La ineficaz política antidrogas actual en el Perú

G14081043. JPG MÉXICO, D.F. México-Adicciones.- El consumo de drogas, alcohol y tabaco en los centros laborales de México va en aumento. Tan sólo en la industria manufacturera se detectó que de mil trabajadores 60% era adicto, de acuerdo con información de la Confederación de Trabajadores de México (CTM). RML. Foto: Archivo Agencia EL UNIVERSAL

Las pasadas elecciones presidenciales nos generaron un amplio debate y, para algunos, constituyeron una época de estrés constante a la expectativa de quién se convertiría en el o la siguiente gobernante del país. A pesar de las disidencias de algunos, uno de los principales ejes de discusión y preocupación fue la posibilidad de que nuestro país se sumergiera en un Estado controlado por las organizaciones de narcotraficantes y que respondiera, por tanto, a intereses ajenos a los del pueblo. La amenaza del “narcoestado”, como se le ha denominado coloquialmente, sigue aún latente y lo seguirá hasta que el gobierno no controle su principal negocio: el tráfico ilícito de drogas. Las ganancias exorbitantes que genera este mercado son tales que en países con una infraestructura institucional débil como los del continente africano, han corrompido hasta el último de los funcionarios y, lo que es más grave, han conseguido financiar actividades como la fabricación de armas y atentados terroristas. A propósito de lo comentado, en la presente editorial buscaremos resolver las siguientes interrogantes: ¿cómo se encuentra nuestra actual política antidrogas y cuáles son los retos que le espera al próximo gobierno?

Precisiones conceptuales previas

Queremos iniciar realizando una precisión conceptual sobre los términos que emplearemos en esta editorial. Mucho se habla de la legalización de las drogas y de la despenalización de las mismas; sin embargo, no tenemos claro qué es lo que entendemos por cada uno de estos conceptos. Para Fabián Novak, la legalización refiere a un concepto más amplio que “implica abolir la leyes y las penalidades asociadas que prohíban la producción, venta, distribución y posesión de drogas psicoactivas. Por tanto, la legalización de las drogas buscaría en la práctica el mismo tratamiento que se da al alcohol, el tabaco o la aspirina”[1]. Por otro lado, la despenalización hace referencia al retiro de las penas previstas para las actividades relacionadas a las drogas como la producción, distribución, comercialización, posesión o consumo.

En este sentido, emplearemos el termino “legalización” de las drogas para referirnos a la “regulación” de sustancias de procedencia mineral, vegetal o animal que introducidas en el organismo son capaces de producir graves alteraciones funcionales o la muerte (drogas tóxicas); alterar la sensibilidad, producir efectos estimulantes, deprimentes, narcóticos o alucinógenos y cuyo uso continuado genera adicción (estupefacientes); o capaces de producir efectos intensos hasta el punto de causar cambio profundos de la personalidad (drogas psicotrópicas).

Actual política de lucha contra las drogas en el Perú

Antes de defender una u otra política debemos determinar qué es lo que se quiere combatir o erradicar. ¿Queremos eliminar todas las drogas? De las drogas que se quieren combatir, ¿qué buscamos reducir o eliminar? ¿La producción, fabricación, comercialización, distribución o el consumo? En términos simples, ¿cuál es el objetivo de la política antidroga?

Las drogas en general son sustancias que pueden servir para múltiples propósitos, muchos de ellos aplicados en la medicina para curar o tratar enfermedades, pero existe consenso que un grupo de drogas causan severos daños no solo para quien las consume, sino también para sus familiares y demás personas que las rodean. Por tanto, sería un despropósito pretender erradicar todas las drogas, pero también sería contraproducente permitir la circulación de estas sin restricciones, por lo que es imposible negar que un grupo de estas sustancias son negativas para la salud desde cualquier ángulo que se las vea (drogas tóxicas, estupefacientes y psicotrópicos) y constituyen un problema actual en las sociedades del mundo.

Sin embargo, no podemos dar la espalda a un fenómeno social que acaece todos los días y que representa la principal causa de la existencia del mercado de las drogas: el consumo con fines recreativos. Esto se presenta principalmente porque las personas buscan en las drogas la satisfacción que brindan efectos alucinógenos, estimulantes y psicotrópicos por diversas razones prefiriéndolos ante los efectos nocivos que, en muchos casos, saben que les causarán al sistema nervioso o incluso la muerte. No obstante, este es otro problema que existe tanto como existe el alcoholismo o la adicción al tabaco, los cuales tienen otro esquema de soluciones y política de lucha. Teniendo en cuenta estos hechos, consideramos que una efectiva política de la lucha contra las drogas debe construirse tomando en cuenta la existencia de este problema social previo y la arquitectura y funcionamiento de su mercado con la finalidad de controlar y reducir al mínimo la incidencia de casos de adicciones.

