La noche del antes y el después: De la captura de Abimael Guzmán, la época del terrorismo y algunas heridas que no sanan

«Aquellos que no recuerdan su pasado están condenados a repetirlo” – George Santanaya

El reloj marcaba las 8:14 p.m. cuando Antonio Ketin Vidal, jefe de la Dirección Nacional contra el Terrorismo (DIRCOTE), ordenó la captura de Abimael Guzmán y Elena Iparraguirre quienes, se sospechaba dadas las investigaciones, se encontraban escondidos en la casa Nº 459 de la urbanización Los Sauces en Surquillo. En realidad, al ingresar en esa casa no cayeron solo ellos, sino también Laura Zambrano, otra integrante de la cúpula de Sendero Luminoso y los residentes de la casa, Maritza Garrido Lecca (bailarina) y su conviviente, Carlos Inchaústegui[1].

Así, Abimael Guzmán, líder de Sendero Luminoso y mejor conocido como el “Presidente Gonzalo”, artífice del famoso “pensamiento Gonzalo”, cayó la noche del 12 de septiembre del año 1992 tras años como dirigente principal del Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso. Y, desde ese momento, el Perú no volvió a ser el mismo.

El antes de la captura

Según la investigación realizada por la Comisión de la Verdad y Reconciliación (en adelante, CVR), Sendero Luminoso (SL, en adelante) nació en la década de los setenta como una escisión del Partido Comunista Bandera Roja. Fue liderado por Abimael Guzmán, un abogado y filósofo que se convirtió en el cimiento sobre el cual funcionaba SL. El movimiento buscó desde sus inicios la reivindicación de “guerra popular” sobre la base de un pensamiento que integraba partes del marxismo, leninismo, maoísmo y que fue mejor conocido como el “pensamiento Gonzalo”, el cual presenta al Estado como “un órgano de dominación de clase”[2] que constituye una dictadura sobre la nación, ya que un Estado guiado por el capitalismo, no importa el modelo, es regido solo por la burguesía[3].

SL existió unos primeros años de manera casi anónima a gran parte del país hasta sentirse lo suficientemente consolidado como para iniciar sus acciones. No fue sino hasta el 17 de mayo de 1980 en Chuschi (Ayacucho) que “un grupo armado de cinco encapuchados irrumpió en el local donde se guardaban las ánforas y padrones para las elecciones nacionales del día siguiente y quemaron once de ellas. […] El evento mereció apenas algunas líneas en un diario limeño, perdidas entre el alud de noticias sobre las primeras elecciones presidenciales en diecisiete años.”[4] A pesar de que en ese momento no se prestó mayor atención a ello, SL convertiría la destrucción de estas ánforas en el punto de inicio de la guerra popular que planeaba llevar a cabo[5]. Y, años después, el Perú entero lamentaría no haber notado a tiempo la amenaza que en realidad significaban.

Durante la década del ochenta, SL ganó adeptos y, con ello, también la solidez necesaria para llevar a cabo otro tipo de actos que incluyeron ataques a comunidades campesinas, nativas y a puestos policiales (en los cuales se sumaron una gran cantidad de asesinatos), también realizaron el asalto a la cárcel de Ayacucho[6]; generaron explosiones de coches bombas en distintas partes del país; se encargaron de dinamitar centrales eléctricas que provocaron los apagones que acompañarían como característica los años en que SL continuó con sus acciones; fueron autores del asesinato de Constantin Gregory[7] y atentados contra figuras como Domingo García Randa (en ese entonces presidente del Jurado Nacional de Elecciones), entre otros hechos que generaron el terror de la población y provocaron el inicio de una respuesta por parte del Estado.

Si bien dentro de todos estos años nos encontramos con una seguidilla de actos atroces e injustificables, probablemente el que se ha considerado el punto más alto, y que provocó que la ciudad de Lima se sumergiera en el más profundo pánico, fue el atentado en la calle Tarata en Miraflores, que dejó un saldo 25 muertos y más de 200 heridos el día 16 de julio de 1992. Sin embargo, para ese entonces, el país era apenas consciente de la gran cantidad de crímenes cometidos por Sendero Luminoso.

