“Pero si todos copian”… Las infracciones al Derecho de Autor en la actual campaña electoral

La Sala Primera del Tribunal Supremo de España del 28 de enero de 1995 señaló que por plagio “hay que entender, en su acepción más simplista, todo aquello que supone copiar obras ajenas en lo sustancial. Se presenta más bien como una actividad material mecanizada y muy poco intelectual y menos creativa, carente de toda originalidad y de concurrencia de ingenio o talento humano (…). Las situaciones que representan plagio hay que entenderlas como las de identidad, así como las encubiertas, pero que descubren al despojarlas de los ardides y ropaje que las disfrazan, su total similitud con la obra original, produciendo un estado de apropiación y aprovechamiento de la labor creativa y esfuerzo ideario o intelectivo ajeno”.

[pullquote](…) el Perú que no se caracteriza precisamente por el respeto al Derecho de Autor tanto por parte de sus ciudadanos como por parte de sus autoridades, y en el que, a pesar de las evidencias, no ha existido pronunciamiento alguno de las autoridades encargadas justamente de velar por el respeto a los derechos de los creadores»[/pullquote]

Uno de los temas más polémicos en esta etapa de elecciones que vivimos en el Perú lo constituye el hallazgo de diversos plagios en las tesis de doctorado y maestría del candidato César Acuña Peralta, así como la copia íntegra por parte de dicho candidato de la obra titulada “Política Educativa. Conceptos, reflexiones y propuestas”, publicada en un primer momento por el autor Otoniel Alvarado Oyarce.

Lo más extraño de todo, sin embargo, han sido los argumentos utilizados por el propio candidato y por los miembros de su partido para defenderse de las acusaciones antes señaladas, lo cual denota una falta de conocimiento del Derecho de Autor.

Así, respecto de la obra “Política Educativa. Conceptos, reflexiones y propuestas”,  el candidato Acuña se ha defendido señalando que en realidad se trata de una obra escrita en coautoría con el señor Alvarado Oyarce, llegando incluso a mostrar un ejemplar en el cual aparecen ambas personas como autores.  Sin embargo, según señala Acuña, ambos autores decidieron de común acuerdo explotar su obra de forma independiente, colocando en los ejemplares que exploten sólo el nombre de uno de ellos, eliminando toda referencia a su coautor.

Sin perjuicio de que la veracidad de esta afirmación está en duda, surge la interrogante de si dos coautores pueden ponerse de acuerdo para explotar una obra en la forma señalada por Acuña.

Y la respuesta es no, pues el derecho moral de paternidad[1], como los demás derechos morales concedidos a los autores, tiene como característica el ser irrenunciable e inalienable, lo cual quiere decir que aunque fuera la voluntad del autor éste no puede renunciar a dicho derecho y menos aún atribuirle la autoría sobre su obra a una persona que no la ha creado.

Entonces, en el hipótetico caso de que Acuña y Alvarado hubiesen creado la obra en coautoría, ninguno de los dos podían renunciar a su derecho moral de paternidad en beneficio del otro. De haberlo hecho, ese acuerdo sería ilícito e implicaría la apropiación de una creación ajena.

Lo más increíble es que a pesar de que esa sóla afirmación reconocería una infracción al Derecho de Autor por parte de César Acuña, en un programa dominical uno de los miembros de la agrupación política “Alianza para el Progreso”, el abogado Vladimir Paz de la Barra, señaló que incluso se podría ser coautor de una obra literaria sin haber escrito una sola línea. Este argumento no merece el mayor análisis pues resulta evidente que para ser coautor de una obra tienes que haber creado parte de la misma, por mínimo que sea tu aporte original.

Por otro lado, en el caso de las tesis de doctorado y maestría del señor Acuña, éste habría reproducido parcialmente obras de terceros presentándolas como propias, lo cual constituye también un supuesto de plagio.

Al respecto, el candidato Acuña señaló que la omisión a los nombres de los autores en su tesis se trataba de errores de citado.

