Lo que un alcalde se llevó de Lima: crónica de un atentado contra los derechos de autor y los murales perdidos

1. Introducción

Cuando una obra de arte es destruida, no solo se está cometiendo un acto indignante desde el punto de vista moral; sino que además se están vulnerando los derechos de autor del artista y el derecho a la cultura de la Sociedad en general, generándose de esta manera implicancias jurídicas administrativas y civiles en contra del o de los responsables. Como he señalado previamente, el borrado de murales del Centro Histórico de Lima es sólo equiparable a actos como la quema de libros del III Reich en Alemania o el veto de libros innovadores por la intolerancia de la Santa Inquisición[1], actos en los cuales se perdió un pedazo de la historia cultural de nuestro mundo.

No es infrecuente que muchas personas desconozcan por su naturaleza inmaterial, los derechos de propiedad intelectual e industrial existentes cuando estamos frente a una obra artística; esta es una de las dificultades de entender la existencia del corpus misticum de las obras científicas, artísticas y literarias. Sin embargo, estos derechos existen, son válidos y deben ser respetados incluso si debemos despreciar un triste soporte material intrascendente. Desde tiempos antiguos, la civilización romana –antecedente histórico de nuestra tradición jurídica romano germánica– tenía clara la regla de que una obra de arte era mucho más importante que una ridícula tabla, lienzo, piedra o pared cualquiera; así, Si quis in aliena tabula pinxerit, tabulam picturae cedere (Si alguno ha pintado en tabla de otro, la tabla cede a la pintura) era una regla clara establecida en el Título I del Libro I de las Institutas de Justiniano, gran codificación que resumía las reglas de aquel tiempo.

Si bien podemos aceptar que un no lego en Derecho pueda desconocer de estos temas, no es posible que una autoridad edil electa –que por último seguro paga un buen sueldo de arcas públicas a asesores legales– desconozca las implicancias legales de su actuar desconociendo la validez y eficacia de los derechos de Propiedad Intelectual. El pasado mes de marzo de 2015, el alcalde electo de Lima para el periodo 2015-2019, Luis Castañeda, sucesor de Susana Villarán electa para el periodo 2011-2014, procedió a solicitar el pintado de la fachada externa de diversos inmuebles[2] –comenzando con la eliminación del Mural titulado “Tupac Katari” en el Jr. Lampa de autoría de El Guache, artista colombiano– y luego procedió a anunciar[3] y borrar todos los murales a lo largo de todo el Centro Histórico de Lima, lo cual fue cubierto vergonzosamente incluso por la prensa internacional[4]. En este sentido, se han borrado decenas de murales pintados en fachadas del centro de Lima de artistas diversos: Elliot Tupac, El Guache, Olfer, El Decertor, JADE y otros.

De esta manera, debemos reflexionar sobre las implicancias jurídicas que significa tremendo atentado contra la cultura y el arte; específicamente si el alcalde Castañeda ha justificado su actuar en base a una supuesta comunicación de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) –que ya ha sido desmentida tajantemente[5]– y la Ordenanza Municipal N° 062-1994-MML – Reglamento de la Administración del Centro Histórico de Lima. En nuestra opinión, existe un atropello contra los derechos de autor y corresponde determinar responsabilidad administrativa y civil contra Castañeda y contra la Municipalidad, como veremos a continuación.

2. La vulneración a los derechos morales de autor del mural como obra plástica

Un mural es una obra plástica que se encuentra dentro del concepto de obra visual el cual es “una obra artística que impacta en el sentido de la vista al espectador”[6]. Según el inciso 28 del artículo 2 del Decreto Legislativo N° 822 –Ley de Derecho de Autor– (en adelante, LDA), una obra plástica es “Aquella cuya finalidad apela al sentido estético de la persona que la contempla, como las pinturas, los bocetos, dibujos, grabados y litografías”, excluyendo específicamente por especialidad a las fotografías, las obras arquitectónicas y las obras audiovisuales.

