayoría de estados se establecen requisitos básicos como el tener más de 21 años y licencia de conducir, pero a la vez existen supuestos que impiden portar armas, los cuales son: no ser fugitivo de la justicia, no ser adicto a alguna droga, no estar condenado por violencia doméstica, no ser inmigrante sin papeles, no haber sido condenado con prisión durante más de un año.

Para tener una referencia cercana se hará una breve comparación con la normativa local. En el Perú, el reciente reglamento (de la Ley 30299) -aprobado en julio de este año- regula el uso de armas de fuego, municiones, explosivos, productos pirotécnicos y materiales relacionados de uso civil ha modificado sus principales requisitos. Dentro de estos requisitos se encuentra la obligatoria capacitación por parte de la SUCAMEC (Superintendencia Nacional de Control de servicios de Seguridad, Armas, Municiones y Explosivos de Uso Civil), además se emitirá un sistema de tarjetas de propiedad por cada arma. Si bien las prohibiciones a ciertos ciudadanos son parecidas a la normativa norteamericana, la normativa nacional resalta que las armas se entregarán solo una por cada persona.

Si bien el Perú es un país que comparte un proceso histórico distinto al americano, nos permite analizar si el derecho a portar armas tiene vigencia hasta ahora, a sabiendas que E.E.U.U. es el país con más tragedias por el uso indiscriminado de armas, en donde el poco control normaliza la violencia como una solución a los problemas cotidianos. La actitud adoptada por Estados Unidos es quizá anacrónica al día de hoy, y, aunque es una práctica cultural consolidada, debe ser reexaminada para así producir medidas menos violentas para procurar la defensa propia y preguntarnos si el derecho a portar armas sigue defendiendo los derechos que alguna vez defendió.

¿Se debe liberar el uso de armas en el Perú o, por el contrario, se deben eliminar las licencias de armas? Este es un debate que se planteó desde las instituciones públicas y privadas a inicios de este año -cuando dos policías fueron baleados en Breña, un cambista asesinado en San Isidro y el asalto de dos hospitales en Lima- frente al continuo descontento social frente a la inseguridad ciudadana.

Nuestra respuesta es no, aún en un país como el nuestro, el precio a pagar es muy caro y no es en el uso de armas en donde se haya la solución a los problemas de seguridad ciudadana si no en el trabajo de prevención de la delincuencia, en brindarle mayores oportunidades de desarrollo y educación a los menores de edad, todo el trabajo debe ser dado en los ámbitos pre penales para que el problema sea atacado de manera estructural y cortado de raíz.


Bibliografía:

1). http://laopinion.com/2016/06/18/por-que-en-eeuu-cualquiera-puede-comprar-un-arma-de-fuego/

2). http://rpp.pe/politica/estado/conoce-los-cambios-del-nuevo-reglamento-de-uso-civil-de-armas-de-fuego-noticia-977152

3). http://peru21.pe/actualidad/perez-guadalupe-plantea-eliminar-licencias-armas-2241831

4). http://laopinion.com/2016/06/18/por-que-en-eeuu-cualquiera-puede-comprar-un-arma-de-fuego/

5). Elephant – Gus Van Sant

Ruben Vela y Brayan Rojas
Ruben Vela es alumno de 8vo ciclo de la Facultad de Derecho de la PUCP y miembro de la comisión de Actualidad Jurídica de la Asociación Civil Foro Académico. Brayan Rojas es alumno de 7mo ciclo de la Facultad de Derecho de la PUCP y miembro de la comisión de Actualidad Jurídica de la Asociación Civil Foro Académico.