Sobre este punto, debemos señalar que las citas son necesarias en cualquier trabajo  para aclarar alguna idea, reforzarla, criticar una posición contraria a la nuestra, exponer distintos puntos de vista, etc.  La importancia de las mismas ha sido reconocida en el Decreto Legislativo 822, Ley sobre el Derecho de Autor, la cual señala en el artículo 44 que es permitido realizar sin autorización del autor citas de obras lícitamente divulgadas, con la obligación de indicar el nombre del autor y la fuente, y a condición que tales citas se hagan conforme a los usos honrados y en la medida justificada para el fin que se persiga.

Entonces, si bien es lícito incluir un extracto de otra obra en una obra propia, siempre se deberá indicar el nombre del autor cuya obra se cita y la fuente de la que ha sido extraída.  Pero hay algo más, el texto citado no se puede fundir de tal forma en la obra de quien cita de modo que no permita diferenciar ambas creaciones.  Es por ello que se recomienda el uso de comillas para separar el texto citado de la obra que lo contiene, aunque también es válido el uso de cursivas o sangrías.

En el caso de César Acuña, los textos de terceros han sido presentados como propios, sin que exista una diferencia entre su creación y las creaciones ajenas y menos aún referencia alguna a sus autores.  Es pertinente señalar que la sola mención de un autor en la bibliografía no justifica la ausencia de la referencia del autor junto al texto que se cita.

En ese sentido, existen evidencias de plagio por parte de César Acuña y su defensa lo ha comprometido aún más.  Entonces, ¿qué le puede esperar en el futuro?

Para empezar, el plagio constituye una infracción penal. Así, el artículo 219 del Código Penal señala que será reprimido con pena privativa de libertad no menor de cuatro ni mayor de ocho años y noventa a ciento ochenta días multa, el que con respecto a una obra, la difunda como propia, en todo o en parte, copiándola o reproduciéndola textualmente, o tratando de disimular la copia mediante ciertas alteraciones, atribuyéndose o atribuyendo a otro, la autoría o titularidad ajena.

Además, el plagio constituye también una infracción administrativa que debe ser sancionada por la Comisión de Derecho de Autor del Indecopi, pues se trata de una vulneración al derecho moral de paternidad[2] y, en el caso de César Acuña, a los derechos patrimoniales de reproducción[3] y distribución[4], constituyendo, de acuerdo a lo señalado en el artículo 186 del Decreto Legislativo 822, una falta grave.

En ese sentido, en sede administrativa, el señor Acuña puede enfrentarse a sanciones que van desde la simple amonestación hasta la imposición de una multa de 180 Unidades Impositivas Tributarias.

De hecho, Indecopi ha iniciado ya una investigación de oficio respecto del presunto plagio de la obra “Política Educativa. Conceptos, reflexiones y propuestas” con lo que estamos a la espera de sus resultados para que se inicie un procedimiento por parte de dicha entidad pues dentro de las facultades de la Comisión de Derecho de Autor se encuentra el sancionar de oficio todas las infracciones o violaciones a la legislación nacional e internacional sobre el Derecho de Autor, conforme lo establece el literal g) del artículo 169 del Decreto Legislativo 822.

Cabe señalar que la atribución de paternidad de una obra ajena ha sido continuada en el tiempo, pues las obras han sido accesibles al público hasta antes que se descubrieran los plagios, sin que César Acuña haya corregido dicha infracción, por lo tanto no resulta aplicable la prescripción en este caso.

Ahora, ¿puede sancionar Indecopi tanto por los plagios ocurridos en las tesis como respecto de la obra de Otoniel Alvarado Oyarce? Sí, de hecho la Comisión de Derecho de Autor no debería centrarse únicamente en la obra de Alvarado Oyarce, sino investigar y, de ser el caso, sancionar las infracciones al derecho de paternidad en la modalidad de plagio en la tesis de maestría de Acuña e, incluso, es competente para conocer las infracciones de la tesis de doctorado de dicho candidato aun cuando esta última fue presentada ante la Universidad Complutense de Madrid, pues, como se recuerda, la misma fue puesta a disposición del público en la cuenta de “Scribd” de dicho candidato, con lo cual la infracción se ha cometido también en territorio peruano.