En consecuencia, los autores de estas obras tienen conforme señala el artículo 18 de la LDA “(…) por el sólo hecho de la creación la titularidad originaria de un derecho exclusivo y oponible a terceros, que comprende, a su vez, los derechos de orden moral y patrimonial determinados en la presente ley”. Es decir, nuestro ordenamiento sigue la teoría dualista; como ha señalado Loredo,

uno de los rasgos torales del derecho de autor, que lo diferencia de otras figuras jurídicas, es su calidad de derecho binario. Consta de un elemento espiritual –derecho moral– relacionado íntimamente con el derecho de la personalidad del creador y otro elemento económico –derecho patrimonial–, material según algunos ligado a la explotación pecuniaria de la obra[7].

Esto ha sido reconocido incluso por nuestro Tribunal Constitucional en la Sentencia N° 00044-2004/AI-TC cuyo fundamento 12 señala que “(…) es evidente que el derecho de autor reconocido por nuestra Constitución comprende la protección de los derechos materiales y morales derivados de la producción científica, artística o literaria”.

De esta forma, un autor tiene derechos morales y derechos patrimoniales. En el presente caso, el conflicto de los murales y las obras plásticas tiene por objeto vulneraciones concretas a los derechos morales, más que los patrimoniales; es por esto, que centraremos nuestro estudio sobre estos. Tal como ha señalado Antequera, “los escenarios más importantes de conflicto entre el autor de la obra plástica y el propietario del soporte son dos: por una parte, la diferencia entre el corpus misticum y el corpus mechanicum; y por otra parte, el derecho de acceso al original cuando el creador pretende ejercer sus derechos”[8].

Los derechos morales están reconocidos taxativamente en el artículo 22 de la LDA; estos están caracterizados, según Ríos, como “(…) derechos personalísimos del autor sobre su obra (…) que se caracterizan por ser inalienables, irrenunciables, perpetuas e imprescriptibles”[9], lo cual está prescrito en el artículo 21 de la LDA; estos son derechos no económicos y personales de los autores, no tienen ningún límite en cuestión de duración y perviven incluso tras la muerte del autor. Estos derechos son:

  • El derecho de divulgación, que da la prerrogativa al autor de decidir si mantiene una obra como anónima o si la hace pública (artículo 23 de la LDA);
  • El derecho de paternidad, que brinda la posibilidad al autor de elegir ser colocado como creador de la obra con su nombre, de manera anónima o mediante un pseudónimo (artículo 24 de la LDA);
  • El derecho de integridad, por el cual el autor tiene la posibilidad de proteger su obra de cualquier deformación, modificación, mutilación o alteración de la misma (artículo 25 de la LDA);
  • El derecho de modificación o variación, que permite que el autor sea el único que puede transformar su obra a su gusto (artículo 26 de la LDA);
  • El derecho de retiro de la obra del comercio, que permite al autor repudiar y sacar de circulación su obra del mercado pagando resarcimientos de generar daños a terceros (artículo 27 de la LDA); y, finalmente,
  • El derecho de acceso a la obra cuando otro tenga el soporte físico en el cual se encuentre plasmada, supuesto que permite al autor verificar su obra cuando el corpus mechanicum está en poder de un tercero, lo cual debe ser realizado teniendo cuidado de no perjudicar a este último (artículo 28 LDA).

En concreto, creemos que la acción consistente en pintar un mural sin pedir el consentimiento del autor o en detrimento del deseo de este mismo vulnera directamente el derecho de integridad –que según Lipszyc “permite impedir cualquier cambio, deformación o atentado contra [la obra]”[10]– e indirectamente todos los demás derechos morales de autor al ver destruido el ejemplar único de la misma; por citar un ejemplo: el autor ya no podría modificar su obra, el autor ya no vería reconocida su paternidad porque la obra ya no existe, entre otras implicancias. En efecto, “el autor tiene derecho a que se respete la integridad de la obra, o sea hacerla respetar como él la ha creado, pudiendo oponerse a cualquier modificación o mutilación de ésta (…) lleva implícito el derecho a oponerse a todo acto de menosprecio con respecto a la obra que sea perjudicial para el honor o reputación del autor”[11].

