¿Pueden reprogramarse los créditos más de una vez en esta coyuntura?

INTRODUCCIÓN

En el mes de noviembre, mediante Decreto Supremo N° 031-2020-SA, el Poder Ejecutivo prorrogó hasta el 7 de marzo de 2021 el estado de emergencia sanitaria a nivel nacional por el consabido y nefasto COVID-19.

La ampliación de la medida, reza el dispositivo, fue establecida a fin de continuar con las acciones de prevención, control y atención de salud para la protección de la población de todo el país.

Seguimos entonces bajo este flagelo que resulta tirano para una economía peruana que es esencialmente informal y de precariedad laboral, representando un golpe económico durísimo de afrontar para todos los peruanos. En efecto, para muchos ha supuesto la reducción de los ingresos propios (suspensión perfecta, despido, caída en las ventas), familiares, la asunción de gastos extraordinarios por enfermedad, etc.

No obstante, en dichos casos el descalabro financiero ha sido más complejo de afrontar para quienes mantenían un crédito vigente con el sistema financiero, ya que a las dificultades económicas que han podido presentar, se les ha sumado la obligación de cumplir con sus créditos. A consecuencia de ello, se han visto en la necesidad de reprogramarlos, es decir,  acudir a la opción de solicitar aplazamiento y/o reducción en el monto de la cuota del crédito, a fin de mitigar las dificultades para proceder al reembolso del mismo.

No obstante lo señalado, la problemática no se agota allí. Esta crisis es inmensurable aún. Personas que a medio año solicitaron una reprogramación porque entraron en suspensión perfecta, pueden posteriormente necesitar una nueva reprogramación porque perdieron el trabajo definitivamente o porque se enfermó un familiar o porque perdió el trabajo una persona que en casa ayudaba con el presupuesto.

Ante ello, la pregunta que abordamos en el presente artículo es la siguiente: ¿Es posible reprogramar más de una vez los créditos en esta coyuntura? Asimismo, en el texto se desarrollarán los alcances de la Resolución SBS n° 1870-2020, la cual plantea un esquema para la atención de solicitudes de reprogramación en el marco de esta crisis sanitaria.

DESARROLLO

La SBS supervisa las prácticas de las empresas en su relación con los usuarios, respecto de la oferta de productos y servicios financieros, la transparencia de la información y la gestión de los reclamos.  Ello se denomina “Supervisión de conducta de mercado”.

Ante la coyuntura actual que viene atravesando el país y con la finalidad de que las empresas del sistema financiero mantengan una adecuada conducta de mercado con relación a aquellos clientes con dificultades temporales para el pago de sus créditos, a fines de julio del presente año la SBS emitió la Resolución SBS n° 1870 -2020, la cual tiene por objeto brindar lineamientos que garanticen que ante escenarios de emergencia, las empresas brindarán el adecuado tratamiento a dichos clientes a fin de prevenir y/o mitigar el deterioro en su calificación crediticia.

Entre otros aspectos, la Resolución SBS n° 1870-2020 plantea un esquema de cuatro fases para la reprogramación de los créditos en esta coyuntura: : i) Comunicación con los clientes; ii) Solicitud y evaluación de información del cliente; iii) Análisis de alternativas y selección; y, iv) Seguimiento y monitoreo periódico. Revisemos ordenadamente cada una de estas fases.

I. Comunicación con los clientes:  En esta fase inicial se plantea que para el caso de modificaciones mediante acuerdo con los usuarios, de manera previa, las empresas informen las opciones de tratamiento disponibles, así como el procedimiento y plazos para que los clientes puedan presentar su solicitud de evaluación del crédito.

Asimismo, la norma precisa que especialmente en esta etapa debe subyacer a la comunicación a utilizarse un lenguaje claro, sencillo y ajustado a la situación particular del cliente. Ello, lógicamente, porque ningún cliente podría acceder a la reprogramación si no tiene claro los alcances de ésta.

Finalmente, se señala que deben emplearse los medios de comunicación directos pactados y/o puestos a disposición para el cliente (por ejemplo,  comunicaciones escritas al domicilio del cliente, correos electrónicos, los estados de cuenta, mensajes de texto, mensajería instantánea y/o comunicaciones telefónicas al cliente).

II. Solicitud y evaluación de información del cliente: En esta segunda fase, la norma precisa que la empresas deben establecer canales de fácil acceso para la recepción y atención de solicitudes presentadas por los clientes, según las políticas y procedimientos de la empresa.

Asimismo, se detalla que la evaluación del crédito debe realizarse según el perfil de cliente y de acuerdo con las políticas y los procedimientos establecidos por la empresa, con la finalidad de ofrecer a cada cliente alternativas de cambio en las condiciones contractuales del crédito, que se ajusten a sus características y situación financiera.