Es importante precisar que para que Indecopi sancione no es necesario el previo pronunciamiento de la Universidad Complutense de Madrid o de la Universidad de Lima, pues la investigación que pueden realizar estas instituciones tiene que ver únicamente con fines administrativos relacionados con la validez de los títulos que expidieron, no estando las autoridades del Estado Peruano sujetas a sus resultados.

Lo que sucede (y posiblemente sucederá) con César Acuña no deja de llamar la atención en un país como el Perú que no se caracteriza precisamente por el respeto al Derecho de Autor tanto por parte de sus ciudadanos como por parte de sus autoridades, y en el que, a pesar de las evidencias, no ha existido pronunciamiento alguno de las autoridades encargadas justamente de velar por el respeto a los derechos de los creadores.

Pero centrándonos en estas elecciones, Acuña no es el único que posiblemente haya infringido el Derecho de Autor, sino que existen otros partidos políticos y candidatos que también lo hacen y que por ende merecerían también ser investigados.

Y es que justamente muchos de los críticos de los plagios de César Acuña también estarían cometiendo infracciones al Derecho de Autor.  Por ejemplo, el candidato Ántero Flores Araoz de “Orden” salió a criticar el plagio de su contrincante mientras atrás de él bailaba alegremente una copia del personaje “Garfield” al ritmo de una copia alterada de la popular obra musical “Gata fiera”.

Lo mismos sucede con el ahora en problemas Julio Guzmán de “Todos por el Perú”, quien también criticaba el plagio de César Acuña mientras que de fondo se escuchaba una de sus canciones de campaña, la cual no es sino una alteración de la obra musical “La Gozadera” interpretada por Gente de Zona y Marc Anthony.

¿Habrán tenido ambos partidos políticos la autorización para alterar la letra de esa canción y difundirla en sus mítines o también estarán cometiendo una grave infracción al Derecho de Autor?


[1] Decreto Legislativo 822

Artículo 24: Por el de paternidad, el autor tiene el derecho de ser reconocido como tal, determinando que la obra lleve las indicaciones correspondientes y de resolverse si la divulgación ha de hacerse con su nombre, bajo seudónimo o signo, o en forma anónima.

[2] La Comisión de Derecho de Autor del Indecopi ha señalado que Se lesiona el derecho moral de paternidad cuando una persona no reconoce la paternidad de una obra correspondiente al autor; y también se presenta cuando, sin ser el autor de una obra se atribuye la autoría de ésta, sea en forma parcial o total.

[3] Decreto Legislativo 822:

Artículo 32.- La reproducción comprende cualquier forma de fijación u obtención de copias de la obra, permanente o temporal, especialmente por imprenta u otro procedimiento de las artes gráficas o plásticas, el registro reprográfico, electrónico, fonográfico, digital o audiovisual. La anterior enunciación es simplemente ejemplificativa.

[4] Decreto Legislativo 822:

Artículo 34.- La distribución (…) comprende la puesta a disposición del público, por cualquier medio o procedimiento, del original o copias de la obra, por medio de la venta, canje, permuta u otra forma de transmisión de la propiedad, alquiler, préstamo público o cualquier otra modalidad de uso o explotación.

Jorge Córdova Mezarina
Abogado y Magíster en Derecho de la Propiedad Intelectual y de la Competencia por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Especialista en Derecho de la Propiedad Intelectual por la Universidad de Castilla La Mancha (España). Ha sido ejecutivo de la Dirección de Derecho de Autor del INDECOPI. Las opiniones vertidas en el presente artículo son de absoluta responsabilidad de su autor.