En efecto, el borrado de murales de los soportes, sean cual sean estos, es una evidente vulneración a los derechos morales de autor. Por otro lado, incluso los derechos patrimoniales se verían afectados porque la desaparición de la obra del mundo físico impide que se desarrollen estos derechos patrimoniales (reproducción, puesta a disposición del público, transformación, etc.), los cuales permiten al autor obtener ingresos por su trabajo.

Lo importante en este punto es señalar que los murales son un tipo de obra original reconocida por el inciso f) del artículo 5 de la LDA como objeto de protección. De esta manera, las implicancias jurídicas por la vulneración de la obra misma se activan desde el momento en que se atenta contra ellas; en el caso de los murales que el señor Castañeda mandó eliminar del Centro Histórico de Lima nos encontrábamos frente a obras plásticas en constante exposición al público sobre las cuales recaían derechos morales propios de los autores.

3. ¿Mandatos constitucionales y legales en conflicto?

 El Alcalde de la Municipalidad de Lima, Luis Castañeda, ha tomado la decisión de eliminar los murales porque a su criterio esto contravenía lo estipulado en el Reglamento de la Administración del Centro Histórico de Lima, aprobado por Ordenanza Municipal N° 062-1994-MML. En efecto, las municipalidades conforme al inciso 8 del artículo 195 de la Constitución están habilitadas para desarrollar y regular actividades y/o servicios en materia de vivienda, conservación de monumentos arqueológicos e históricos, y cultura; sin embargo, y esto lo deja claro nuestra norma máxima de la lectura del artículo completo con dos requisitos a modo de límites: primero, i) en armonía con las políticas y planes nacionales y regionales de desarrollo; y ii) conforme a ley.

Entonces, los dos límites constitucionales a la competencia de las municipalidades en materia de ornato exterior de la ciudad han sido trasgredidos en este caso concreto:

  • En efecto, primero, existe una política de incentivo de creación de obras artísticas; el propio inciso 2 del artículo 8 de la Constitución señala que “el Estado propicia el acceso a la cultura y fomenta su desarrollo y difusión”, es decir el gobierno municipal propicia el desarrollo de la cultura; de igual manera, en específico, se plantea en los inciso 16 y 19 del artículo 82 de la Ley N° 27972 –Ley Orgánica de Municipalidades– que las municipalidades tienen como competencias y funciones específicas Impulsar una cultura cívica de respeto a los bienes comunales, de mantenimiento y limpieza y de conservación y mejora del ornato local, así como de promover actividades culturales diversas.
  • De igual manera, segundo, la Ley de Derecho de Autor se fija como un límite al ejercicio irrestricto de la competencia de las municipalidades en temas de ornato externo de la ciudad porque las acciones que tomen los Alcaldes y sus regidores no pueden trasgredir las Leyes vigentes, como por ejemplo los artículos 18, 21, 22 y 25 de la LDA que confirman el derecho de los autores de los murales a la integridad de sus pinturas en paredes exteriores.