Un tema importante a considerar es que a partir del ingreso de la solicitud del cliente con la documentación completa requerida por la empresa según sus políticas y procedimientos, y mientras se realice su evaluación, las empresas no pueden aplicar intereses moratorios, penalidades, o comisiones y gastos adicionales asociados al monto devengado y pendiente de pago.

Finalmente, y de forma no menos importante, la norma fija que el plazo establecido para la atención de la solicitud, y entrega y/o puesta a disposición de la propuesta por parte de la empresa, en caso corresponda, no puede ser mayor a siete (07) días a partir del ingreso de la solicitud del cliente con la documentación completa conforme a las políticas y procedimientos de la empresa. En caso el cliente no califique para la siguiente etapa de análisis de alternativas, la empresa debe comunicar dicha decisión al cliente en el mismo plazo.

III. Análisis de alternativas y selección: En esta fase se señala que las empresas deben otorgar a cada cliente alternativas de modificación contractual del crédito, adecuadas a sus necesidades y según el resultado de la evaluación de su solicitud, las que podrían considerar las siguientes alternativas, no excluyentes, en base a sus propias políticas y procedimientos: a) Reducción temporal o permanente de tasas de interés; b) Condonación de intereses vencidos, comisiones o gastos; c) Postergación de cuotas o su prorrata en periodos posteriores; d) Extensión del plazo del crédito a fin de reducir el monto de las cuotas periódicas; y, e) Otras que establezca la empresa.

Asimismo, se precisa que la empresa debe brindar al cliente la información y orientación con relación a las características, beneficios, riesgos y condiciones de la aplicación de cada alternativa, con el fin de que este pueda tomar una decisión informada.

Se fija además que deben establecerse canales de fácil acceso para que el cliente comunique la alternativa de modificación contractual de crédito elegida o el rechazo de las alternativas presentadas por la empresa.  Es preciso resaltar que el plazo que otorgue la empresa al cliente para que comunique su decisión, no podrá ser menor a siete (07) días para préstamos hipotecarios y a cinco (05) días para otro tipo de créditos.

IV. Seguimiento y monitoreo periódico: En esta última fase es en la que se aclara la pregunta que brinda título al presente artículo. En efecto, la norma precisa que, como una labor de seguimiento y monitoreo periódico, las empresas, en caso de identificar nuevas dificultades temporales del cliente para el pago del crédito, pueden evaluar iniciar una nueva toma de contacto con el cliente.

Sin embargo, también señala que para los casos de aquellos clientes que no cumplan con sus obligaciones de pago y que no contacten a la entidad financiera, o que no respondan a sus comunicaciones, las empresas no se encuentran en obligación de atender nuevas solicitudes de modificación contractual de créditos.

Ergo, a la interrogante en torno a si es posible reprogramar más de una vez los créditos en esta coyuntura, la respuesta es que sí es posible, ya que el procedimiento establecido por la Resolución SBS n° 1870-2020 contempla y viabiliza esa opción.

CONCLUSIONES

  • Entre otros aspectos, la Resolución SBS n° 1870-2020 plantea un esquema importante para la atención de solicitudes de reprogramación en el marco de esta crisis sanitaria. Este esquema contempla cuatro (04) etapas: i) Comunicación con los clientes; ii) Solicitud y evaluación de información del cliente; iii) Análisis de alternativas y selección; y, iv) Seguimiento y monitoreo periódico.
  • Las alternativas que podría brindar la empresa a un deudor que solicita la reprogramación de su crédito son las siguientes: a) Reducción temporal o permanente de tasas de interés; b) Condonación de intereses vencidos, comisiones o gastos; c) Postergación de cuotas o su prorrata en periodos posteriores; d) Extensión del plazo del crédito a fin de reducir el monto de las cuotas periódicas; y, e) Otras que establezca la empresa.
  • En cuanto a una reprogramación sucesiva durante esta coyuntura, debemos indicar que esta es viable ya que la etapa de seguimiento y monitoreo periódico fija  que las empresas, en caso de identificar nuevas dificultades temporales del cliente para el pago del crédito, pueden evaluar iniciar una nueva toma de contacto con el cliente. Sin embargo, para los casos de aquellos clientes que no cumplan con sus obligaciones de pago y que no contacten a la entidad financiera, o que no respondan a sus comunicaciones, las empresas no se encuentran en obligación de atender nuevas solicitudes de modificación contractual de créditos.
Jorge Antonio Machuca Vilchez
Magíster en Derecho Bancario y Financiero (PUCP). Diplomado en Derecho de Consumo por la Universidad de Castilla – La Mancha. Egresado de la Escuela Profesional de Literatura de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Docente en la Escuela de Postgrado de la Universidad Pacífico, Universidad Privada del Norte (UPN) y en el IFB. Actual Director de Iuris Dictio (2016 - a la fecha).