El después de la captura

Con la captura de Abimael Guzmán, Elena Iparraguirre y otros integrantes de la cúpula senderista, SL perdería a los más valiosos miembros de su estructura e iniciaría la decadencia de su accionar dentro del país. Si bien los ataques no se detendrían[8], ya que a pesar del “alto al fuego” pedido por Guzmán en el año 1993 facciones de SL anunciaron que continuarían con la “lucha armada”, poco a poco Sendero perdería protagonismo en el escenario peruano aunque nunca dejaría de sentirse como una amenaza latente[9].

Abimael Guzmán y Elena Iparraguirre serían juzgados por un Tribunal Militar Especial por el delito de traición a la patria y condenados a cadena perpetua. Años después, dichas juicios serían anulados por el Tribunal Constitucional por la violación del derecho al debido proceso que constituían y posteriormente se reanudarían los juicios en el fuero civil, con el resultado final de la reafirmación de la condena de cadena perpetua para ambos por parte de la Corte Suprema de Justicia[10].

En el año 2001 el gobierno de transición presidido por Valentín Paniagua creó la Comisión de la Verdad y la Reconciliación con el fin de ahondar en lo que significó el Conflicto Armado Interno, las causas de este, lo sucedido dentro de los años en que duró, un cálculo de las víctimas y el ofrecer un lugar para que todos aquellos afectados por tan terrible hecho en nuestra historia pudieran ser escuchados.

La violación sistemática de Derechos Humanos

La CVR estimó que entre los años 1980 y 2000 “pudieron haber muerto […

] 69,280 personas”, aunque los reportes recibidos se reducen a 23 969. Del total, se considera responsable a Sendero Luminoso “del 54 por ciento de las víctimas fatales reportadas a la CVR”[11], lo cual lo convierte en el principal ejecutor de crímenes de lesa humanidad durante el Conflicto Armado Interno, además de ser los principales responsables del inicio de dicho conflicto. Según el Informe de la CVR, SL como partido “representa la expresión de una ideología fundamentalista, sin respeto a la vida […]. Según sus bases filosóficas, políticas e incluso psicológicas, el PCP-SL “ve clases, no individuos”, de donde deriva su absoluta falta de respeto por la persona humana y por el derecho a la vida, incluyendo la de sus militantes, educados en un fanatismo convertido en su sello de identidad, lo que condujo a acciones terroristas y genocidas.”[12]

Entre los crímenes cometidos por miembros de Sendero Luminoso se cuentan los siguientes:

  1. a) Asesinatos y masacres: La CVR recibió reportes directos que llevaron al cálculo de 11 021 casos de personas asesinadas por SL, además que se le atribuyen 1 543 casos de desapariciones, lo cual elevaría el número a 12 564 personas. Dentro de las víctimas fatales, los reportes indicaron que el 12% de ellas fueron torturadas como escarmiento antes de su muerte y que los asesinatos y atentados fueron utilizados como una estrategia para causar zozobra en la población[13]. Asimismo, se ha afirmado que las modalidades utilizadas para asesinatos y masacres fueron “extremadamente crueles” y comprendieron degollaciones, lapidaciones y mutilaciones[14]entre otras, lo cual supone atentados directos al derecho a la vida y la dignidad humana.
  2. b) La tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes: Se considera responsable a SL por el 22.51 % de las torturas y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes reportados a la CVR[15]. Según el Informe, la tortura y otros tratos fueron infligidos a personas que SL consideraba “hostiles o insumisas”, lo cual se llegaba a extender en varios casos a los familiares de estas y que dichas prácticas se realizaron de forma generalizada, además de ser un mecanismo mediante el cual se mantenía el temor en la población[16].
  3. c) La violación sexual contra la mujer: Si bien le es atribuido en menor medida la comisión de violaciones sexuales a miembros de este grupo antisubversivo, y a pesar de dichas acciones se encontraban prohibidas dentro del discurso de SL, lo cierto es que hay testimonios que delatan la tolerancia por parte de los jefes del grupo hacia este tipo de acciones. Se han contado dos escenarios en los que principalmente se habrían cometido violaciones sexuales: el primero, “en el contexto de incursiones armadas en pequeños poblados andinos y amazónicos” y el segundo, “en los campamentos o “retiradas” establecidos por los subversivos para escapar a las fuerzas del orden”[17].
  4. d) La violencia contra los niños y las niñas: La CVR determinó que una práctica que sí fue generalizada hacia los niños y niñas por parte de integrantes de SL fue el reclutamiento forzado y su posterior adiestramiento para la ayuda a los fines del partido. También se registraron actos de tortura, tratos crueles, asesinato y violación contra niños y niñas; sin embargo, no se ha podido determinar que fuera una práctica sistematizada. A pesar de ello, la CVR concluyó en su Informe que “los graves actos perpetrados por parte del PCP-SL significan una grave vulneración al núcleo intangible de derechos fundamentales de todo ser humano transgrediendo, de esta manera, el derecho interno y el derecho internacional humanitario.”[18]
  5. e) La violación de Derechos Colectivos: entre las prácticas del SL que violaron derechos colectivos se cuentan el traslado forzoso de poblaciones y, especialmente, se resalta el caso de desplazamiento forzado interno y esclavitud sufrida por el grupo étnico Asháninkaque incluso devino en un patrón de comportamiento específico que incluía incursiones armadas, el desplazamiento, adoctrinamiento de niños en escuelas de “pioneros” y muerte a los líderes y a aquellos comuneros que se opusieran al régimen impuesto por SL, además de las situaciones de esclavitud a las que fueron sometidos[19].