A esto, cabe adicionar que la propia norma municipal está colocando un requisito que desconocen el señor Castañeda y sus asesores. Si bien es cierto que el inciso d) del artículo 149 de la Ordenanza Municipal N° 062-1994-MML señala que

 

los ocupantes de inmuebles sean éstos de valor Monumental o no, están obligados en forma permanente a mantenerlos en buen estado de presentación y conservación, para lo cual deben limpiarlos y pintarlos en la oportunidad que señale la Municipalidad de Lima. La pintura exterior de los inmuebles se sujetará a lo siguiente: (…) Los inmuebles deberán mantener unidad de color en sus fachadas, respetándose la unidad inmobiliaria. No se permite el pintado en diferentes colores, que pretenda señalar propiedades distintas. En caso de que no exista acuerdo entre los propietarios, la Municipalidad determinará el color a utilizarse. En los casos especiales en que los propietarios deseen utilizar colores distintos a los establecidos, se requerirá la aprobación de la Municipalidad, previa presentación de una perspectiva coloreada que considere también la presencia y el color de los inmuebles vecinos (…)[12].

También hace referencia a que existen casos especiales en que se puede cambiar de color a la pintura exterior de los inmuebles con autorización de la Municipalidad de Lima. En el caso concreto, la mayoría de murales se hicieron con autorización e incluso pagándose una remuneración por parte de la Municipalidad Metropolitana de Lima, pero en la gestión de otra persona como alcaldesa; lo cual al parecer generó una antipatía patológica por parte de Luis Castañeda, actos que han generado vulneraciones bastante graves a los derechos de autor como veremos. En efecto, como señala Mayo, en el diario La República,

Según refiere Talía Vega, ex trabajadora del área de Muralización, Castañeda no puede argumentar que recuperará el patrimonio de Lima, ‘pues la gestión de Susana Villarán no lo dañó, por el contrario, recuperó espacio público’. ‘Muchos de los muros que se utilizaron estaban abandonados, sucios, eran botaderos y hasta letrinas’, aclaró Vega, añadiendo que ‘todos los trabajos se hicieron con los permisos correspondientes’. ‘Se habló con los dueños y ellos dieron el visto bueno’, refirió[13].

De esta manera, podemos observar que la Municipalidad Metropolitana de Lima por decisión de Luis Castañeda ha sobrepasado los límites permitidos por la Constitución y la propia Ordenanza Municipal que regulaban el tema del ornato urbano exterior del Centro Histórico de Lima. En efecto, como veremos a continuación, los derechos de autor de todos los artistas han sido vulnerados y los responsables deben recibir las multas y pagar los correspondientes resarcimientos.

 4. Patología administrativa y civil en el caso concreto

 Como señala el artículo 186 de la LDA, “La Oficina de Derechos de Autor está facultada para imponer las sanciones que correspondan a las infracciones del derecho de autor y derechos conexos protegidos en la legislación (…)”. En este caso, como se trata de un caso de vulneración de derechos morales, el propio artículo referenciado señala en su inciso a) que “se considerará como falta grave aquella que realizare el infractor, vulnerando cualquiera de los derechos y en la que concurran al menos alguna de las siguientes circunstancias: La vulneración de cualquiera de los derechos morales reconocidos en la presente ley”.

De esta manera, vemos que INDECOPI a través de la Comisión de Derechos de Autor debería multar gravemente a la Municipalidad Metropolitana de Lima por la vulneración de los derechos morales de autor de diversos artistas plásticos que constituyen infracción en virtud de la concordancia del artículo 183 y el artículo 25 de la LDA. Ahora, si bien a quien debería sancionarse es personalmente a Luis Castañeda por esta arbitraria decisión, es importante señalar que tomó acción como representante de la Municipalidad Metropolitana de Lima y, por lo tanto, es mediante dicha entidad que deberá responder por la infracción a los derechos de autor. En efecto, como señala el inciso 8 del artículo 230 de la Ley N° 27444 – Ley del Procedimiento Administrativo General–, la potestad sancionadora de todas las entidades (incluido, el INDECOPI) está regida adicionalmente por el principios especial de causalidad; es decir, que “la responsabilidad debe recaer en quien realiza la conducta omisiva o activa constitutiva de infracción sancionable”.