En el Perú, la actual política de lucha contra las drogas consiste en la vigencia de normas que penalizan ciertas actividades relacionadas a las drogas ilícitas y programas de erradicación compulsiva de hoja de coca, así como programas de educación destinados a la prevención de su consumo en jóvenes y adolescentes.

El artículo 296 del Código Penal (en adelante, CP) penaliza la promoción o favorecimiento al tráfico ilícito de drogas, prohibiendo específicamente acciones como la fabricación, el tráfico (entendido como venta o transferencia), posesión para su tráfico ilícito, acopio, transporte de insumos y la financiación de las actividades antes mencionadas. Asimismo, el artículo 296-A del CP penaliza el cultivo, siembra y comercialización de la amapola y la marihuana. Por su parte, el artículo 296-B del CP se encarga de penalizar el tráfico ilícito de insumos químicos y productos fiscalizados; de este modo, quedan prohibidos la importación, exportación, fabricación, producción, preparación, elaboración, transformación, almacenamiento, posesión, transporte, adquisición, y venta de dichos insumos obtenidos para la elaboración ilegal de drogas.

Del mismo modo, están previstas penas de cárcel de hasta 7 años para quienes micro comercialicen o micro produzcan drogas, siendo el límite entre lo micro y macro 50 gramos para la pasta básica de cocaína, 25 gramos para el clorhidrato de cocaína, 5 gramos para el látex opio, 100 gramos para la marihuana y 2 gramos para el éxtasis. También están penados el suministro indebido de drogas por profesionales sanitarios, así como la coacción, inducción o instigación al consumo.

Sin embargo, en el Perú, así como en países como México, Chile y Uruguay (aunque en este último la marihuana se ha legalizado completamente), la posesión para consumo propio e inmediato no se encuentra penalizada.

A estas penas contempladas en la legislación, se suman las acciones de erradicación forzosa de cultivos de hoja de coca que formaron parte de las políticas antidrogas peruana desde el año 2000, y que consistía en la búsqueda, incautación de coca y destrucción de cultivos ilegales de esta planta especialmente en áreas ubicadas en sierra y selva. Sin embargo, en el año 2011, luego de diez años de aplicada esta política, Roger Rumrril, consultor internacional en materia de drogas, señaló que a pesar de los esfuerzos por la erradicación compulsiva, los cultivos ilegales de hoja de coca se habían duplicado.

Así, menciona que “el Perú inicio en 2000 la política de erradicación compulsiva de hoja de coca cuando había más de 30 mil hectáreas de esos cultivos; y en el 2010, luego de una década, existen 61.200 mil hectáreas, de acuerdo al último informe de Naciones Unidas”[2], por lo que considera que esta política había sido un fracaso. Asimismo, un informe de la OEA divulgado en julio del 2011 reveló que, pese a la enorme incautación de drogas en la región, que llegó a 550,6 toneladas métricas de estupefacientes en el 2009, el consumo no se ha reducido ni se ha socavado a los cárteles del narcotráfico. A pesar de esto, el presidente Ollanta Humala celebró la noticia de que nuestro país había superado largamente la meta trazada de reducción de cultivos de hoja de coca de 35 000 hectáreas el año pasado y que, según las cifras de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas, en el año 2015 se lograron comercializar US$ 270 millones en productos de los cultivos alternativos como el cacao, café y palma aceitera[3].

La problemática de las drogas en un problema complejo que lleva atada otros problemas sociales como el crimen organizado, el consumo de drogas, la corrupción de funcionarios y el lavado de dinero, por lo que la solución debe ser igual de compleja y articulada.

Creemos que la actual política antidroga debe ser reformulada por su evidente ineficacia en nuestro país y en otros con similares condiciones. Asimismo, dicha política debe construirse tomando en cuenta las otras problemáticas conexas, en especial el consumo de drogas en jóvenes y adolescentes, la presencia de un mercado que, como todo, cuenta con una demanda y oferta y funciona y rige por las mismas reglas y principios económicos de los mercados legales.

Consideramos también que la nueva política de lucha contra las drogas debe tender más a la despenalización y debe contemplar como factores de análisis, la reducción del riesgo en el consumo, la reducción de la violencia tanto en la distribución como en la demanda, la disminución y desincentivación del consumo, un mejor empleo de los recursos del Estado, el respeto por la libertad de los consumidores y mayor coherencia con el tratamiento que se le da actualmente al alcohol y al tabaco.


(*) Redactado por Enzo Segovia Trocones

[1] NOVAK, Fabián: La Legalización de las Drogas: ¿Una alternativa viable para el Perú? Serie Amenazas a la Seguridad: El Narcotráfico. Instituto de Estudios Internacionales de la Pontificia Universidad Católica del Perú. p. 11.

[2] Cfr. http://www.americaeconomia.com/politica-sociedad/politica/experto-afirma-que-politica-antidrogas-del-peru-basada-en-erradicacion-fo

[3] Cfr. http://elcomercio.pe/peru/pais/peru-logro-meta-erradicacion-cultivos-ilegales-coca-noticia-1863428

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