Todos los actos aquí comentados han sido considerados por la CVR como crímenes de lesa humanidad en tanto constituyen violaciones no solo de lo establecido en el Estatuto de Roma en su artículo 7, sino también por las infracciones graves de los Convenios de Ginebra establecidas en el artículo 8 del mismo estatuto.

Es absolutamente innegable que existieron otros actores dentro del Conflicto Armado Interno. La ineficiencia del Estado para planear una estrategia antisubversiva a tiempo que evitara la gran cantidad de vidas humanas perdidas, la violación sistemática de Derechos Fundamentales por parte del mismo también, así como las acciones del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru y la propia población peruana que vio en la defensa y justicia por propia mano una salida a las amenazas a las que se veían expuestos constantemente, pero lo cierto es que el personaje principal del drama que vivió el Perú fue Sendero Luminoso y Abimael Guzmán, como su líder, tanto como la cúpula que manejaba este grupo terrorista, son responsables por todos los crímenes cometidos que aquí se han comentado.

El epílogo: Las heridas que no sanan

Han pasado veintitrés años de lo que algunos se han atrevido a llamar “la captura del siglo”. Aquella noche que definitivamente marcó un antes y un después en la historia del Perú, pero de la que pocos parecen saber. ¿Cómo afectó al Perú la época del terrorismo? ¿Qué nos quedó de este hecho tan traumático? Al parecer, las respuestas a estas preguntas se dividen en dos: lo que dirán las personas que vivieron aquellos años que quisieran enterrar en el olvido y lo que responderán los afortunados que no tuvieron que pasar las penurias que trajeron los toques de queda, los coches bomba, asesinatos, secuestros, desapariciones, violaciones, las noches en vela rogando porque aquello que parecía una pesadilla terminara y su país aprendiera de ello.

Uno de esos deseos se cumplió, sin duda. Con la caída de la cúpula de Sendero Luminoso, el régimen de terror en el que se vivía inició también su decadencia. Con el pasar de los años la vida volvió a ser tranquila, aunque nunca la misma; sin embargo, el aprendizaje es algo que nunca llegó. Lo sucedido entre 1980 y 1993, con la violación sistemática de Derechos Humanos tanto por parte de Sendero Luminoso como del mismo Estado, son hechos que se han convertido en tabú en nuestra sociedad. No se habla, no se toca, no se recuerda, no se sana.

Las heridas siguen abiertas, indudablemente. Es notorio en el temor a tocar el tema, en las miradas soslayadas y llenas de lágrimas de las personas que tuvieron la desdicha de vivir esos años. Es evidente en el eco que aún se escucha de los gritos desgarradores de familias destrozadas por la pérdida de sus hijos, padres, hermanos, tíos, primos, abuelos, amigos. Es tan claro como el hecho de que nuestro país carece de una memoria colectiva a la cual aferrarse, porque todos parecieron vivirlo en distintos niveles. A esto hemos de sumar los pobres intentos que poco a poco parecen quedar en el olvido por generar una conciencia sobre lo sucedido, aunque son de destacar iniciativas como la muestra fotográfica Yuyanapaq: para recordar, el monumento a las víctimas del terrorismo, “el Ojo que llora”, o el Lugar de la Memoria, pero ello no parece ser suficiente.