En este sentido, el inciso b del artículo 188 de la LDA señala que la Municipalidad puede ser sancionada con multa de hasta 150 Unidades Impositivas Tributarias. En este sentido, creemos que la sanción debería ser bastante alta debido a que la naturaleza de esta infracción ha sido grave y ha perjudicado los derechos morales de diversos artistas que habían reflejado su impronta de la personalidad en dichas creaciones, murales u obras plásticas.

 

Por otro lado, teniendo en cuenta que lo anterior está basado en el ius imperium del Estado que debe sancionar aquellas conductas contrarias a la LDA, queda también que la Municipalidad y podría argumentarse que Castañeda solidariamente deben resarcir los daños ocasionados a estos artistas. Como señala el artículo 196 de la LDA, “los titulares de cualesquiera de los derechos reconocidos en esta ley (…), sin perjuicio de otras acciones que les correspondan, podrán (…) exigir la indemnización de los daños materiales y morales causados por la violación, así como el pago de las costas procesales”.

Como señala Rodríguez, el autor tiene “(…) derecho para oponerse a las modificaciones que otros introduzcan en ella, que vayan en contra de su honor y reputación o demeriten su creación. Se halla facultado además para perseguir a quienes realizan tales actos y pedir la reparación pertinente”[14]. En efecto, en este caso, tenemos que considerar, como ha señalado Saavedra, que cuando hay daño a los derechos morales de autor, “el evento por sí mismo resulta ser el daño al derecho de autor, sin que se requiera probar que hay en la realidad física algún tipo de consecuencia”[15]. Se trata del daño a la persona, calificado por Fernández como “un daño que afecta a la persona humana como entidad psico-física, comprendiendo a los daños inherentes a ésta (o daños a los derechos de la personalidad, como la vida, la integridad psico-física, el libre desenvolvimiento de la personalidad, la intimidad, la salud, entre otros)”[16]. De esta manera, los autores pueden pedir incluso resarcimiento que satisfaga el daño que se ha producido a sus derechos de la personalidad; es decir, el derecho moral de integridad de su obra.

Lo señalado, no resta que exista probablemente daño moral y lucro cesante en cada caso en concreto; pensemos que estos artistas plásticos usaban sus obras en los murales para promocionar su estilo y trabajo, usando los murales del Centro Histórico de Lima como fuente de publicidad y muestra de su trabajo. Igualmente, estos probables daños diferentes al daño a la persona deberán ser probados a fin de que la autoridad judicial analice y calcule pertinentemente el monto resarcitorio.

5. Conclusión

Entonces, concluimos que en efecto se ha dado un acto de abuso de autoridad con el cual se han vulnerado los derechos morales de autor de los artistas que, con autorización de la Municipalidad, expresaron su arte en muros perdidos del Centro Histórico de Lima que ahora se convertirán en paredes manchadas y sucias como lo deseó el alcalde Castañeda. En este caso concreto, se ha vulnerado el derecho moral de integridad de la obra de los artistas que se esforzaron por embellecer la gris Lima; y se efectuó este atropello basándose en mentiras sobre declaraciones que nunca dio la UNESCO y bajo el supuesto justificativo de protección del ornato externo de un Reglamento que claramente señala que sí se podía efectuar cambios a las fachadas externas de inmuebles no monumentales.

Es triste ver que el Ministerio de Cultura se pronunció una vez que el daño se cometió[17] y que de nada sirve un papel con un compromiso de promover el arte mural. Como hemos visto, esta medida edil tomada por Castañeda en detrimento de Lima carecía evidentemente de sustento legal. Es así que tenemos diversas ciudades como Quito, Valparaíso y Cartagena de Indias que también tienen la condición jurídica de Patrimonio Cultural de la Humanidad y aún así promueven y preservan las obras plásticas urbanas de sus calles; de igual manera, Sao Paulo y La Paz cuentan con murales que alegran las calles donde viven nuestros hermanos sudamericanos sin que las municipalidades o el Gobierno central hagan problema alguno. Así mismo, Cusco –capital histórica del Perú y ciudad entera declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad– tiene pintados dos murales en pleno Centro Histórico, murales que conviven incluso con paredes incaicas y muros virreinales al costado.

Una ciudad debe demostrar la vida cotidiana, una ciudad es el arte urbano plasmado en sus muros, es gente en las calles, es el día a día de los ciudadanos que la habitan y aprecian el arte externo. El crecimiento e historia del espacio que representa la ciudad se hace a cada día que pasa y es algo que un Alcalde no puede, ni podrá, detener. Los murales decoran la ciudad, fomentan el turismo como fuente de atracción, identifican la cultura de la ciudad y sus habitantes. El pasar de la historia demuestra que esa es la cultura “viva” y eso también forma parte del Patrimonio Cultural de una civilización. En efecto, uno de los fines del derecho de autor se alza como la promoción e incentivo de crecimiento del acervo cultural. Lo que se ha hecho con el borrado de murales ha sido prácticamente un borrado de cultura. Como ha señalado Marco Sifuentes, el alcalde Castañeda con estos actos “nos está robando algo que nadie antes nos había robado: el color. Bienvenidos a la Lima del siglo XXI: histérica, amarilla, gris”[18].

[1] MURILLO Chávez, Javier André. “El Asesino de Arte” [en línea]. En: Punto de Encuentro – Portal de noticias (WEB). 20 de Marzo de 2015. Consulta: 09 de Abril de 2015. Lima, 2015.

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[2] EDITORIAL DIARIO EL COMERCIO. “Mural en Jr. Lampa fue eliminado tras carta del municipio” [en línea]. En: Portal Web del Diario El Comercio (WEB). 05 de marzo de 2015. Consulta: 09 de abril de 2015. Lima, 2015.

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EDITORIAL DIARIO EL COMERCIO. “Este mural en la Av. Garcilaso de la Vega también fue borrado” [en línea]. En: Portal Web del Diario El Comercio (WEB). 10 de marzo de 2015. Consulta: 09 de abril de 2015. Lima, 2015.

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[3] EDITORIAL DIARIO LA REPÚBLICA. “Luis Castañeda anuncia que todos los murales del Centro Histórico serán borrados” [en línea]. En: Portal Web del Diario La República (WEB). 12 de marzo de 2015. Consulta: 09 de abril de 2015. Lima, 2015.

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EDITORIAL DIARIO EL COMERCIO. “Castañeda: ‘Van a desaparecer los murales del centro de Lima’” [en línea]. En: Portal Web del Diario El Comercio (WEB). 13 de marzo de 2015. Consulta: 09 de abril de 2015. Lima, 2015.

< http://elcomercio.pe/lima/ciudad/castaneda-desde-manana-van-desaparecer-murales-cercado-noticia-1797304 >

[4] BELAUNDE, María Elena – “Alcalde de Lima ordena borrar todos los murales del centro de la ciudad” [en línea]. En: Portal Web de CNN En Español (WEB). 18 de marzo de 2015. Consulta: 09 de abril de 2015. Lima, 2015.

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FOWKS, Jacqueline – “Sentencia a los murales en Lima” [en línea]. En: Portal Web de Diario El País de España (WEB). 14 de marzo de 2015. Consulta: 09 de abril de 2015. Lima, 2015.

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[5] EDITORIAL DIARIO LA REPÚBLICA – “Centro Histórico: Unesco desmiente a la Municipalidad de Lima por pintado de murales” [en línea]. En: Portal Web del Diario La República (WEB). 17 de marzo de 2015. Consulta: 09 de abril de 2015. Lima, 2015.

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EDITORIAL DIARIO PERU21. “Luis Castañeda no recibió orden de Unesco para borrado de murales” [en línea]. En: Portal Web del Diario Perú21 (WEB). 17 de marzo de 2015. Consulta: 09 de abril de 2015. Lima, 2015.