“Aquellos que no recuerdan su pasado están condenados a repetirlo” reza el inicio de este artículo y, por muy trillado que pudiera llegar a sonar, parece el rezo de una profecía auto-cumplida. La falta de consciencia sobre lo que realmente significó el periodo de 1980-2000 y lo que nos dejó como nación son falencias que pueden llevarnos a la desgracia de sufrir nuevamente los horrores de una lucha en la cual los únicos inocentes que nos queden, al final, sean los que ya no están.


(*) Artículo redactado por Génesis Abigail Vargas Canales
[1]BARBERO, Felipe. “Abimael Guzmán: Hoy de cumplen 23 años de la captura del siglo”. En: El Comercio. Publicado el 12 de septiembre del 2015. Consulta: 13/09/2015. http://elcomercio.pe/politica/actualidad/abimael-guzman-hoy-se-cumplen-23-anos-captura-siglo-noticia-1840328
[2]BARBA, José. “Pensamiento Gonzalo”. En: Diario Correo. Publicado el 16 de enero del 2012. Consulta: 12/09/15. http://diariocorreo.pe/opinion/pensamiento-gonzalo-395700/
[3]ÍBIDEM.
[4]COMISIÓN DE LA VERDAD Y RECONCILIACIÓN. Tomo II. “Capítulo 1: Los actores armados”. En: Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Lima, 2003, p. 29. Consulta: 12/09/2015. http://www.derechos.org/nizkor/peru/libros/cv/ii/82.html
[5]ÍBIDEM
[6] Ataque perpretado el tres de marzo de 1982, en el cual falleció un policía y fueron liberados 304 terroristas.
[7]Funcionario de la Agencia Norteamericana Para el Desarrollo Internacional que fue asesinado en el año 1988.
[8]Se siguieron registrando hechos cruentos como el asesinato de 65 personas en el departamento de Junín en el año 1993
[9]Otros ataques de mayor envergadura serían registrados entre esos años, pero perpetrados por el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).
[10]BARBERO, Felipe. Óp. Cit.
[11]COMISIÓN DE LA VERDAD Y RECONCILIACIÓN. “Conclusiones generales del Informe Final de la CVR”. Óp. Cit. Consulta: 12/09/15. http://www.derechos.org/nizkor/peru/libros/cv/con.html
[12]Ídem. Tomo II. “Capítulo 1: Los actores armados”, p. 127. Consulta: 12/09/2015.
http://www.cverdad.org.pe/ifinal/pdf/TOMO%20II/CAPITULO%201%20-%20Los%20actores%20armados%20del%20conflicto/1.1.%20PCP-SL/CONCLUSIONES.pdf
[13]Ídem. Tomo IV. “Capítulo 1: Patrones de la perpetración de los crímenes y de las violaciones de Derechos Humanos”, p. 15-25. Consulta: 13/09/2015.http://www.derechos.org/nizkor/peru/libros/cv/vi/11.pdf
[14]Ídem, p. 54.
[15]Asimismo, se considera al Estado como principal responsable de esta clase de crímenes, dado que se le atribuye el 74.09% y al MRTA el 0.68%, además de elementos no determinados (1,91%).
[16] COMISIÓN DE LA VERDAD Y RECONCILIACIÓN, p. 184-211. Consulta: 13/09/2015. http://www.derechos.org/nizkor/peru/libros/cv/vi/14.pdf
[17]Ídem, 280-281. Consulta: 13/09/2015.http://www.derechos.org/nizkor/peru/libros/cv/vi/15.pdf
[18]Ídem, 605-617. Consulta: 12/09/2015. http://www.derechos.org/nizkor/peru/libros/cv/vi/18.pdf
[19]Ídem, 653-656 y 708-713. Consulta: 13/09/2015.http://www.derechos.org/nizkor/peru/libros/cv/vi/19.pdf

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