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EDITORIAL DIARIO EL COMERCIO. “Unesco dice que no le corresponde pronunciarse sobre murales” [en línea]. En: Portal Web del Diario El Comercio (WEB). 17 de marzo de 2015. Consulta: 09 de abril de 2015. Lima, 2015.

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[6] IRIARTE, Erick y MEDINA, Ruddy. “Guía de Derecho de autor para artistas visuales”. Lima, INDECOPI-USAID, 2013, p. 7.

[7] LOREDO, Adolfo. “Nuevo derecho autoral mexicano”. México D.F., FCE, 2000, p. 62.

[8] ANTEQUERA, Ricardo. “Estudios de derecho de autor y derechos afines”. Madrid, Reus, 2007, p. 70

[9] RIOS Ruiz, Wilson. “La Propiedad Intelectual en la era de las Tecnologías de Información”. 1° reimpresión. Bogotá, Uniandes-Temis, 2011, p. 59.

[10] LIPSZYC, Delia. “Derecho de autor y derechos conexos”. Buenos Aires, UNESCO-CERLALC-ZAVALIA, 1993, p. 168.

[11] FERNANDEZ, Horacio.  “Manual de los Derechos de Autor”. Buenos Aires, Heliasta, 2011, p. 55.

[12] Subrayado propio.

[13] MAYO, Adriana. “Ordenanza edil contradice el borrado de los murales en Lima” [en línea]. En: Portal Web del Diario La República (WEB). 14 de marzo de 2015. Consulta: 09 de abril de 2015. Lima, 2015.

< http://www.larepublica.pe/14-03-2015/ordenanza-edil-contradice-el-borrado-de-los-murales-en-lima >

[14] RODRIGUEZ, Sofía. “La era digital y las excepciones y limitaciones al derecho de autor”. Bogotá, Universidad Externado de Colombia, 2004, p. 37.

[15] SAAVEDRA, Renzo.“Divagaciones en torno a la resarcibilidad del daño por lesión del derecho de autor” [en línea]. En: Ius Et Veritas.Ius360 (WEB). 01 de junio de 2012. Consulta: 09 de abril de 2015.

< http://www.ius360.com/columnas/renzo-e-saavedra/divagaciones-en-torno-a-la-resarcibilidad-del-dano-por-lesion-del-derecho-de-autor/ >

[16] FERNANDEZ, Gastón.“La dimensión omnicomprensiva del daño no patrimonial”. En: AA.VV. – “Ponencias del V Congreso Internacional de Derecho Civil Patrimonial”. Lima, Ius Et Veritas, 2014, p. 241.

[17] EDITORIAL DIARIO EL COMERCIO – “Murales de Lima: Cultura se pronunció tras palabras de ministra” [en línea]. En: Portal Web del Diario El Comercio (WEB). 21 de marzo de 2015. Consulta: 09 de abril de 2015. Lima, 2015.

<http://elcomercio.pe/lima/ciudad/murales-lima-cultura-se-pronuncia-palabras-ministra-noticia-1799149?ref=nota_lima&ft=mod_leatambien&e=titulo >

[18] SIFUENTES, Marco – “Chabuca Granda es terruca y otras estupideces histéricas usadas para manchar nuestra ciudad de amarillo” [en línea]. En: Portal Web Útero de Marita. 13 de marzo de 2015. Consulta: 09 de abril de 2015. Lima, 2015.

< http://utero.pe/2015/03/13/chabuca-granda-es-terruca-y-otras-estupideces-histericas-usadas-para-manchar-nuestra-ciudad-de-amarillo/ >

Javier Murillo Chávez
Abogado por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Máster en Derecho de la Propiedad Intelectual, Propiedad Industrial y Nuevas Tecnologías por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Con estudios de la Maestría en Derecho de la Propiedad Intelectual y Competencia de la PUCP. Docente en la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ex–Director de la Comisión de Publicaciones de la Asociación Foro Académico.